Teatro / 13 de Julio de 2017

“Todo saldrá bien (1) Fin de Luis”: Un fascinante espectáculo francés

Autoría y dirección de Joël Pommerat. San Martín, Av. Corrientes 1530.

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★★★★★ Después de numerosas demoras por una necesaria refacción y los justificados reclamos por su reapertura, al fin abrió sus puertas el icónico Teatro San Martín que depende del gobierno porteño. Por suerte, además de estar remozado y ofrecer estrenos con elencos nacionales dio comienzo también a su proverbial temporada internacional.

Desde la semana pasada, se presenta en la sala Martín Coronado, la mayor del complejo, el espectáculo francés “Todo saldrá bien (1) Fin de Luis”, con autoría y dirección del prestigioso creador galo Joël Pommerat (1963).

La propuesta toma como disparador los múltiples hechos que se sucedieron durante la Revolución Francesa, nada menos. Pero lejos de hacer una minuciosa reconstrucción histórica, incluso con licencias ficticias, los espectadores asistimos al convulsionado nacimiento de lo que entendemos como la democracia occidental actual. Y, por si fuera poco, nos coloca en el corazón de ese complejo proceso al trasladar las acciones hasta la platea misma. Es así como los límites entre actores, figurantes y público se desdibujan o funden en las acaloradas discusiones políticas de entonces, que se igualan a los debates del mismo tenor, que presenciamos en nuestros días.

Nada nuevo bajo el sol, podría pensar alguien al recordar el mismo mecanismo que tan bien pergeñó otra gran directora del mismo origen, Ariane Mnouchkine, sobre el mismo tema, en su mítico “1789”, con el Théâtre du Soleil, allá por 1974, trasladado luego al cine; y que Alejandra Boero recreó en su Andamio 90. Sin embargo, Pommerat opta por una fascinante estética minimalista donde la poderosa iluminación, el elocuente sonido, la música adecuada, las encendidas voces amplificadas, los admirables intérpretes multiplicados en diferentes roles y el ascético vestuario contemporáneo, permiten distinguir que la lucha, el compromiso, la efervescencia dialéctica y la participación ciudadana, no cesarán nunca de anidar en el espíritu humano. Por suerte.

Será un montaje que dejará huella y marcará tendencia entre los hacedores locales. Enhorabuena.

 

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