Ciencia / 4 de junio de 2017

Cómo se entrena un astronauta para viajar fuera de la tierra

Las rutinas se parecen a las de la alta competición. Ejercicios con pesas y guerra al sedentarismo.

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La exploración espacial está recuperando la espectacularidad que alguna vez, en plena Guerra Fría, supo tener. Las misiones espaciales robotizadas parten desde la Tierra lanzadas por las agencias espaciales de los Estados Unidos, Europa, China y hasta India. Sin embargo, todas ellas (o la amplia mayoría) tienen la mira puesta en lograr algo más, mucho más: volver a colocar seres humanos en la superficie lunar para, desde allí, saltar a la marciana.

Pero ¿qué le sucede al cuerpo y a la mente de los seres humanos cuando están fuera de su hábitat natural? Hay un programa en la Nasa, la agencia espacial estadounidense, que desde hace una década busca responder a estas preguntas. Porque el espacio es un lugar peligroso, no amigable, aislado, donde el cuerpo está expuesto a radiaciones que pueden incrementar los riesgos de padecer cáncer, a inmovilidades y a una falta de gravedad tan elevada que hace perder masa ósea y muscular a ritmos vertiginosos.

Por eso es que en la Nasa hay, siempre, expertos en medicina del deporte y entrenadores físicos que trabajan con los astronautas antes, durante y después de cada misión fuera de la Tierra. Al menos dieciocho meses antes de abandonar el planeta los hombres y mujeres que van al espacio exterior deben hacer entrenamiento físico de alto rendimiento durante todos los días de la semana, a razón de al menos tres horas diarias.

Yamil García, coordinador de entrenamiento, desarrollo físico y rehabilitación para astronautas de la NASA está a cargo de la planificación y supervisión de este trabajo. Máster en Ciencias del Deporte por la Universidad de Kansas, García aportó conocimientos técnicos sobre fisiología humana y rendimiento a diseñadores de vehículos espaciales. Además, diseñó e implementó programas de fuerza, acondicionamiento y entrenamiento atlético para los astronautas y candidatos a astronautas. Y habló con Noticias acerca de cómo se entrena una persona para pasear fuera de los confines de la Tierra.

Noticias: ¿Qué tipo de entrenamiento precisan los astronautas?

Yamil García: Las clases de entrenamiento van más o menos de 7.30 a 18 horas, todos los días. De allí se le dedican tres horas a la ejercitación física y otras dos horas para aprender cómo funciona todo para continuar con la rutina de ejercicios cuando estén en el espacio. Se requiere que hagan ejercicio físico durante al menos 2,5 horas al día, seis veces a la semana. Al séptimo día también tienen actividad, aunque más leve. Para eso usamos un tipo de cinta donde trotan para activar y fortalecer el sistema cardiovascular; luego pasan a una cinta que se llama GB donde hacen más fuerza muscular y a una máquina para hacer pesas libres, la ASEB. En estos momentos estamos utilizando tecnología 3D para analizar cuáles pueden ser los impactos visuales de hacer ejercicios en la cinta al tiempo que se utiliza video para fortalecer el sistema vestibular.

Noticias: ¿Bicicleta, abdominales, brazos?

García: Sí, claro, todos y más aún. A lo que se le pone más intensidad es al trabajo de las partes bajas del cuerpo, de modo que los astronautas hacen una gran cantidad de series de sentadillas en las barras y a medida que se fortalecen se les agrega también peso muerto. La cantidad depende del estado físico previo de cada uno. Pero siempre se hacen estos ejercicios con ambas piernas y luego se alterna una vez con cada una. También hay mucha ejercitación con máquina de remo, porque lo que más se pierde en el espacio, además de masa ósea, es masa muscular. Luego de hacer estos ejercicios se hace otra hora de cinta y de bicicleta con alta intensidad hasta llegar al máximo que el astronauta pueda hacer en términos de resistencia cardiovascular.

Noticias: ¿Cuál es el entrenamiento que deben llevar los astronautas en el espacio para contrarrestar tanto tiempo de sedentarismo e inmovilidad?

García: Una vez fuera de la Tierra, el programa de ejercicios físicos puro lleva unas tres horas al día. Muchos de esos ejercicios se hacen con equipamiento, como por ejemplo una máquina que simula el levantamiento de pesas, y también tienen una cinta para trotar que es preciso armar cada vez que van a usar.

Efectos extraespaciales

Cuando un ser humano va al espacio, la falta de gravedad lo afecta en todos los aspectos. Afecta la orientación espacial, la coordinación cerebros-manos y ojos-manos, el equilibrio, la locomoción, y aparece el vértigo. “Pero los que más sufren son los huesos –advierte García-. La tasa de pérdida ósea para hombres y mujeres en la Tierra es de entre un 1% a un 1,5% al año. En un ambiente sin gravedad, los huesos pierden minerales a razón de un 1% al mes”.

Aún cuando ya han vuelto a la Tierra los astronautas siguen perdiendo hueso aunque hagan rehabilitación, con lo cual están en gran riesgo de sufrir osteoporosis prematura y fracturas serias. “Si no hacen ejercicios los astronautas pierden fortaleza muscular, resistencia y salud cardiovascular, porque flotar en el espacio no requiere hacer ningún esfuerzo”.

Y agrega: “No se sabe muy bien cómo, pero la parte neurovestibular y motora también cambian por no estar expuestas a la gravedad. Es que en el espacio no tenemos horizonte, no hay arriba ni abajo, por lo que el sistema del equilibrio es alterado”.

Otro de los cambios grandes se da a nivel de los fluidos del cuerpo, porque tienden a subir al torso y la cabeza. Eso pone en riesgo el sistema de la visión, porque los fluidos hacen presión sobre los ojos. Cuando regresan a nuestro planeta los fluidos vuelven a nivelarse y eso origina modificaciones a nivel homeostático, con lo cual los astronautas tienen mareos, pérdida del equilibrio, presión muy baja. Además, la deshidratación y el exceso de calcio disuelto pueden llevar a que se formen cálculos en los riñones.

En la Nasa hay un área de investigaciones que analiza específicamente los cambios fisiológicos que estar en el espacio provoca en el cuerpo humano. Y también qué tipo de ejercicios y de fármacos pueden ayudar. Esto tiene efectos directos en lo que se refiere a la vida de las personas que nunca pisarán un transbordador o una sonda rumbo a Marte.

“Una mejor comprensión de cuáles son los factores fisiológicos que influyen sobre el desempeño humano nos permiten diseñar mejores terapias y programas de rehabilitación, ya sea sobre población añosa o sobre quienes sufren otro tipo de problemas”, advierten especialistas del Human Research Program. La actividad física es fundamental tanto para prevenir como para mejorar la salud de huesos, músculos y sistema motor.

Noticias: ¿Qué similaridades hay entre el entrenamiento que recibe un astronauta y el que lleva a cabo un deportista de elite?

García: Es una actividad muy similar en el sentido de que nos fijamos objetivos, planificamos cómo logramos y tenemos un tiempo de preparación. La preparación física para ir al espacio es como participar de una olimpíada: uno va entrenando de a poco, cada vez con más intensidad, aumentando la capacidad física y para llegar con el máximo de aptitudes para un momento clave. El objetivo de un astronauta está puesto en el momento del despegue de la nave desde la Tierra, que es la parte más difícil para un astronauta.

 

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