Danza / 4 de Junio de 2017

La bella durmiente y las hadas encantadas: Emoción y polvillo de hadas

Ballet en versión para niños, en un prólogo y dos actos. Dirección general: Juan Lavanga y Leonardo Reale. En Ciudad Cultural Konex.

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“¡Qué emoción! ¡Qué emoción!” repetía una nena de no más de cuatro años entrando a esta función, y sin más se abrazó con otra nena y comenzaron a bailotear una especie de polca, de puro alegres. Ese público, el menudo, es el que salió exultante luego de ver este espectáculo, y a él está principalmente dirigido.

Sin superar todavía la calidad de la paradigmática puesta en escena de Olga Ferri y Enrique Lommi “La niña de los ojos de cristal”, allá por la década del ochenta, el trabajo que desde hace más de veinte años realiza la Fundación Konex para formar nuevos públicos de ballet es valioso por su constancia, y es una muy buena oportunidad para que jóvenes bailarines hagan sus primeras experiencias.

Como ya lo hicieran con “El cascanueces” y luego con “El lago de los cisnes”, el productor Juan Lavanga y el talentoso coreógrafo Leonardo Reale –ex bailarín del Teatro Colón– se vieron ahora en la complicada tarea de reducir “La bella durmiente”, la obra con que Chaikovski y Marius Petipa homenajearon a los zares en la San Petersburgo de 1890. Quedaron en el camino fragmentos célebres como “El pájaro azul” o el “Adagio de la rosa”, hubo un Hada Lila / narradora, y en la boda de la princesa Aurora se coló algún adorable Rey Oso Blanco con Ricitos de Oro. Licencias eficaces, aunque hacen pensar en la conveniencia de reponer una obra totalmente original como “Pinocho y Coppelia”, creada especialmente por Reale para este ciclo en 2013.

Pero la esencia del cuento de hadas se mantuvo, y los chicos –y grandes– disfrutaron de un espectáculo donde el magnífico vestuario fue uno de los protagonistas. No así el aspecto escenográfico, donde el ‘mapping’ se proyectó sobre los bailarines, quitando fantasía a los decorados, y las imágenes elegidas resultaron demasiado artificiales.

Yendo a las actuaciones, fue un placer el reencuentro con Paula Argüelles, ex integrante del elenco del Colón invitada para la ocasión, poniendo todo su aplomo escénico y su personalidad para modelar una Carabosse absolutamente creíble. Yanina Toneatto, como la Reina de las Hadas (otra creación de esta versión), tuvo un excelente desempeño técnico y hermosa línea. Mercedes Calderón como Aurora y Rodrigo Villaverde como Florimond, asumieron sus roles con corrección. Del resto de los integrantes del Ballet Metropolitano, destacamos a Rodrigo Malpezzi como el Caballo y el Gato con Botas, de limpios y elásticos saltos, y la experiencia escénica de Daniel Negroni como el Rey.

El bien triunfó sobre el mal, hubo ‘polvillo de hadas’ por los pasillos de la platea, sobre el que se abalanzaron decenas de nenas, y finalmente, todos los artistas firmaron autógrafos, ante la embelesada mirada de los pequeños espectadores.

Música P. Chaikovski. Idea, guión y adaptación: Juan Lavanga. Coreografía: Leonardo Reale. Ballet Metropolitano de Buenos Aires. Dirección general: Juan Lavanga y Leonardo Reale. En Ciudad Cultural Konex, (Sarmiento 3131, CABA), domingos a las 11, hasta el 27 de agosto.

 

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