Costumbres / 29 de septiembre de 2017

FOA 2017: la casa perfecta

En su edición número 34, NOTICIAS recorrió la clásica exposición de diseño y decoración para armar el hogar ideal, a partir de los espacios más logrados.

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Desde 1985, Casa FOA, la exposición de diseño y paisajismo a beneficio de la Fundación Oftalmológica Argentina Jorge Malbrán, se empeña en sorprender. A veces lo ha hecho desde la tecnología, otras desde la vanguardia del diseño y en algunas ocasiones con lo sustentable como foco. Pasan las ediciones y se doblan las apuestas, pero si hay algo en lo que el visitante siempre repara es en lo real y vivible del espacio. No en vano aquellos profesionales que mayor rédito logran son aquellos cuyos espacios evocan un “¡acá viviría!” inmediato. Con esa premisa en mente, este año la recorrida que NOTICIAS hizo de la feria fue en busca del “Frankenstein” perfecto. Ambiente por ambiente, he aquí la casa soñada.

En reunión

Para muchos, es el alma de la casa. Porque cuando la cocina es amplia y tiene espacios de reunión, es el lugar en el que todo sucede, desde los desayunos en familia hasta la tarea post colegio de los chicos. O al menos, así podría imaginarse la que diseñó la decoradora Ana Azzano dentro del espacio “Mi casa en Casa FOA 2017”. En blanco y negro, con una barra de Silestone generosa para amasar y charlar, lámparas de bronce colgantes que contrastan, estantes que mezclan adornos, electrodomésticos, libros y vajilla y unos encantadores azulejos en guarda de picos, se va conformando un ambiente en el que dan ganas de quedarse horas, y en el que hasta los menos hábiles en la cocina querrán probar su suerte culinaria.
Otro sector vital para las reuniones es el living, cuya maestría reside en combinar calidez y diseño. Lo entendió bien la dupla de JT.Pfeiffer y Casa Almacén, que unieron increíbles textiles en naranja, mostaza y verde con un corte de muebles sumamente sesentoso, aludiendo a la vida de una pareja joven pero bon vivant, que heredó mobiliario auténticamente vintage. Llamado “Noveau Retro”, este espacio acierta al convocar a un público esteta pero a la vez amplio en edades, abriendo el juego para todos.

Más moderno, sin embargo, el living que concibieron Malena Perkins y Tomás Magrane seduce con mucha calidez. Lo hace a partir de tonos como el blanco, gris y mostaza y lo acentúa con la proliferación de géneros y una gran presencia de plantas de interior.

De cuartos y juegos

El cuarto de los chicos es otro desafío interesante. En la delgada línea entre crear un refugio agradable o un palacio exorbitante, Adriana Teplixke y Claudia Camisar Alterman lograron lo primero con gran encanto y sensibilidad. En su “cuarto para Zowi”, una paleta cálida, soleada y femenina aporta seguridad y contención a partir del uso de madera, lana y hasta papel, esto último mediante unas preciosas flores pegadas en collage sobre la pared, que otorgan el romanticismo justo.

Unos ambientes más allá, los adultos también pueden encontrar en FOA su espacio de juegos, de la mano de María Anzoategui y Cecilia Bravo. Ellas unieron los juguetes más icónicos y “tech free” con el arte, armando un sector en el que es posible imaginarse a un grupo de adultos jóvenes, pero a la vez a un padre y un hijo compartiendo, por ejemplo, la pasión por Star Wars o el Scalextric. Lúdico pero con elegancia, un lugar donde unir pasado y presente.

Finalmente, no hay casa moderna que se precie sin un espacio de escritorio. Y en la “Suite contemporánea” de Viviana Melamed este se reinterpretó con plena gracia. Dentro de una biblioteca de melamina que envuelve el ambiente y junto a un luminoso ventanal, una tapa de mármol organiza la mesa, rodeada por una cómoda silla, una luz puntual pero discreta y un colorido cuadro. Telas grises, naturales, visones y celestes combinan con un piso gris desaturado de madera y terminan de dar forma a un sector propicio para el trabajo y la concentración.

 

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