Opinión / 17 de agosto de 2017

Atentado en Barcelona: El mensaje del terror

El objetivo principal de esta modalidad de terrorismo es que los europeos vivan a la sombra del miedo.

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Lo novedoso es que, como en el último atentado en Londres, los terroristas no fueron a inmolarse en la masacre. Los últimos ataques con vehículos no se encuadraron en el clásico atentado suicida, sino que los atacantes intentaron sobrevivir. Pero el objetivo es el mismo que el de los ataques suicidas: que los europeos vayan perdiendo derechos y garantías en sus democracias, y que vayan perdiendo libertad de movimiento.

El mensaje del terrorismo con esta modalidad de atentados absolutamente indiscriminado, es que en las calles, en las plazas, en los bares, los estadios y los teatros, en cualquier lugar público, los europeos pueden ser blanco de masacres.

Lo que busca el ultraislamismo con cada golpe, es que los europeos vivan enclaustrados. Aún están lejos de lograrlo. Sin embargo, en el estado de Derecho, poco a poco, las garantías se van restringiendo. Y si aún siguen saliendo de sus casas y colmando bares, calles, estadios, teatros y plazas, cada vez lo hacen con más miedo.

El miedo horadando la cotidianeidad, así como los derechos y las garantías, es lo que ya ha logrado esta modalidad de terrorismo. También está logrando que las comunidades musulmanas sean miradas con desconfianza y temor. La meta es que todos los musulmanes que viven en Occidente, se sientan lo suficientemente marginados y maltratados como para acumular resentimiento contra la cultura occidental. Ese resentimiento es el camino al jihadismo.

Cataluña tiene una de las comunidades musulmanas más grandes de España. Se nutre principalmente de la inmigración marroquí y tiene, junto con Murcia, las mezquitas con los imanes más radicalizados de la Península Ibérica.

Que este golpe se haya perpetrado en el momento de mayor auge turístico y poco después de que un atentado golpeara otro punto clave del turismo, como es Palma de Mayorca, podría demostrar que el terrorismo está intentando sabotear uno de los grandes motores turísticos de España: la industria del turismo. Pero la realidad que, desde la irrupción de Al Qaeda, el terrorismo ultra-islamista golpea donde puede, cuando puede y como puede.

Ese es, precisamente, otro de los mensajes más aterrorizadores del terrorismo de este tiempo oscuro.

 

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