Política / 11 de septiembre de 2017

La extraña muerte de un espía de la Ex Side

Jorge Silva fue encontrado ahorcado en su quinta. Lo investigaban por contrabando.

Por

Jorge Enrique Silva, ex espía de la SIDE. Apareció muerto en su casa de Lobos. Murió Ahorcado.

Una nueva muerte rodea al mundo de la Inteligencia argentina. Un agente retirado de la ex SIDE llamado Jorge Ernesto Silva apareció ahorcado en su casa-quinta en la localidad de Lobos mientras era investigado por integrar una banda de contrabandistas ligada a funcionarios de la Aduana.

El modus operandi consistía en captar mudanzas de argentinos que habían residido en Miami y estaban volviendo al país, porque estaban exentas de impuestos. De esa manera, podían contrabandear motos de alta gama, electrodomésticos, computadoras, celulares y otras mercancías para comercializar en Argentina.

Muerto. La foto principal que ilustra esta nota pertenece a Silva, quien trabajó en la ex SIDE hasta que se fue a mediados del 2000, cuando la gestión de Fernando De Santibañez, durante el gobierno de Fernando De la Rúa, purgó ese organismo.

Mientras Silva era investigado por pertenecer a un grupo de contrabandistas conocido como “la banda de las mudanzas”, fue encontrado ahorcado. Para el juez Diego Amarante, las causas de la muerte de Silva “deben ser evaluadas con suma prudencia”. Hoy tramita un expediente judicial que investiga los motivos del deceso del ex espía en la ayudantía fiscal de Lobos.

Camaradas. Silva no era el único ex agente de Inteligencia de la banda. La otra foto que ilustra esta nota, junto a la imagen del ex agente fallecido, es de Héctor Daniel López, quien sí quedó procesado con prisión preventiva.

López trabajó en la Secretaría de Inteligencia hasta el 2011, y se desempeñó en el área de Reunión Interior y luego en Operaciones. Silva se desempeñó en la división de Antencentes, Reunión Interior y fue delegado de Inteligencia en España. Ambas identidades fueron confirmadas por fuentes de la AFI a este medio.

El juez escribió en su resolución que Silva “era la persona que coordinaba la relación entre todos los miembros de la banda. Era quien relacionaba a quienes tenían a su cargo la logística de adquisición, traslado y distribución de la mercadería con las autoridades aduaneras”.

 

Vea también:
Escándalo en la AFI: lo que calla el jefe de los espías M
– Por qué Macri eligió a Arribas: “Es el más acostumbrado a las trampas”

 

¿Cómo se conocieron? Eduardo Bernardi, uno de los directores de la Aduana que, según el juez Amarante, participó de la banda, afirmó en su declaración indagatoria que conoció a los dos ex agentes de Inteligencia por medio del juez federal Nº 12, Sergio Torres, quien lo llamó y le pidió que lo recibiera. Según detalló Bernardi, el ex agente Silva se presentó con López y le hablaron sobre el régimen de donaciones de la mercancía que entra al país y que queda incautada o como rezago. Fuentes cercanas a Torres explicaron que el juez admite la relación con Silva, a quien conocía del mundo académico, y que el motivo del llamado al director de la Aduana había sido porque “desde el juzgado también se hace trabajo social y a veces se necesita destrabar mercaderías incautadas”. Silva, a pesar de ser un abogado laboralista, frecuentaba los pasillos de Comodoro Py, donde sólo tramitan causas penales federales. A fines del 2015 se presentó con Bernardi en el juzgado de Torres, donde hablaron de temas relacionados a la Aduana y las inminentes vacaciones de verano.

Ciudad. Los vínculos de Silva no sólo llegaban a Comodoro Py. También, según pudo determinar la Justicia, trabajó para el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires. En un allanamiento a su estudio ubicado en la calle Charcas al 3400, le secuestraron recibos de sueldos del Ministerio de Seguridad correspondientes al 2016 y desde enero a mayo del 2017. Silva se presentaba como un ex empleado de la Ciudad que trabajaba en el “área a cargo de Guillermo Montenegro”, declaró Bernardi. Además, en las reuniones de fines del 2015 se ufanaba de que tras la asunción de Mauricio Macri lo iban a nombrar como director de Contrainteligencia de la AFI.

Esta fanfarroneada fue relevante para el juez Amarante debido a que confirmaba una relación con la nueva administración de la AFI, algo que relacionó con un hecho de gravedad que sucedió durante su investigación: en las escuchas telefónicas, el juez detectó que los ex agentes habían sido alertados de que estaban siendo investigados por la Justicia mientras el expediente estaba bajo secreto de sumario. Lo llamativo fue que los ex espías se anoticiaron luego que el juez pidiera un informe sobre ellos a la AFI. Se sospecha que la filtración vino por ese lado. Según Amarante, la AFI incluso fue reticente a brindar información de los ex agentes, por lo que tuvo que enviar una carta el Presidente de la Nación y recién entonces recibió los informes. En las escuchas telefónicas, el ex agente López afirma: “Este tipo -en referencia al Juez Amarante- es de hacer allanamientos con orden de detención. Este juega, juega fuerte”.

Para peor fortuna de los investigados, el juez detectó que los ex agentes de Inteligencia lo estaban investigando a él. No habían perdido sus mañas. Ahora, uno está preso y el otro muerto.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *