Política / 18 de junio de 2017

Habla el titular del fideicomiso de Macri: “Solo están la mitad de sus bienes”

Entrevista a José María Fernández Ferrari, el escribano que maneja los millones del Presidente. Trabaja ad honorem: “Lo hice por la patria”. Apoyo al Gobierno.

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Jose Maria Fernadez Ferrari, presidente de Sociedad Fiduciara S.A, administrador de los bienes del Presidente.

José María Fernández Ferrari se frota la frente. Piensa, calcula, proyecta, y luego, resignado, vuelve a llevar sus manos a una cabeza cansada y con pocos pelos. Además, mastica una incredulidad que lo molesta: luego de medio siglo de una exitosa carrera, que lo llevó a timonear el Colegio de Escribanos en plena crisis del 2001, nunca hubiera pensado que algo tan sencillo como pagar unas expensas lo pondrían en un aprieto. El hombre al que Mauricio Macri le confió más de 50 millones de pesos se repone y le escribe una carta a Laura Alonso. Parece insólito, pero Fernández Ferrari tiene que pedir autorización a la Oficina Anticorrupción para gastar aunque sea sólo un peso de la fortuna presidencial. “En este país hubo siempre tanta corrupción que tenés que ser así de meticuloso para que todo sea transparente”, explica sobre la rigurosidad con la que se maneja hasta para pagar las cuotas de unos pisos que pertenecen al jefe del Ejecutivo.

En mayo del año pasado, a la entidad que preside Fernández Ferrari desde hace seis años, Sociedad Fiduciaria SA, le acercaron una oferta seductora. “El Presidente necesita un fideicomiso, como el de Piñera en Chile. Estamos pensando en ustedes”, les adelantó Carlos D’Alessio, el escribano general de la Nación y hasta esos momentos el quinto miembro de la empresa. Este último, que sabía que la firma hacía esos trabajos para algunas constructoras y agropecuarias, les narró también los tropezones que venía dando el Gobierno: como jamás se había hecho algo similar en la Argentina, no sabían ni por dónde empezar. Pablo Clusellas, el secretario de Legal y Técnica, primero le prohibió al Presidente darle el fideicomiso a Jorge Ledesma. El compañero de Macri en el Cardenal Newman le marcó que no podía entregarle su fortuna a su escribano de toda la vida, porque entraría en un conflicto de intereses. Luego de desestimar también la idea de ir a un banco, D’Alessio les ofreció una mano y renunció a la sociedad a la que pertenecía. Fue salvador: para junio del 2016, cuando Fernández Ferrari asumió la “administración de los bienes”, estaba en su clímax el escándalo de los Panamá Papers que involucraba directamente al Presidente.

Noticias: ¿Qué quedó afuera del fideicomiso?

Fernández: La plata con la que Macri se mueve. Algo de dinero en efectivo, algunos plazos fijos, y una propiedad en donde vivía (en Barrio Parque). Lo que tiene afuera es para el mantenimiento de él y su familia. Nosotros manejamos alrededor de la mitad. Y así va a seguir hasta que Macri termine su función pública.

En este punto, el escribano aclara algo clave. Hay ciertas cuestiones y detalles del fideicomiso que, dice, no puede revelar para no violar el “acuerdo de confidencialidad” que firmó con el Presidente. Por eso no especifica exactamente qué es lo que entró y lo que no al acuerdo. Según lo que averiguó este medio, los bienes de Macri que administra el octagenario escribano son 15 pisos que pertenecen a un edificio nuevo en el barrio de La Boca, y todas las acciones y campos que Macri tiene. Aproximadamente el equivalente a 50 millones de pesos, del total de 110 millones que el Presidente posee, según su última declaración jurada. Fernández Ferrari es, como manda su oficio, fiel seguidor de las letras chicas y por eso se resiste a precisar. Incluso, días antes del cierre de esta edición, se arrepintió de haber hablado con NOTICIAS y rechazó hacer la sesión de fotos que había quedado pendiente luego de la entrevista.

El administrador

Fernández Ferrari es un profesional de carrera. A un mes de cumplir 81 años, está jubilado y le legó la conducción de su escribanía a su hijo, Gonzalo, pero sigue en la actividad por placer y para “mantenerse activo, porque a la cabeza hay que hacerla trabajar siempre”. “Ahora me dedico más que nada a asesorar empresas, algunas de turismo”, dice. A pesar de que tuvo una tibia militancia radical durante el final del segundo mandato de Perón, jamás había conocido a un político. Eso sí: Fernández Ferrari transpira un inocultable rechazo al gobierno K.

La historia del escribano encierra una ironía. Aunque la firma más importante que representó en su vida fue Fiat, nunca se había cruzado con el padre de Mauricio, Franco, que a principios de los ’80 había fusionado a la filial argentina de la automotriz italiana con las oficinas locales de Peugeot para crear Sevel. “Franco sólo tenía la licencia para hacer los autos, pero yo seguí trabajando para Italia”, explica.

Noticias: ¿Conoció al Presidente?

Fernández: Nunca. Cuando fui a firmar el acuerdo, en la Casa de Gobierno, solo entré al despacho de Clusellas, que estaba con Ledesma. Después de que firmé, ellos fueron a la oficina de Macri, él signó los papeles, me los devolvieron y chau. No podemos tener ningún contacto con el Presidente ni él con nosotros.

Noticias: ¿Por qué aceptó?

Fernández: Para cerrar con algo tan distinguido mi carrera, y porque correspondía. Cuando nos llegó la propuesta nuestra idea fue aceptar para hacer algo por la patria, y apoyar al Gobierno. Si el oficialismo quiere evitar todo lo que es corrupción, nosotros vamos a apoyar eso. Es un fideicomiso ad honorem, nunca pretendimos cobrar honorarios. ¡Igual, cuando aceptamos pensábamos que era menos trabajo! (ríe). Es más difícil de lo que parece, hay que rendir cuentas de todo.

 

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