Mundo / 25 de junio de 2017

Crisis de Venezuela: América partida entre la OEA y la CELAC

La Organización de Estados Americanos, incapaz de bajar una postura oficial respecto de Nicolás Maduro, se pone en jaque.

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El secretario general de la OEA, Luis Almagro.

De la OEA no necesitamos nada y no reconoceremos nada”, dijo en el mitín de Cancún la canciller venezolana Delcy Rodríguez. La mano derecha de Maduro en la “diplomacia” aseguró también que Caracas pondrá el foco en reforzar la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), y que otros países seguirán a Venezuela una vez que se dé el divorcio. Esos aliados incondicionales son Nicaragua, Bolivia y Ecuador. Y El Salvador y República Dominicana podrían seguir también a Maduro. El volumen para la CELAC dividida que impulsa Maduro se lo darían los pequeños países caribeños que reciben el petróleo subsidiado desde Venezuela: Haití, Antigua y Barbuda, Santa Lucía o Surinam.

“El balance de poder se ha movido contra Maduro en los últimos dos años, pero los críticos aún carecen de la mayoría necesaria”, analiza Michael Shifter, presidente del think tank Diálogo Interamericano. Ese bloque crítico lo integra un grupo de 14 países entre los que se cuentan EE.UU. Argentina, México, Perú y Canadá, que desde hace meses, presiona al Gobierno de Maduro en el seno de la OEA con la presentación de distintos textos de condena que le exigen convocatoria a elecciones y libertad para los presos políticos.

OEA vs. CELAC

Fundada en 1948 con el objetivo de lograr “un orden de paz y justicia”, la OEA integra a todos los países del continente americano. La CELAC tiene la misma finalidad ,pero dejando afuera a Estados Unidos y Canadá. “La CELAC fue un invento de Hugo Chávez para contrarrestar la influencia de Washington en la OEA”, sintetiza Juan Carlos Hidalgo, analista del Instituto Cato (con sede justamente Washington). “La CELAC nunca se convirtió en  una alternativa a la OEA, porque tampoco fue necesario. Pero hoy la condena a Venezuela de países como México, Panamá, Brasil, Colombia, Argentina y Perú es mucho más fuerte”, indica Shifter.

El proceso para la salida de Venezuela de la OEA lo inició la misma Rodríguez en abril de este año. Pero siguiendo los tiempos de la diplomática, el divorcio sería efectivo recién en dos años. La carta de renuncia fue aceptada por 20 países, pero otros se manifestaron en contra. Y ahora es Venezuela entonces quien apura un retruco. Es la primera vez que un país miembro pide irse, y será el primero en abandonarla si se concreta, porque podría paralizar su salida en cualquier momento.

El texto que no salió aprobado en la consulta de cancilleres celebrada en Cancún pedía a Caracas la reconsideración. “Y si otros países lo siguen, podría ser un gran golpe para la OEA. Pero si Venezuela se va sola, entonces solo se habrá aislado a sí misma”, resume Shifter. Pero lo cierto es que esta indecisón y marcha atrás “es un enorme golpe a la credibilidad de la OEA que no puede lograr consenso sobre una declaración tan tenue como un llamado a elecciones libres”, interpreta Hidalgo.

 

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