Política / 6 de junio de 2017

Una tapa de NOTICIAS anticipó el explosivo caso Ducler en 2004

El periodismo expuso la íntima relación del financista fallecido el jueves con Néstor y Cristina Kirchner trece años antes que la Justicia.

Aldo Ducler, el financista que murió el jueves en circunstancias que para su familia siguen siendo sospechosas, había prometido en un escrito presentado en la Unidad de Información Financiera (UIF) revelar documentación explosiva sobre los millonarios fondos de Santa Cruz y la estatización de YPF por parte de los Kirchner.
Trece años atrás, NOTICIAS anticipaba el escándalo con una nota de tapa escrita por el periodista Nicolás Cassese, donde se detalla con documentación y fuentes la relación entre la financiera de Ducler y el manejo de fondos públicos y privados de Néstor Kirchner. Aquí la reproducimos completa.

“Néstor Kirchner se parece a esas señoras de familias elegantes: hablan de todo menos de plata.
El Presidente pierde el humor cada vez alguien lo consulta sobre el destino de los 535 millones de dólares que cobró siendo gobernador y depositó en bancos del exterior. Dice no entender por qué le critican lo que él considera un manejo prudente y transparente de los recursos de Santa Cruz. Sin embargo, recién este año se presentaron los resúmenes bancarios de las famosas cuentas. Y lo que allí figura podría explicar las razones de tanto secreto.

Kirchner utilizó los servicios de Mercado Abierto -una financiera multada por la Justicia de los Estados Unidos en 1.200.000 dólares por presunto lavado de dinero del narcotráfico- para manejar los cuantiosos fondos que Santa Cruz mantiene depositados en el exterior.

Los resúmenes de las dos cuentas que la provincia tiene en el banco Morgan Stanley llegaron durante todo el año pasado a Corrientes 415 piso 6. Allí funcionaba Mercado Abierto, la financiera de Aldo Ducler (61). Un funcionario de extrema confianza del santacruceño confirmó la relación entre Kirchner y Ducler y dijo que ésta se remonta a mediados de los ‘90, cuando el entonces gobernador de Santa Cruz decidió sacar el dinero de la Argentina. Uno de los servicios de Mercado Abierto es abrir y administrar cuentas en bancos extranjeros como el Morgan Stanley.

Ducler es un hombre muy conocido en la city porteña y saltó a la tapa de los diario a fines del 1999 cuando se descubrieron sus supuestos vínculos con el Cartel de Juárez, una organización mexicana de narcotraficantes. Luego de una larga investigación de las justicias de los Estados Unidos y México, se comprobó que por su financiera habrían ingresado a la Argentina al menos 11.600.000 de dólares supuestamente provenientes del negocio de la droga.

La investigación culminó en mayo de 1998 con las dos cuentas que Ducler tenía en el Citibank de Nueva York -utilizadas para ingresar el dinero sospechado- clausuradas por el gobierno norteamericano. Los agentes de inteligencia calcularon que los 11.600.000 representaban apenas una décima parte del total del dinero que se habría utilizado para comprar campos, departamentos y otros bienes en el país.

En junio del 2000, Ducler llegó a un acuerdo con los fiscales de los Estados Unidos por el que le confiscaron 1.2000.000 de dólares. “Hubo razones suficientes para la confiscación de los fondos”, dice el acuerdo.

Los detalles de la operatoria se publicaron en todos los diarios de la época y quedaron registrados en el libro “Ojos vendados”, del periodista Andrés Oppenheimer. En sus escasas apariciones públicas, Ducler negó las acusaciones. La Justicia argentina continúa investigándolo por esa misma causa, a cargo del juez federal Rodolfo Canicoba Corral.

Confiado
El entonces gobernador y hoy presidente de la Nación utilizó los servicios de Ducler para manejar las cuentas de Santa Cruz en el Morgan Stanley, aún después de que Mercado Abierto fuera denunciada. Así quedó comprobado luego de revisar las 490 hojas de documentación que Sergio Acevedo, actual gobernador de Santa Cruz, envió al Tribunal de Cuentas de la provincia para que éste se expidiese sobre el manejo de los fondos.

La documentación -que incluye los resúmenes de cuenta- es la primera que el Poder Ejecutivo provincial entrega desde 1993, cuando cobró 535 millones de dólares luego de ganar un juicio contra la Nación por regalías petroleras mal liquidadas. “La presentación de Acevedo responde a los intereses de Kirchner, quien sigue siendo el custodio de los fondos santacruceños”, señala un funcionario santacruceño.
Durante su largo reinado provincial, Kirchner se negó a rendir cuentas sobre el manejo de los millones del acuerdo por regalías y ahora, cuando su condición de Presidente lo obligó a blanquear algunas de sus zonas oscuras, sólo entregó los movimientos del 2003.

El celo que ejerce sobre el dinero de las regalías tiene una explicación muy simple: su éxito como gobernador está intimamente ligado a estos fondos. Kirchner arrancó su gestión santacruceña con el fenomenal impulso de los 535 millones y se cuidó muy bien de no dilapidarlos. El Presidente suele jactarse de que su provincia tiene el índice más bajo de desempleo y eso es cierto. No aclara, sin embargo, que Santa Cruz es la segunda provincia menos poblada de la Argentina y descansa sobre un mar de petróleo. Tampoco dice que tiene el porcentaje más alto de empleados públicos: 86 por cada 1000 habitantes (la media nacional es 37), según datos de un informe de la CEPAL elaborado con cifras del 2000.

Los papeles
Aunque escasa en relación al tiempo que abarca, el análisis de la documentación de los fondos entregada por Acevedo arroja detalles curiosos.

Los primeros son los resúmenes de cuenta del 2003 que llegaban a la dirección donde funcionaba la financiera de Ducler. ¿Por qué Kirchner confió el dinero de su provincia con el hombre que la Justicia investiga como presunto lavador de narcodólares? NOTICIAS intentó comunicarse con Mercado Abierto; con Miguel Núñez, vocero del Presidente; y con Luis Alberto Villanueva, ministro de Economía de Santa Cruz, pero ninguno respondió a los llamados.

Dos banqueros, un legislador santacruceño y un hombre de extrema confianza del Presidente coincidieron en señalar que Ducler no sólo operaba con esos fondos en el 2003 -como prueban los resúmenes de cuenta- sino que entendía en su manejo desde 1993, cuando Kirchner decidió sacarlos del país y depositarlos en la cuenta del Morgan Stanley.

Entonces, Santa Cruz tenía 535 millones de dólares: 320 millones estaban en acciones de YPF y bonos. El resto, 215 millones, era efectivo. Aturdido por tanto dinero, Kirchner se asesoró con Domingo Cavallo y decidió depositarlo en un banco de inversiones neoyorquino, Dean Witter Reynolds, que luego se fusionó con el Morgan Stanley.

Kirchner apreciaba a Cavallo y tenía sus razones. La negociación para cobrar las suculentas regalías petroleras había incluido el apoyo del santacruceño para la privatización de YPF. Fue un negocio redondo para ambos y sus resultados siguen a la vista: Kirchner jamás incluye al ex ministro en sus diatribas antinoventistas. Cavallo es un viejo conocido de Ducler: compartieron la función pública durante la dictadura militar y, años después, la misma cercanía política con Ramón “Palito” Ortega.

Elisa Carrió, líder del ARI, dice que el actual director del Banco Central, Eduardo Cafaro fue el nexo entre Ducler y Kirchner. Cafaro fue asesor financiero de la provincia de Santa Cruz hasta el 2000. Cobraba 4.800 pesos por mes por sus “análisis e informes periódicosdel desarrollo y alternativas del mercado de capital”, según consta en el decreto firmado el 17 de agosto del 2000 por el entonces gobernador Kirchner. Y con la llegada del santacruceño al poder, Cafaro consiguió el premio mayor: un puesto en el Banco Central. Cristina Kirchner fue su principal defensora cuando el Senado votó su pliego, en octubre del año pasado.

Negocios
Mercado Abierto reinaba en el opulento mundo de los bonos provinciales de la década menemista y hacia sus oficinas peregrinaban todos los interesados en hacer negocios con las abultadas cuentas que manejaban los gobernadores. La financiera de Ducler había armado el andamiaje ideal para moverse en el espacio gris con que suelen manejarse los envíos de dinero al exterior. Este armado incluía el MA Bank, el buzón postal en el 707 West End Road de la isla Gran Caimán que Ducler usaba como fachada de banco. En junio del 2001 el gobierno del paraíso fiscal decidió cerrarlo por sospechas de lavado y Kirchner se asustó: allí había medio millón de dólares en bonos fiscales que pertenecían a la provincia. La buena voluntad de los abogados encargados de liquidar el banco permitió que Santa Cruz recuperase la totalidad de sus bonos depositados en la isla.

La información sobre las islas Caimán y los negocios de Ducler estuvo bajo la lupa de la senadora Cristina Kirchner, que integró la comisión legislativa que en el 2001 investigó el lavado de dinero en la Argentina. Según un miembro del ARI, Cristina pidió ocuparse en persona del caso de Mercado Abierto. Ni Carrió ni el resto de los legisladores, que no supieron hasta ahora de la relación entre Ducler y Kirchner, se opusieron a la iniciativa. El informe de la senadora Kirchner sobre Mercado Abierto fue duro, ¿sabría que Ducler asesoraba a su marido?

Alivio
El banquero seguró festejó por haber conservado las cuentas de Santa Cruz en el Morgan Stanley aún después de que su nombre quedara relacionado con los dólares del narcotráfico. Ducler quedó muy golpeado luego de las investigaciones y cerca suyo denuncian hoy conspiraciones imposibles que incluyen a la CIA, Interpol y los gobiernos de los Estados Unidos, México y la Argentina.Uno de los hijos de Ducler entró en una depresión profunda y los suizos que iban a comprarle la financiera se echaron atrás. Hace poco viajó al Calafate para buscar un poco de sosiego frente al glaciar Perito Moreno y tuvo que soportar que dos policías le impidiesen a su mujer admirar la nueva casa de Kirchner, su cliente más famoso.

Tanta ingratitud debe indignar a este banquero acostumbrado a tutearse con el poder. Ducler es un hombre que se mueve cómodo en el amplio espacio donde la política se cruza con las finanzas.
Fue secretario de Hacienda cuando la dictadura comenzaba a derrumbarse y con la llegada de la democracia se refugió en los negocios. Probó suerte como director de una fábrica de jabones, pero su criatura predilecta es Mercado Abierto, que comparte con dos socios: Miguel Iribarne y Héctor Scaserra.
“Es un hombre con ideales y quiere hacer de la Argentina un país grande”, dice alguien muy cercano a él.Esos ideales guiaron a Ducler hacia quien, a fines de los noventa, consideraba el mejor preparado para gobernar la Argentina: Ortega. Ducler se convirtió en uno de los asesores predilectos del tucumano en temas económicos y hasta dio una nota para el diario La Nación cuando las campañas para elegir al sucesor de Carlos Menem recién arrancaban. “A partir de 1989 pasamos de tener un Estado enemigo a no tener Estado. Todas las ganancias privadas son lógicas y razonables en competencia, no en monopolio. Porque sino afectan a la gente”, decía el banquero en un alarde de conciencia social.

Derrumbe
Ortega se alió con Eduardo Duhalde y perdió la elección, pero el universo Ducler se terminó de derrumbar unos meses después de las elecciones, cuando se difundió su supuesta vinculación con el Cartel de Juárez. Los investigadores mexicanos llegaron incluso a decir que los narcotraficantes habían aportado 1.200.000 dólares para la campaña de Ortega. El dato, que significaba el ingreso del narcotráfico a la política argentina, era serio y causó escándalo.

Alberto Fernández, que antes de ser jefe de Gabinete de Kirchner fue recaudador en la campaña de Duhalde, se enojó y le explicó al periodista Oppenheimer que cuando se enteró de que “había problemas con Ducler y unos mexicanos” decidieron prescindir de los dineros de Ortega. “Palito no trajo un centavo a la campaña de Duhalde. Si hubo dinero raro entró en la campaña de Palito”, acusó.
Kirchner, sin embargo, no tuvo tantos pruritos y siguió utilizando los servicios de Mercado Abierto. Y sólo consideró necesario mover el dinero de Santa Cruz luego de los ataques terroristas a los Estados Unidos del 11 de Septiembre del 2001. Los controles de la administración republicana sobre los bancos se hicieron más firmes y Kirchner temió por sus millones en el Morgan Stanley. El miedo se transformó en pánico luego del default argentino y el riesgo de que la plata quedase incautada y a merced de un juez extranjero. Había que mover el dinero a una plaza más segura.

Para ese entonces, los 535 millones se habían duplicado gracias al buen olfato de Kirchner y sus asesores, Ducler entre ellos, para los negocios. En una decisión que hasta sus opositores le reconocen, el gobernador mantuvo las acciones de YPF que había recibido a un valor de $ 19 y las vendió, en 1999, a $ 44,78. Esa ganancia le permitió llevar los fondos de Santa Cruz a más de 1.000 millones de dólares.

El número es una aproximación. Jamás se difundió la cifra exacta.
A fines del 2001, ese dinero estaba en las cuentas del Morgan Stanley pero debía abandonar Estados Unidos con premura. Primero recayó en una sucursal del Morgan Stanley en Luxemburgo, pero el gobernador seguía sin estar seguro.

El asesor financiero de Santa Cruz, Cafaro, mantuvo reuniones con diferentes banqueros y el UBS, de Suiza, resultó ganador. La cuenta se abrió el 23 de noviembre de 2002 y hacia allí comenzaron a fluir los fondos santacruceños.

Actividad febril
El triunfo del UBS, sin embargo, resultó llamativo por lo efímero. El 5 de marzo del 2003 Santa Cruz habilitó otra cuenta en el banco Credit Suisse, también suizo, y el dinero cambió de destino y empezó a llegar a sus arcas. Ese mes, el previo a las elecciones que consagraron presidente a Kirchner, fue muy fértil en transacciones.

En poco más de diez días el Credit Suisse recibió el grueso de los 457 millones de dólares que hoy custodia. Uno de los depósitos más sorprendentes fue realizado el 17 de marzo del 2003 por el gobierno de la provincia de Buenos Aires: 60 millones de dólares. ¿Cuál es la razón por la que la administración bonaerense depositó ese dinero en la cuenta suiza de Santa Cruz un mes antes de las elecciones? No hay respuesta. La cuenta del Credit Suisse se completó con 220 millones de dólares que vinieron del UBS y 60 millones traídos del Morgan Stanley.
Los bruscos movimientos de fondos hacia el Credit Suisse sorprenden a los entendidos y generan suspicacia. El manejo de estos fondos es un gran negocio para los bancos, que se disputan los clientes con todo tipo de armas. Los expertos reconocen gestores locales detrás de cada banco elegido por Kirchner para resguardar los fondos de su provincia.
Así como Ducler recibía los resúmenes desde el Morgan Stanley, un banquero muy conocido en la Bolsa recibía los del UBS. ¿Quién recibe los resúmenes que llegan desde el Credit Suisse? Según dos hombres muy cercanos a Kirchner, Francisco Larcher sería el elegido para gestionar ante el banco que resguarda ahora los fondos santacruceños. Larcher es el subsecretario de Inteligencia de la SIDE, número dos en el organismo.Cercado por las críticas y, dicen cerca suyo, “cansado de responder sobre un tema que no le compete”, Acevedo blanqueó hace unos meses el estado de las famosas cuentas provinciales. Le dijo al diario La Nación que eran 507 millones de dólares y que la mayoría de ellos estaban en el Credit Suisse, con un remanente distribuido en el UBS y el Morgan Stanely. La oposición reaccionó con vehemencia. ¿Dónde están los 500 millones que faltan luego de la ganancia registrada con la venta de las acciones de YPF?
El argumento de los hombres de Kirchner es que ése dinero fue reingresado en la provincia para ejecutar obras de infraestructura, pero la explicación no termina de convencer a los santacruceños más críticos. 1.000 millones de dólares y doceaños de oscuridad son suficientes para sembrar dudas hasta en el más crédulo. Máxime si el encargado de revisar los abultados resúmenes divide su atención entre Kirchner y las explicaciones por haber trabajado con dinero del Cartel de Juárez”.

 

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