Personajes / 4 de agosto de 2017

Karina K: “Tuve que trascender la vanidad”

La diva del musical más allá del pentagrama. Casamiento budista, debilidad por interpretar mujeres intensas y pasión por Nina Hagen.

Fotos: Marcelo Escayola

Histriónica, verborrágica, apasionada. La imagen que proyecta durante esta entrevista es casi la misma que se ve sobre el escenario. Tal vez en ella, entre el ser y el actuar, no haya grandes diferencias; expresiva en cada respuesta, la actriz, cantante y bailarina, está los viernes en el Teatro Maipo, presentando “Mamapunk”, la antiópera que escribió, dirige y protagoniza, inspirada en la cantante alemana Nina Hagen, emblema de los 80.
Noticias: ¿Por qué el cambio de nombre propio –Karina Moccio– al seudónimo Karina K?
Karina K: A mediados de los 80 era habitué del Parakultural –con K–; escribíamos kabaret, kultura todo con k. Una forma irreverente para cambiar lo establecido; se estaba gestando una suerte de contracultura, un movimiento con artistas que buscaban ser originales en los albores de la democracia. Todos jugaban a ponerse el nombre de sus personajes como Walter Batato Barea y El club del clown o Tino Tinto… Elegí la letra K para que mi nombre artístico termine como empieza, sonaba cacofónicamente y me gustó.
Noticias: Aclarado el punto; no tiene connotaciones políticas…
Karina K: (risas) No, mi nombre data de 1986.
Noticias: Se casó con Cinthya Manzi, que tiene veinte años menos. ¿Adhiere al tango que dice que “veinte años no es nada”? Son dos generaciones de diferencia…
Karina K: La personalidad de Cinthya es de gran madurez, tenemos muchas cosas en común, comenzando por nuestra pasión por el arte. Yo saco un tema, tal película de Leonardo Favio, y la conoce; tal serie de tevé de la década del 80, y la vio por el canal Volver. Cuando la conocí, en marzo de 2014, eso me sorprendió mucho. No existe la supuesta brecha generacional en ese sentido. Hablando con ella, al margen de que es muy joven, tiene un espíritu de búsqueda de información –¡por ser millennial!– que yo no tuve a su edad. Claro que ¡veinte años es algo! Pero aquí estamos, casadas y felices. Nos conocimos un 16 de marzo y al año siguiente, nos casamos. Compartimos el dinero, cocino yo porque me encanta –somos ovolactovegetarianas– y nos repartimos las tareas domésticas.
Noticias: ¿Y cómo fue la boda?
Karina K: Salió fantástica. Los souvenirs –un arcoíris– los hizo el hermano de Cinthya, Ezequiel, un artesano salteño –como ella–; nosotras tenemos un tema especial con el arcoíris porque nos conocimos haciendo “Al final del arcoíris”.
Noticias: ¿Piensan tener un bebé?
Karina K: Estamos con los trámites de adopción. No queremos recurrir a fertilización asistida. Cuando nos conocimos, Cinthya trabajaba en hogares. En el de Los Pimpinela, y en Salta.
Noticias: ¿Se casaron con una ceremonia budista?
Karina K: Sí. Bajo los lineamientos del Soka Gakkai, un tipo de budismo japonés, nucleado por una ONG que está en 192 países. Es una filosofía muy progresista que acepta el matrimonio igualitario; están activamente involucrados en la sociedad. “Soka” significa creación de valor y “Gakkai” sociedad. Muchos artistas de aquí y el mundo –como Tina Turner– practican esta filosofía.
Noticias: ¿Qué la llevó a crear “Mamapunk”?
Karina K: Me venía rondando la idea y mirándola en Youtube, se me abrió el universo Nina Hagen. Madre del punk, un referente icónico rebelde, pacifista, comprometida con el derecho de los animales y el medio ambiente; al principio era hinduista y después cambió. Dejó los cantos devocionales aprendidos en un ashram de la India y volvió a occidente para fusionarlos con la música disco y la ópera. Cuando empecé a estudiarla –en 2011– me fui metiendo en su vida y me atrapó. Yo había sido una quinceañera fanática de ella.
Noticias: ¿Por qué es antiópera?
Karina K: Porque si bien tiene un argumento, está relatado desde lo musical y la lírica. Cada una de sus etapas tiene su expresión sonora. Desde su etapa más rebelde, la que conocemos más, a su etapa más política, la actual, donde perdió sus agudos, su voz es grave, fumó y cometió muchos excesos… Para esta etapa la voz tiene otra coloratura y refleja la lucha de Nina contra el armamento nuclear en el marco de la Guerra Fría, su avistaje de un OVNI y su período místico, de búsqueda espiritual. Yo no hago de Nina sino de un personaje que la evoca, que es Mamapunk, custodiado por Cosma, interpretado por Cinthya, que para mí –a ella le da vergüenza que lo diga– es una revelación.
Noticias: Hagen nació en Berlín. ¿Conoció esa ciudad?
Karina K: Cuando me fui a vivir a Barcelona escuchaba a Nina en el walkman. Y fui a Berlín del Este en los 90, cuando estaba todavía el muro; viví en un squot, lo que sería una casa tomada. Parecía una casa fantasma y una ciudad vacía. He visto neonazis skinheads salir con palos de baseball a pegarles a los gays.
Noticias: ¿Cómo es su familia de origen?
Karina K: Mi hermana Andrea Moccio es artista plástica e interviene en “Mamapunk” con instalaciones en papel, en combinación con Tadeo Jones, el escenógrafo que nos regaló bastidores, cámaras de bicicletas viejas; todo es reciclado. Se logró un búnker gris como esa Berlín que viví. Mi hermano es ceramista. Mi madre era profesora de cerámica, pintaba, hacía esculturas. Y mi papá, Fidel Moccio, era psicoterapeuta, discípulo de Pichón Riviere, de la época del psicodrama, muy amigo de Eduardo Pavlosvsky.
Dice que es todoterreno. Baila, canta, actúa, dirige y escribe. Y que se mete en todos los ángulos del poliedro del arte. Que aprende de sus directores como Ricky Pashkus, junto al que estuvo 12 años, viendo cómo se armaba cada cosa, desde el vestuario a la producción de una obra. Dice también que tiene predilección por las mujeres intensas: hizo a Judy Garland en “Más allá del arcoíris”, a Sally Bowles en “Cabaret”, a Florence Foster Jenkins, la peor soprano del mundo en “Souvenir”, a la Sra. Lovett en “Sweeney Tod” y a Yiya Murano.
Noticias: ¿Cómo hizo para desafinar?
Karina K: Tuve que trascender la vanidad. Fue difícil. La escuché durante meses y meses. Y hay un momento en que se te hace piel. El año pasado, Meryl Streep llevó la historia de Florence al cine. Hoy figura en la enciclopedia de la música como la peor cantante lírica en la historia; la llamaban “la asesina de Mozart”.
Noticias: ¿Cómo ve el mundo de los musicales en nuestro país?
Karina K: Ya no se ponen grandes musicales porque los costos son altísimos. Pero hay nuevos autores argentinos para obras más pequeñas, acotando el marco pero profundizando en el contenido. Frente a la crisis cultural, la forma de resistir es esta. Obras musicales más chicas, una vez por semana o compartiendo teatro.
Noticias: ¿Qué no le gusta de este gobierno?
Karina K: Que propongan y después se retracten, el ensayo y el error es muy poco serio. Nos tienen en vilo… quitarles la pensión a los discapacitados, dárselas; aumentar y después dar marcha atrás.

Sissi Ciosescu

 

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