Televisión / 21 de junio de 2017

La fragilidad de los cuerpos: Ella es tan cargosa

Miniserie. Miércoles a las 22.30 por El Trece (repite los jueves a las 22 por TNT). Con Eva De Dominici y elenco. Guión: Marcos Osorio Vidal. Dirección: Miguel Cohan.

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★★★1/2 Una mujer protagonista de un policial no como víctima sino en el rol central de investigadora es una novedad para la televisión local pero no en las cadenas internacionales: desde “Prime suspect”, a principios de los 90 con la irrepetible Helen Mirren y, aun antes, “Murder, she wrote” (Ángela Lansbury) hasta la detective Scully de “The X-Files” (Gillian Anderson) o “Verónica Mars” (Kristen Bell), entre muchas otras. La industria editorial ya le puso el nombre “femicrime” a este género popular desde siempre pero con el “atractivo” todavía curioso de que sean ellas las que persigan el crimen.

Después de la miniserie “Signos” (2015), Pol-ka, TNT y, desde este año, Cablevisión decidieron producir “La fragilidad de los cuerpos”, sobre la novela homónima del gran escritor, docente y periodista Sergio Olguín (“Lanús”, “Filo”, “Oscura monótona sangre”), primera de las tres que integran (por ahora) la saga policial estelarizada por la periodista Verónica Rosenthal (le siguieron “Las extranjeras” y “No hay amores felices”).

Pero esto no es crítica literaria sino de TV. “La fragilidad de los cuerpos”, adaptada por el guionista Marcos Osorio Vidal (“Los simuladores”, “Conflictos en red”, “Hermanos y detectives”, “Farsantes”) y dirigida por Miguel Cohan (los films “Betibú” y “Sin retorno”), tiene la estructura clásica de un policial negro: no falta ni el pizarrón adonde la reportera del crimen pega los datos de la red que investiga. El misterio a develar comienza en la primera escena: el suicidio de un maquinista abrumado por la culpa de haber arrollado con el tren a niños. La noticia llega a la redacción donde trabaja Rosenthal, que toma el caso y comienza a tirar del hilo. En paralelo, conocemos a unos chicos de clase baja que tratan de ganarse unos pesos con “changas” diversas y a los adultos sinuosos que los manejan. Las líneas, como las vías del tren, van a cruzarse.

Muy bien filmada (bella la estación Constitución, fuera del lugar común) y contada con fluidez, la serie tiene un elenco sólido, en especial entre los actores de reparto con trayectoria teatral como Marcelo Subiotto y Diego Faturos en los papeles de Rivero y el Rafa, los dos personajes más prometedores junto con el nene Balthazar Murillo (el Peque). A la trama principal, en cambio, le sobra previsibilidad y le falta hondura. Las actuaciones son correctas (se destaca Juan Gil Navarro) pero a Rosenthal no se le nota el whisky en la cara. Es excelente que se elija para protagónicos a nuevos actores y actrices. Lo de Eva de Dominici es una apuesta valiosa y ella trata de aprovecharla al máximo. Pero su imagen no está integrada con los otros personajes, ni siquiera en las escenas de sexo con Germán Palacios que sólo sobreimprimen un rasgo que la fuerte Rosenthal no necesita. No obstante se trata de una ficción interesante y que auspicia, ojala, más temporadas.

 

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