Personajes / 1 de octubre de 2017

Rafael Bielsa: “El verdadero cartel santafesino es la policía”

Nueva novela con trama sangrienta. La villa hoy, ausencia del Estado y el paco. María Eugenia Vidal y el peronismo.

Rafael Bielsa: “El verdadero cartel santafesino es la policía”
Fotos: Marcelo Escayola

Una textura de urdimbre compleja es la trama que van tejiendo los personajes en la última novela de Rafael Bielsa, “Rojo sangre” (Planeta). Dos bandas marginales se disputan el poder y el territorio, se masacran entre venganzas y ajustes de cuentas, donde la droga y la violencia fluyen con la complicidad de la policía, los políticos y la Justicia. En ese mundo de muertes acostumbradas, hablado en jerga villera y vivido en la fugacidad del instante, se intersecan historias enredadas que construyen la crudeza del argumento. Bielsa, ex canciller de Néstor Kirchner, rosarino, abogado, político, poeta y escritor, autor de algunas canciones grabadas por Julia Zenko y Juan Carlos Baglietto, escribió una primera novela, “Tucho-La operación México o lo irrevocable de la pasión”, que fue llevada al cine. Ahora va por más. En su despacho de la Corporación América (grupo que preside), escoltado por una pintura de Ricardo Carpani del período azul, “Rafa”, como le dicen, bebe agua mineral, habla a mil palabras por minuto, transmite con pasión episodios de su intensa vida y reflexiona sobre los males nuestros de cada día. Se explaya, pormenoriza y dice que no puede pensar si no es con un planisferio adelante y despuntando el vicio de la lectura de periódicos internacionales.

Noticias: ¿Casado con hijos?
Rafael Bielsa: (Sonríe) Sí, dos matrimonios. Del primero, mis hijos Laureano, (25) a poco de recibirse de abogado, e Hilario (23), que promedia medicina; del segundo, Juan (8) y Joaquín (6). Vivo en Buenos Aires desde que volví del exilio, a comienzos de los ’80, cuando no era aconsejable por seguridad regresar a Rosario. Salvo cuando fui candidato a gobernador, y perdí, y volví a una casa que todavía tengo. Así en el deporte como en la política, salir segundo no tiene importancia. Pero no me preocupa.

Noticias: Tiene hermanos exitosos tanto en deportes como en política.
Bielsa: Mi hermano Marcelo (62), hoy entrenador del Lille Olympique Sporting Club, y mi hermana María Eugenia (59), que fue vicegobernadora de Santa Fe, después diputada y renunció como yo a la cámara –ella provincial, yo nacional–, una brillante arquitecta, muy buena urbanista.

Noticias: ¿Qué piensa de la educación en nuestro país?
Bielsa: La educación pública primaria, secundaria y universitaria se ha degradado. La Argentina fue llamada el Faro de Sudamérica; remontándonos a 1906, en el Larousse decía: “un país llamado a ser los Estados Unidos del Sur”. El conocimiento no tiene prestigio en nuestra sociedad. Peor aún, a veces la demostración de conocimiento es tomada como una exhibición obscena de un bien suntuario.

Noticias: A los 18 años, tenía un marcado compromiso ideológico.
Bielsa: Por eso nunca quise pedir indemnización al Estado ni por el secuestro, ni las torturas, ni porque me echaron del trabajo, ni porque me fui al exilio. No quise retribución porque sabía perfectamente lo que hacía. Un muchacho de 18 en los ’70 no era como el de 18 de hoy. Para mí no era lógico recibir plata por algo que siempre había sido una convicción. Pero no cuestiono a los que lo hicieron. Confieso que del tema económico no me preocupé; debí haberme ocupado y preocupado. Ya es tarde.

Noticias: ¿Sigue siendo peronista?
Bielsa: Siempre lo fui, nunca cambié de idea, nunca voté otra cosa. El kirchnerismo de Kirchner fue la mejor versión del peronismo. No quiero faltarle el respeto a nadie. Como dice la canción de Silvio Rodríguez, aunque se llama El necio, “yo me muero como nací”…

Noticias: ¿Se le ocurrió escribir “Rojo sangre” por sus experiencias en las villas, motivado por lo que le tocó presidiendo la SEDRONAR, por los expedientes en los que había interceptaciones de comunicaciones?
Bielsa: Un poco de todo. Es verdad toda la historia, escrita con estilo literario y una dosis mayor de imaginación. La villa es el escenario. Pero hay cosas que no te las podés inventar, como la jerga. Ahí hay una cultura, una reducción del léxico, con una capacidad metafórica incalculable. Hay historias que me relataron los pibes de Ciudad Oculta, donde tengo actividad permanente. Estamos construyendo con recursos de Responsabilidad Social Empresaria un edificio de 4 pisos con una recepción de 38 metros cuadrados; un espacio para tratamientos individuales, un salón de usos múltiples, zona de dormitorios.

Noticias: ¿Usted vivió en una villa?
Bielsa: Sí, en los ’70, cuando había que proletarizarse para militar… pero era totalmente distinto. Después conocí otra villa en los ’80. Y esta de hoy, que con la droga en la última década hizo un giro copernicano. El Estado se retiró. La policía sólo se mete para recoger un cadáver con la ambulancia. Sólo podés entender lo que pasa ahí si amás y vas a estar con ellos. Yo voy con saco y corbata pero no me rechazan porque saben: “Este chabón no es careta”.

Noticias: ¿Están trabajando con los chicos y el paco?
Bielsa: El paco es la pasta base, posiblemente la droga más adictiva y más dañina –por su impureza– que circula por acá. No se fuma; se saca un pedacito que se pone en una cuchara y con un serpentín de calefón viejo, por lo general, lo ponen arriba de la cuchara y prenden un encendedor. Aspiran ese humo. Hay dos procesos. Al primero le dicen el beso del ángel porque es una sensación maravillosa de ausencia de frío, hambre y miedo. Se hace muy difícil no repetirlo. Y sobreviene una extraordinaria compulsión a seguir. El solvente provoca quemaduras en los labios y destrucción de los dientes de adelante. Conocí un chico que se cortó media pierna bajo el efecto de esta mezcla. Si hacés eso con vos mismo, imaginate lo que podés hacer con otro. No comés, no dormís y no te bañás. Ellos lo llaman salir de gira. Puede durar una semana, donde alternan alcohol y paco. Tuvimos casos de chicos con 300 dosis por día. Para poder comprar, tenés que vender; la adicción es exponencial. Cuando presenté mi libro, fueron 10 pibes de la villa y me los llevé a cenar. Algunos fuman y toman alcohol, otros no. Vos los recuperaste en tres meses y en un fin de semana se te fueron. Y no vuelven por 15 días. Uno, con mente pequeño burguesa, lo juzga como un fracaso. No, es parte del síntoma. El tema es generar una pregnancia en el lugar que les permita volver.

Noticias: En su novela, relatan el pasado en presente y cuesta seguir el hilo de lo que ocurre.
Bielsa: Porque viven el día al día. Y cuando te cuentan algo, son todos primos, fueron novios, cuñados, pareja. El relato es una galleta de gente medio pariente, dicho a una velocidad que no los podés seguir.

Noticias: Miles de anécdotas que registra en su libro…
Bielsa: Sí, aunque no todas están escritas. Por ejemplo, las madres son las heroínas. Y en muchas familias, cada hijo tiene un padre distinto. Por lo general, el jefe de familia es la última pareja de la madre. Los padres están en tránsito. Una vez entré a una casa y vi que la puerta de una habitación estaba tapiada. La madre dijo que su hijo le había robado tantas cosas que tuvo que clausurarla. Por eso a los chiquitos les dicen sogueros, porque se roban la ropa colgada y les da para el paco. En la villa 1- 11- 14 o en la Zavaleta están las chiquitas de once años con las boquitas pintadas, ofreciéndose. ¿Por qué? Por la promiscuidad en la que viven y porque la mayoría tiene madres adolescentes. Entre ellas el trato es de amigas. No terminaron de ser hijas que ya son madres. Los diálogos son “Che, andás vestida como una puta” y la hija le contesta, “Vos me decís a mí, que te garchaste toda la villa”. Es en tono de cargada, no de agresión. Otro día voy a una casa y no había mesa, sólo sillas contra las paredes. Pregunté ¿y la mesa? La madre me responde: “acá el que no viene comido pierde”. No hay padre, no hay trabajo, no hay escuela, no hay permeabilidad social ascendente. Podés entenderlo si amás. Si no amás lo vas a condenar mediocremente por tu ajenidad. Tenés que tomarte el trabajo de ver lo que pasa ahí.

Noticias: Ver pero hacer…
Bielsa: Hay que hacer autocrítica. Culpables somos todos. Se fue el Estado. Si vuelve, con escuelas que funcionen y laburo para los padres –porque muchas veces el padre tiene vergüenza de estar desocupado, se va a caminar y se mete en un bar– y ya van tres generaciones de desocupados. Son generaciones más cortas, puede haber hasta bisabuelos desempleados, porque tienen 50 años.

Noticias: ¿Desde cuándo nota la ausencia del Estado en la villa?
Bielsa: Desde que se volvió violenta, en el 2000, cuando la droga entró y la cana se hizo socia. Y no sería así, si la cana no lo fuera. En Santa Fe, como dicen, el verdadero cartel santafesino, es la policía santafesina.

Noticias: Con María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires, ¿advierte cambios?
Bielsa: Sí. Estoy ideológicamente en las antípodas de ella. Pero prefiero ser un leal anónimo a un oportunista célebre. Creo que Vidal es sincera; creo en la valentía de la política que es arriesgar a fin de cambiar para mejor. Y creo que ella tiene ese pensamiento. Hay que apoyarla. Ella lo dijo. Si una gobernadora vive preservada por las múltiples amenazas recibidas, es joven y tiene una correlación entre medios y propósitos desfavorable –porque sus propósitos están muy por encima de los medios con los que cuenta–, no puedo sentir antipatía y no la puedo englobar dentro de políticas que no comparto porque ya las viví y vi los resultados. Y como tengo 4 hijos, no me gusta que les vaya mal; no me gusta la perspectiva de (Mauricio) Macri arriba de un helicóptero. Sería un caso raro de medidas neoliberales que lleven a buen puerto a los más carecientes. Si tiene que ser que sea. No me voy a enojar con el éxito del que piensa distinto. Detestaría que alguien pensara que quiero acomodar los huesos en el lugar que me queda más cómodo.

Sissi Ciosescu

 

Comentarios de “Rafael Bielsa: “El verdadero cartel santafesino es la policía””

  1. Estimado Rafael, igual que siempre, objetivas tus reflexiones. Muy bueno también aquél prólogo para Andrea Viviana Sadra en su libro Saludos!

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