Economía / 4 de septiembre de 2017

Reactivación económica: Arrancó el motor

Casi todos los sectores crecen, pero aún no se recupera la actividad y el empleo de 2015. ¿El alza se mantendrá o desacelerará en 2018?

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“La economía está creciendo por encima del 4% anual en este momento”, destacó el jefe de Gabinete, Marcos Peña, en su comparecencia al Congreso el 30 de agosto pasado. La actividad económica mejoró en junio 4%. El dato entusiasma, aunque en el primer semestre de 2017 creció el 1,6%, con lo cual aún no se recupera el nivel de 2015, dada la caída del 2,3% en 2016.

“Este crecimiento económico vino para quedarse, porque es sustentable, sólido y federal y se va a ir acelerando en los próximos meses y años”, completó Peña. El consenso de los bancos y consultoras relevados por la firma FocusEconomics prevé un aumento del PBI del 2,6% en 2017, con lo que terminará apenas por encima del nivel de 2015, y otro del 2,7% en 2018. Para este año hay optimistas que predicen un 3,1%, como JP Morgan, Barclays o el centro de estudios de Orlando Ferreres. En cambio, la Unión Industrial Argentina (UIA), que este 31 de agosto festejó el día del sector fabril con el presidente Mauricio Macri, espera un 2%. Para 2018, Banco Supervielle es el más entusiasmado, con un 4%, pero la consultora LCG, fundada por Martín Lousteau, habla de un 1%; Ferreres, de un 1,2% y el Estudio Bein, de un 1,6%. ¿Será que la economía crece más en los años electorales? Eso fue lo que ha ocurrido al menos en 2017, 2015, 2013 y 2007, pero no 2011 ni en 2009.

¿Qué sectores empujan la recuperación? En junio pasado, todos crecieron, con la excepción de la minería. Pero la banca, la industria, la construcción, el comercio y hasta el agro están todavía por debajo de junio de 2015, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). En cambio, la actividad inmobiliaria, hoteles y restaurantes, transporte y comunicaciones, pesca y servicios de electricidad, gas y agua ya están más activos que hace dos años.
Agro. El comportamiento de la agricultura se explica así: el indicador mide la actividad y no la rentabilidad, que ha mejorado por la reducción y eliminación de retenciones. Está influido por el hecho de que ha habido campos que cambiaron los cultivos de soja, que se cosecha en el segundo trimestre del año, por los de trigo, que se levanta en diciembre. Las ventas de maquinaria agrícola subieron en el segundo trimestre de 2017: cosechadoras, 125,4%; tractores, 53,4% y sembradoras, 31,9%.

¿Qué ocurre con la industria? Respecto de junio de 2016, mejoran los sectores de alimentos –con la excepción de la molienda de cereales y oleaginosas, como soja–, tabaco, papel y cartón, edición e impresión, químicos –salvo los medicamentos y las fibras artificiales–, neumáticos, plásticos, aluminio, vidrio, cemento y otros materiales de la construcción, autos y productos metalmecánicos. Por el contrario están estancadas la refinación de combustibles y la producción de acero, mientras derrapa 4% la industria textil. En el Ministerio de Trabajo están apurados repartiendo los subsidios de Reconversión Productiva (Repro) a fábricas textiles y de calzado para evitar despidos.

La producción de energía cayó 3,2% en el segundo trimestre de 2017. Cuatro causas explican la merma de este índice compuesto por los sectores de electricidad, petróleo, gas y sus derivados: la baja de extracción de crudo ante la decisión del Gobierno de abandonar el precio criollo y adoptar el internacional, de menor valor; la continuidad de la reducción de la producción de crudo convencional liviano de los últimos años; las paradas técnicas que ocurrieron en diversas refinerías y el hecho de que en 2016 había subido la inyección de gas al sistema por la conexión del yacimiento fueguino Vega Pléyade. La producción de biocombustibles creció 22,5% en el primer semestre, antes de que Estados Unidos frenara la importación desde la Argentina.

Exterior. La exportación apenas sube 1,4% en los primeros siete meses del año. Caen 5,7% la de productos primarios y 1,7% la de manufacturas de origen agropecuario, mientras se elevan 12,8% las de bienes de origen industrial y 10% las de energía. En el sector primario, mejoró sólo 1% la venta externa de cereales, mientras se derrumbó 24,5% la de semillas y frutos oleaginosos. En la industria que elabora productos agropecuarios, mejoran los frigoríficos y las curtiembres, pero retroceden los exportadores de lácteos, bebidas y derivados de cereales y oleaginosas. Las manufacturas de origen industrial, que se benefician de la leve recuperación de Brasil, incrementan sus envíos al exterior por autos, productos químicos, plásticos, eléctricos y siderúrgicos. Se exportan más carburantes y el gas.

Las importaciones aumentan 15,4% en los primeros siete meses del año. Las de bienes de consumo crecen 16,1% y las de autos, 44,2%, pero el dato positivo es que se eleva la inversión en maquinaria, 22,2%.

En el comercio interno hay sectores que mejoran, como inmuebles, autos y motos, es decir, bienes durables, y otros que siguen en descenso. Las ventas en centros comerciales bajaron 5,7% en junio, y no puede achacarse toda la responsabilidad al crecimiento del comercio electrónico. También pesa la pérdida en 2016 del 7% del poder de compra, que se recupera 1,5% en lo que va de 2017. El consumo en supermercados bajó 1,2% en junio, y tampoco se puede explicar sólo por la tendencia de los ciudadanos a buscar mejores precios en mayoristas. También bajó la facturación real (ajustada por inflación) de los comercios de electrodomésticos en el primer trimestre. En cambio, se incrementó un décimo el número de usuarios de Internet en el mismo período.

El turismo receptivo se recupera tras la caída del año pasado: subió 3,1% la cantidad de pasajeros extranjeros que llegaron a Ezeiza y Aeroparque Jorge Newbery en el primer semestre. Sigue en alza el turismo emisivo: 12,2% más de argentinos volaron desde allí al exterior. En cuanto al turismo interno, aumentó 10% en mayo la cantidad de huéspedes en hoteles.

Con la recuperación de la obra pública, la construcción mejoró 7,1% en la primera mitad de 2017. El sector formal emplea a 430.000 obreros, es decir, 34.000 más que hace un año y 28.000 menos que hace dos.

El desempleo nacional subió por lo menos hasta el primer trimestre del año. Si se descuentan los factores estacionales, se elevó del 8% en el cuatro trimestre de 2016 al 8,8% en el período enero-marzo de 2017, según la consultora ACM. A junio pasado, el empleo privado creció 0,8% anual, es decir, 50.000 empleos más que hace un año, aunque 30.000 menos que hace dos. El alza se registra en casi todos los sectores, menos industria, transporte y minería.

 

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