Sociedad / 2 de agosto de 2017

El militar que fue perseguido por saber demasiado

Jesús Villegas fue un cabo mendocino que denunció a la dictadura. Recién este año pudo dejar de vivir escondido. Denuncias desoídas en democracia.

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Fue cabo del Ejército durante la última Dictadura y asegura ser una víctima más del terror, Foto: Juan Ferrari.

“Viví perseguido y escapando. Casi 30 años con miedo y aún hoy sigo sin que nadie me dé una respuesta”. Las palabras se amontonan en el testimonio de Jesús Villegas (56). Este mendocino, ex cabo del Ejército Argentino durante la última Dictadura Militar, asegura ser una víctima más del terror de aquellos años que, en su caso, continuó durante las tres décadas de democracia.

El ex integrante de la fuerza asegura que su calvario empezó en 1983 y que el propio ejército del cual formaba parte se encargó por largos años de perseguirlo e incluso de torturarlo. El valor de su testimonio no radica sólo en tratarse de un ex militar que reconoce delitos de lesa humanidad, sino que también da cuenta de un aparato represivo que siguió funcionando, por varios años, aún en democracia. Su testimonio sobre lo que vio en la provincia cuyana en aquel momento abrió nuevas líneas de investigación judicial e incluso frenó un negocio del Estado. Una vida en las sombras que recién ahora puede salir a la luz. Ya que sólo en junio de este año Villegas pudo prestar declaración ante la Justicia Federal, luego de que sus anteriores denuncias, en 1984 y 2013, fueran desoídas por los jueces. Su testimonio sobre lo que vivió el último año de la dictadura no sólo reactivó las causas por delito de lesa humanidad en la provincia, sino que además, llevaron a que se reactivaran las investigaciones sobre los posibles paraderos de varios desaparecidos.

Noticias: ¿Qué fue lo que le pasó en 1983?
Jesús Villegas: Empezó mi calvario. En ese momento, yo era cabo primero del ejército. Había un puesto camino a Laguna del Diamante que se llamaba General Alvarado. Cada 15 días, nosotros éramos relevados ahí. Fuimos varias veces, y en una oportunidad, pregunté cuál era la consigna, es decir, para qué estábamos ahí. El superior a cargo, Sargento Primero García, me apartó y me dijo: “Acá hay cuerpos humanos enterrados”. Me quedé con dos soldados en el puesto y cuando me quedé solo empecé a escavar en la parte que me había indicado García y saqué un antebrazo. No quise seguir. Dejé todo eso como estaba y cuando volví al regimiento, me encontré con que me habían dado de baja.

Noticias: ¿Y nadie le explicó por qué?
Villegas: Si. Me dijeron que me metía donde no correspondía. Que era un infiltrado y estaba haciendo inteligencia.

Noticias: Pero usted no hizo la denuncia.
Villegas: No. La hice después, con la vuelta de la democracia y ahí empezó mi calvario.

Persecución. El nuevo aire que se respiraba con la vuelta de la democracia no significó un alivio para el ex militar mendocino. El valor de lo que él sabía y había visto un año atrás lo volvía alguien peligroso para sectores de la fuerza que no querían ser denunciados ni juzgados por su actos durante la dictadura. “Ellos sabían que yo iba a contar lo que vi”, asegura Villegas.

Noticias: ¿Con la vuelta de la democracia usted pensó que su denuncia se iba a tratar de modo diferente?
Villegas: Así es. En 1984 yo me decido a ir a la Justicia mientras ya empezaba a sentir que me perseguían, que los militares estaban atrás mío. Así que fui a San Rafael e hice la denuncia en los Juzgados Federales, con la mala suerte que cayó en un juez que en vez de avanzar con la investigación, lo único que hizo fue avisar al ejército que yo había hecho una denuncia y eso me arruinó la vida.

Noticias: ¿Por qué?
Villegas: Porque eso derivó en que me secuestraran por casi una semana. Yo estaba en el campo familiar con mi padre y cayeron integrantes del ejército y me llevaron al lugar donde yo había visto los restos y me decían “ves que no hay nada” y que levantara la denuncia. Como me negué, me llevaron al comando del Ejercito Argentino en la ciudad de Mendoza y ahí fui torutado y golpeado reiteradas veces para firmar y retirar la denuncia. Encapuchado y esposado estuve ahí por 92 horas. Y si salí fue porque algún ex compañero se dio cuenta de quién era yo y me dejó ir.

Noticias: ¿Y desde entonces cómo siguió su vida?
Villegas: No fue vida. Siempre perseguido y amenazado. No podía ir al supermercado tranquilo. En 2004 cuando falleció mi padre no me pude acercar al velorio porque me avisaron que me iban a estar esperando.

Noticias: ¿Y vivió así hasta hoy?
Villegas: Sí, siempre escondiéndome. Hasta que en 2013 me hacen llegar mi legajo militar y veo que el propio ejército del que formé parte, del que me dieron de baja en 1983 y del cual algunos integrantes me persiguieron por varios años, me había dado por muerto. No sólo dicen que “extinto Jesús Villegas” sino que dicen que fallecí en 1987 y con el cargo de Sargento Ayudante, cuatro rangos más que el de Cabo, que era el que yo tenía cuando me dieron de baja. Nunca nadie me dio una respuesta a pesar de que intenté de todas las maneras posibles.

Noticias: ¿Supone que le robaron la identidad?
Villegas: Es lo único que se me ocurre. Porque hay un seguro de vida y cuatro años de salario que yo nunca percibí. Desde que me dieron de baja en 1983 hasta hoy no cobré un sólo peso.

Noticias: Después de lo que usted pasó, algunos hubieran preferido hacerse a un lado, pero usted no, incluso aunque no obtiene respuestas.
Villegas: Por culpa de esto yo perdí todo. Hasta el campo que pertenecía a mi familia. Tuve una vida que no es vida y viví escondido sin que nadie me ayudara. Incluso muchos ex colegas militares me hicieron de lado, pero peleo por mi causa, pero porque seguramente haya otras causas atrás. Hay gente que perdió mucho y necesita una respuesta. Al contrario de lo que dice mi legajo, estoy más vivo que nunca y quiero que sepan que voy a segur dando pelea.

 

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