Vida Gourmet / 19 de Junio de 2017

Cinco accesorios para disfrutar mejor de un vino

Objetos que ayudan a que disfrutar de una botella de vino, se vuelva mucho más placentero aún.

De boca ancha, media o formato más alargado. El vino es quisquilloso y por eso quien lo beba debe saber cuál es la copa precisa en la que lo debe tomar.

No da lo mismo. Los amantes, y los no tan amantes también, saben que abrir un vino supone hacerlo a una temperatura, rodeado de determinados amigos y claro, también, con los elementos necesarios. ¿Qué accesorios sumar, para que tomar vino se vuelva una experiencia perfecta? A continuación, cinco consejos.

1.Copas o ¿vasos? – Lo primero a llevar a la mesa
La regla general dice que, cuando se trata de tomar vino, lo mejor es evitar las copas anchas y bajas ya que existe la posibilidad de que este pierda sus cualidades. Ahora bien, el vino es quisquilloso y por eso es quien elige cuál es la indicada en la que se lo debe tomar.

“Las copas de boca más ancha son ideales para el varietal Cabernet Sauvignon, que se caracteriza por ser un vino intenso y necesita más oxígeno para decantar”, explica Leonardo Verna, desde la vinoteca Winery y luego indica: “Un Merlot, en cambio, va bien con una copa tradicional, de boca mediana, por la que pasa el oxígeno justo. En los espumantes, el uso de la copa más alargada responde a que de esta forma el vino conserva mejor su efervescencia”. Por último, si bien los blancos prefieren las copas más chicas, se dejan tomar en casi todas.

Desafiando todas las leyes, Patricio Lix Klett, diseñador industrial y fundador de La Feliz, dice: “Creo que la copa no tiene que ser, necesariamente, el contenedor de vino pero sí considero fundamental que sea cual sea el recipiente que se use, este debe ser transparente, porque es lindo ver el color de la bebida. Una linda tabla y unos buenos vasos pueden funcionar perfectamente bien también. Las cosas se simplificaron, ya no se usa tener una copa para cada tipo de vino, como tenían nuestras madres”.

2. Termómetro – Ni un grado más, ni un grado menos
De la misma manera que un plato de pasta se disfruta mejor caliente, el vino también se toma a una temperatura ideal. ¿Cuál es esta? La respuesta está en el termómetro.

Si bien desde Winery Leonardo Verna dice que “la mejor temperatura siempre ronda los 18°c a 17°c”, y este es un valor para tener siempre presente, es importante saber que, en la mayoría de las etiquetas de los vinos puede leerse cuál es la temperatura recomendada en la que cada uno se expresa mejor.

3. Decantador – Accesorio útil que queda bien
¿Cómo usarlo? “Primero: es ideal que dejemos la botella en posición vertical un día antes del momento de consumirlo, esto facilitará que los sedimentos caigan hacia el fondo de la botella. Una vez abierta la botella, verter el vino suavemente en el decantador para que los restos queden en la botella. Tercero y último, dejar que el vino descanse durante unos minutos para que cualquier sedimento que pudiera haber quedado, también se vayan hacia el fondo”, indican desde Winery.

“El decantador, además de tener una utilidad súper importante a la hora de tomar el vino, es también un accesorio súper estético que ayuda a vestir una mesa”, agrega Leonardo Vera.

4. Oxigenador – Aromas al poder
El vino no se aprecia sólo con el gusto. El olfato también es un sentido fundamental. Usar este accesorio antes de consumir un vino, permitirá airearlo y devolverle así su aroma auténtico. “El oxigenador es de todos, el accesorio que más recomiendo. Dado que ayuda a que se sientan más las notas en boca y en nariz, este objeto no puede faltar. Además, hace más rápido el proceso de decantado”.

5. Sacacorchos – Los hay para todos los gustos
Dicen que el verdadero amante del vino debe tener un sacacorcho siempre a mano. El abanico de alternativas que se abre en torno a este objeto responde a la búsqueda de simplificar: “Una buena opción es el destapador neumático, de producción nacional, que funcionan casi como un eléctrico. Es decir, la fuerza que debe hacerse para sacar el corcho es casi nula”, dice Ariel Cáceres, desde Tonel Privado. “Si me preguntas por destapadores, ahí sí voy por el clásico. Elijo el llamado “de dos tiempos”, pero me parece importante que sea uno buena calidad. El destapador es, para mí, un objeto fetiche masculino”, define Patricio Lix Klett.

 

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