Política / 17 de agosto de 2017

El máximo aliado del Papa explica por qué Francisco no viene al país

Víctor Fernández, arzobispo y rector de la UCA, habló sobre las razones que tiene Bergoglio para no visitar Argentina. Los temores del Pontífice.

Víctor Fernández junto a Jorge Bergoglio, cuando este último todavía era cardenal.

Víctor Fernández es arzobispo y rector de la influyente Universidad Católica Argentina, y un amigo histórico y aliado vital del Papa en el país. Además de todo eso, es un hombre que cultiva un perfil bajo y que rara vez suele aparecer ante los medios. Por eso, cada vez que habla sus dichos son seguidos con atención: los que siguen el día a día de la Iglesia local saben que muchas veces detrás de su voz se esconden las palabras del propio Francisco.  Hoy le brindó un interesante reportaje al diario La Voz, de Córdoba,  donde, además de disertar sobre diversos temas sobre la modernización de la Iglesia, reflexionó sobre la resistencia de Bergoglio de volver a su país.

“Es que algunas de las cosas que Francisco dice, algunas de sus preocupaciones, son malinterpretadas. Argentina está pasando por un momento de excesiva polarización y crispación, y se teme que su presencia pueda ser utilizada para exacerbar aún más esta división”, aseguró Fernández. No hay que subestimar la importancia del religioso cordobés: fue el ghostwriter del libro más importante que hizo su amigo del Vaticano, “Laudato Sí“. Además, aseguró que la Iglesia mantiene el mismo lugar de importancia que ocupa desde hace siglos.

El resto de la entrevista.

– ¿Qué cambios va a hacer la Iglesia ante las necesidades espirituales de hoy?

–La sed de Dios y de espiritualidad ha ido creciendo en lugar de lo que anunciaban, que era una desaparición de las religiones, porque algunos las consideraban algo irracional que iba a morir por el progreso. Ocurrió lo contrario. En el vacío de la época muy consumista y demasiado ansiosa, donde la vida es un correr permanente, la gente se plantea para qué está viviendo, y empieza a buscar otro tipo de experiencia. Así se ha despertado la espiritualidad que algunos declaraban muerta.

–¿La Iglesia está a la altura de las circunstancias?

–Sí, pero tiene que estar siempre atenta a la evolución que se vaya dando, a veces la gente necesita unas cosas, a veces otras, a veces un estilo u otro, de acuerdo a cómo va evolucionando la gente, responder a lo que busca. Ahora, por ejemplo, la gente se conforma menos con un rito fijo y busca cosas que la ayuden a sentirse mejor interiormente, con un rito solo uno no responde, salvo que la ayude a descubrir que ese rito tenga un sentido profundo. También ocurre que la gente rechaza los ritos, el rosario, porque es repetitivo y repite un mantra del budismo cientos de veces. Hay una cierta contradicción, pero es porque no le ha encontrado el sentido profundo al rosario, si no hallaría la misma satisfacción.

–¿Se puede cambiar la exigencia de celibato a los sacerdotes?

–El celibato no es una norma de fe, de manera que alguna vez se puede discutir si conviene o no conviene. La Iglesia cree que conviene pero no se cierra a que alguna vez eso pueda modificarse. No es que diga que el celibato no sirve para nada. Porque hay gente que vive muy feliz y todas las energías que podría usar en el matrimonio las usa para un servicio generoso. Hay científicos, médicos, monjes budistas que son célibes. Las energías que algunos dirían, las está reprimiendo, en realidad las canaliza de otra manera y de una forma hasta muy eficiente. Lo que se puede discutir alguna vez es si debe ser obligatorio, pero no el valor que tiene el celibato.