Danza / 23 de Julio de 2017

El niño y los sortilegios: Refinada danza para niños

Música: Maurice Ravel. Textos: Colette. Coreografía: Oscar Araiz. Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín. Funciones de martes a domingos a las 15.30, hasta el 30 de julio.

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★★★★ Breve en su duración (45 minutos) pero intensa en su significado, “El niño y los sortilegios” es una de las mejores propuestas artísticas que los chicos pueden disfrutar en estas vacaciones de invierno. Estrenada en Ginebra en 1989 y en la Argentina en 1995, el Ballet del San Martín recupera esta obra del coreógrafo argentino Oscar Araiz, que explora poéticamente las andanzas de un caprichoso niño que en medio de berrinches destroza todo lo que tiene a su alcance, hasta que los objetos y animales que ha dañado cobran vida para darle una buena lección.

Araiz ha logrado un ballet situado en las proporciones inmensas de la mirada infantil. En la enorme silla, la pequeñez del niño es más evidente, prácticamente escondido detrás de su libraco; también cuando se aferra a las altísimas piernas de su omnipresente mamá.

Con la ayuda de imágenes que van cambiando las escenas, los personajes emanan oníricamente de los rincones de la habitación, para interpretar sus viñetas, cargadas de poesía. El sillón que lo expulsa, el fuego que se extingue en cenizas, los pastores que el niño separa con insistencia, la princesa del cuento –su primer amor–, los sensuales gatos (excelentes Adriel Ballatore y Eva Prediger), los animales del jardín (estilizada libélula de Carolina Capriati): cada uno de los bailarines se va plegando eficazmente al refinado relato de Colette, cuyo texto se entrega con el programa de mano, y cuya lectura recomendamos antes de revisitar esta sutil maravilla creada por Araiz.

 

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