Economía, Sin categoría / 15 de Julio de 2017

El último director K del Banco Central resiste el intento de removerlo

Biscay: “Vengo efectuando informes críticos sobre los riesgos del abultado volumen de Lebac emitido”.

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El presidente Mauricio Macri envió al Senado el pedido de remoción del último director kirchnerista que queda en el Banco Central, Pedro Biscay. Así lo informó este viernes el propio afectado en un comunicado de prensa. Biscay fue designado en 2014 con acuerdo de la cámara alta y cuenta con mandato hasta 2019. NOTICIAS consultó a los voceros del presidente del Central, Federico Sturzenegger, del presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, y del jefe de Gabinete, Marcos Peña, sobre los motivos de la intención de destituirlo, pero no obtuvo respuesta.

La idea del Gobierno es que el peronismo no kirchnerista en el Senado designe a otro director en su lugar. En diciembre de 2015, Macri removió a todos los directores que había dejado el kirchnerismo y puso en sus lugares a los economistas Lucas Llach y Pablo Curat, al ex ejecutivo de Thomson Reuters Mariano Flores Vidal, a los abogados Horacio Tomás Liendo y Fabián Zampone, al ex JP Morgan y Goldman Sachs Demian Reidel y al ex Morgan Stanley Agustín Collazo.

“De acuerdo a las disposiciones del artículo 7 de la Carta Orgánica del Banco Central, el ejercicio del cargo de director dura seis años y goza de estabilidad en virtud del mandato conferido por el Congreso Nacional”, relató Biscay, abogado penalista que llegó al cargo por impulso del entonces ministro de Economía, Axel Kicillof, por su anterior papel como coordinador de Fraudes Económicos y Bancarios de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac). “El plazo de duración es mayor al plazo previsto por la Constitución Nacional para el cargo de presidente de la Nación, garantizando así la independencia y pluralidad de criterio de los miembros del directorio del Banco Central. Es mi deber como director advertir que este proceder significa un avasallamiento a la independencia e institucionalidad del Banco Central por parte del gobierno nacional. Que, además, no existen fundamentos para el mismo y se basa únicamente en la intolerancia respecto de mis opiniones técnicas sobre el manejo de la política económica, monetaria y los niveles de endeudamiento que se están llevando a cabo en el país”, sostuvo Biscay.

“A través de votos y de otros informes específicos, vengo expresado mis opiniones con responsabilidad, basado en criterios prudenciales y teniendo en cuenta, en cada una de las decisiones, la promoción del bienestar general y la defensa irrestricta del mandato legal exigido por la Carta Orgánica al cuerpo directivo del banco, que exige el cumplimiento de objetivos múltiples, que no son tenidos en cuenta por la actual conducción”, expresó quien en diciembre pasado se opuso a la creación de un banco de los Calcaterra, primos de Macri. “Cada una de mis votaciones están plasmadas en las actas que labra este cuerpo. Así, he mantenido criterios de oposición a la desregulación plena en materia cambiaria, por sus efectos nocivos sobre la estabilidad financiera, el empleo, el desarrollo económico con equidad social y la fuga de capitales. He procurado también durante este tiempo el cumplimiento cabal de la intervención previa del Banco Central de la República Argentina en el análisis de los impactos que, sobre el balance de pagos, podría ocasionar la veloz dinámica de endeudamiento externo, tal como exige la ley de administración financiera del Estado. También vengo efectuando informes críticos y solicitando la revisión de los criterios de política de tasa de interés que implementa el Comité de Política Monetaria, en atención a los riesgos que el abultado volumen de Lebac emitido, podría generar sobre el tipo de cambio, la estabilidad de precios y la estabilidad financiera del país. En todos los casos, he solicitado al presidente del Banco Central que revise sus criterios de política monetaria en aras del cumplimiento de las obligaciones que hacen al regulador del sistema financiero”, añadió Biscay.

“No encuentro entonces, otro motivo, ni explicación, por el cual pretenden removerme del cargo para el cual fui legalmente designado, más que silenciar cualquier voz que no sea funcional al discurso del gobierno nacional y, por lo tanto, contrario a las disposiciones de la Carta Orgánica antes mencionadas”, sostuvo este abogado que fue subdirector del Centro de Políticas Públicas para el Socialismo (Ceppas) y director del Centro de Investigación y Prevención de la Criminalidad Económica (Cipce). “Estos hechos demuestran un desprecio por la independencia del Banco Central, dando cuenta de una gravedad extrema que daña la calidad institucional del banco y de nuestra democracia”, concluyó Biscay.

 

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