Sociedad / 22 de junio de 2017

Yanina Latorre y la maldición de la diosa Feme

La panelista piensa que se difundieron las pruebas de infidelidad de su marido, Diego Latorre, por sus chismentos del espectáculo.

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Para los griegos de la antigüedad, Feme era la personificación de los rumores y los chismes. Una mujer con dos alas que en cada una de ellas tenía un ojo y una lengua, que le permitían ver y contar todo lo que sucedía a su alrededor. Nada escapaba de su atención gracias a su capacidad para no dormir. Feme era venerada por hacer conocidas las hazañas de los héroes y despreciada por relatar los detalles de las desgracias ajenas. Como consecuencia de los malentendidos que generaban sus historias, no era bienvenida en los cielos ni en el infierno, por lo que tuvo que habitar en las nubes.

El mito de Feme (diosa que los romanos rebautizarían más adelante con el nombre de Fama), podría ser actualizado y argentinizado en la imagen de Yanina Latorre. La panelista, que en menos de una década pasó de ser la ignota esposa de un jugador de fútbol a convertirse en  chimentera principal, está lejos de ser una deidad pero igualmente sufre las consecuencias de haberse ganado enemigos en el mundo del espectáculo. O, al menos, esa es su teoría para explicar las razones por las que se difundieron las pruebas de la infidelidad de su marido, Diego Latorre. “Creo que hay alguien que me odia y que está detrás de todo esto y por eso lo estoy bancando. Pero es lógico, son los gajes del oficio”, dijo en su descargo televisivo.

Es que desde que comenzó su carrera en los medios, Yanina fue ganando terreno en el cielo mediático. Su lengua filosa, su humor y su facilidad para generar polémicas en Twitter captó la atención de Cristina Pérez primero, que la convocó para hacer una columna en su programa de radio, y de las audiencias después. En pocos años, la rubia empezó a escalar en la televisión. Hoy trabaja en la mañana de El Trece y es una de las figuras del Bailando 2017.

Su último gran relato, que la terminó de posicionar como la diosa actual de los chismes, fue el que señalaba la supuesta infidelidad de la modelo Nicole Neumann a su esposo Fabián Cubero con el empresario Pablo Cosentino. Aunque la panelista fue desmentida, ella juró que su historia era real y, al igual que la diosa griega Feme, logró que su versión se instalara como la verdadera.

Así como pudo disfrutar de las bondades propias de ser una deidad, Yanina hoy se enfrenta a las consecuencias de haberse ganado enemigos.

 

 

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