Teatro / 26 de Julio de 2017

Un tributo al estilo de María Elena Walsh

Oliverio y la Tormenta, la obra infantil de Ismael Serrano en la Sala Siranush, es como un cuento antes de irse a dormir. Poesía y canciones para superar el miedo.

Oliverio y la tormenta, un musical para adultos y niños a partir de 2 años, con un títere adorable.
Oliverio y la tormenta, un musical para adultos y niños a partir de 2 años, con un títere adorable.

La paternidad le inspiró al músico español Ismael Serrano, la creación de un espectáculo infantil. Y junto a su mujer, la actriz y cantante argentina Jimena Ruiz Echazú, armaron “Oliverio y la tormenta”, el musical que se presenta en la Sala Siranush ( Armenia 1353, Ciudad de Buenos Aires) todos los días a las 15.30 durante las vacaciones de invierno (entradas desde $200).

“Oliverio y la tormenta nace como regalo de un padre y una madre artistas a su pequeña hija. Hemos pretendido escribir una historia con algo de magia, música y ternura y con la ilusión de que más padres y madres, pequeños y pequeñas, aprendan a bailar durante la tormenta con nosotros. Porque cantar juntos siempre nos hace felices”, dice Serrano.

La obra y sus canciones hablan sobre como superar los miedos de la infancia: Emma (Ruiz Echazú) consuela a su amigo Oliverio, el ratón robacalcetines, que le teme a la tormenta y la oscuridad. Sonará el xilofón, campanas y el ukelele de Emma. Contarán cuentos, inventarán canciones y bailarán. “Si tengo miedo pensaré en ti. Cantar contigo me hace feliz”, canta Emma.

Una obra tierna y poética, dirigida a niños pequeños y más cercana a las nenas que a los varones que esperan superhéroes. Inspirada en las canciones de María Elena Walsh y en el espíritu de Gloria Fuertes, con luciérnagas salidas de una cajita de música que revolotear por la casa en una noche oscura.

“Quizá sea para muchos su primer contacto con el teatro y, conscientes de esa posibilidad, intentamos que del texto se desprenda el amor que sentimos por un medio de expresión artística que tanto nos ha aportado, que tantas veces nos ha salvado la vida, que tanto nos emociona, al que tanto debemos”, cierra Ruiz Echazú.

 

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