Política / 30 de septiembre de 2017

La trastienda de la caída del Pata Medina

Minuto a minuto del procedimiento que disparó el miedo de otros sindicalistas. La interna con Gerardo Martínez.

El último caído en la guerra contra “las mafias” de los sindicatos fue Juan Pablo “El Pata” Medina, líder desde hace más de 20 años de la sede de la UOCRA en La Plata. La cinematográfica detención del gremialista -que incluyó un masivo operativo de fuerzas federales, transmisión en vivo del atrincheramiento y compilado de los mejores momentos que difundieron por las redes sociales hasta funcionarios del Gobierno- fue el martes 26. Sin embargo, ya era un secreto a voces en la capital provincial: dos semanas atrás, en una reunión de la CGT en esa localidad -donde participaba Medina-, se había hablado del rumor de una posible detención del sindicalista, y la sesión terminó con un apoyo público al “Pata”.

A diferencia de, por ejemplo, la intervención al gremio de Canillitas de Plaini, la detención de Medina no sucitó demasiados apoyos en el mundo obrero. “Nadie derramó una lagrima por ‘el Pata’, no era un tipo querido. Se sabía, desde antes qde ue la Justicia lo investigue, que estaba sucio, pero un sindicalista no puede ser un buchón: se tiene que aguantar a esta banda de locos. Igual, este tipo de detenciones tiene su lado positivo: es como si el sindicalismo se tomara un laxante, para sacarse a toda esta porquería de encima”, dice un gremialista con llegada a la cúpula de la CGT.

Dentro del sindicato de trabajadores de la construcción hay pavor. Ahí se rumorea la pronta intervención de las seccionales de Bahía Blanca -que tuvo varios cruces con el gobierno de Vidal-, la de Quilmes y la de Lomas de Zamora. En todas las localidades se habrían cometido delitos similares a los de Medina, y su caída estaría al caer.

Sin embargo, no todo es tristeza para el sindicato que conduce a nivel nacional Gerardo Martínez. Este gremialista, de pésima relación con Medina -la disputa de poder entre ambos lleva más de una década-, se movió rápido: se despegó, en público, del detenido, y además intervino la seccional de La Plata, removió a toda la comisión directiva y nombró a un hombre de su riñón. “Martínez sabía que lo iban a detener al ‘Pata’, y no hizo nada para evitarlo”, masticaba bronca un asesor de Medina.

Al cierre de esta nota, Medina permanecía detenido, acusado de asociación ilícita, extorsión y lavado de dinero, junto a su hijo, Agustín, su mujer, Fabiola García, y seis personas más, de su círculo íntimo. Por ahora, todos se negaron a declarar. La que hasta ahora evitó la condena fue Analía, la hija de Medina pero con quien tiene una distante relación. “Any”, de pasado como remisera, tuvo su momento de fama cuando probó suerte como bailarina de cumbia y hasta intentó entrar al reality de Gran Hermano, aunque no prosperó.

 

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