Economía / 5 de agosto de 2017

El escepticismo reina en sectores del empresariado

Algunos hombres de negocios califican la coyuntura económica como “pantano” y sostiene que sólo una crisis solucionaría los déficits.

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El 11 de julio en La Bourgogne, el restaurant del Alvear Palace Hotel, se juntaron a almorzar varios encumbrados empresarios. Uno de ellos, un banquero, antes de arrancar la comida brindando con champagne, describía el estado de la economía argentina como un “pantano”. Un bodeguero le respondió que sí: “Parece como cuando estás en el campo y te quedás con la chata. Vas para adelante y para atrás y te hundís cada vez más. Yo ya tengo muchos años y viví situaciones parecidas. La única forma de salir de esta es que se vaya todo a la mierda. Fue la forma de salir que tuvo la Argentina como cuatro veces en mi vida”. Agregó que los salarios y el gasto público son demasiado altos.

Un empresario de la salud compartió el pesimismo, pero rescató que sus ventas estaban mejorando levemente. También apuntó contra el gasto público y contras las leyes que el Congreso vota sin prever su financiamiento. Después de la entrada de langostinos y antes del lomo de segundo plato, un industrial lamentó que Mauricio Macri y su equipo se hubiesen creído que su llegada al poder y algunas medidas iniciales, como la liberación del cepo cambiario, bastarían para que se concretara una lluvia de inversiones. En aquella mesa de La Bourgogne nadie pensaba en invertir. “Pero todavía están a tiempo de mejorar el curso”, se esperanzó el industrial, que despotricaba contra la apertura de las importaciones. Sólo lo contrarió un lobbysta de un fondo de inversión británico que destacó que en el extranjero sí hay interés por la Argentina y que de hecho están viajando para conocer de primera mano oportunidades de inversión, sobre todo en el campo.

Ese mismo día, pero por la tarde el candidato a senador bonaerense tan odiado por macristas como kirchneristas, Sergio Massa, disertó en el mismo hotel por invitación del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp), que preside Adrián Werthein.

Invitado y anfitrión se fundieron en un prolongado abrazo. “Mirá lo malo que habrá sido este gobierno que Cristina (Kirchner) resucitó políticamente”, le dijo Massa a su entrevistador, el empresario de medios Daniel Hadad. Antes de la disertación, el ex ministro de Economía Roberto Lavagna le pintó un panorama desolador a Hadad. En el cóctel previo a la conferencia, más de un empresario confiaba, igualmente, que la buena imagen de la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, traccionaría la candidatura a senador de Esteban Bullrich por encima de la de la ex presidenta. Pero un poderoso constructor reconocía: “Conozco a varios pymes que antes odiaban a Cristina y ahora la extrañan. No sé a quién van a votar”.

 

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