Mundo / 21 de octubre de 2017

Confirman que Neruda no murió de cáncer y habría sido envenenado

A 44 años de su muerte, las pericias de un comité internacional determinaron que la causa de muerte fue una toxina. Se reaviva la teoría del asesinato a manos del pinochetismo.

Neruda falleció en una clínica de Santiago a pocos días del golpe de Estado en septiembre de 1973.
Neruda falleció en una clínica de Santiago a pocos días del golpe de Estado en septiembre de 1973.

El grupo de expertos internacionales que  estudia desde hace unos días las causas de la muerte de Pablo Neruda, concluyó ayer en Santiago de Chile, que el deceso del poeta chileno no fue causado por un cáncer de próstata, sino probablemente por una toxina, lo que podría abonar la tesis de que fue asesinado.

Se esperaba que estos estudios despejaran la histórica duda de si Neruda había muerto por causas naturales o había sido envenenado por la dictadura militar de Augusto Pinochet, hace 44 años. Pero la posibilidad de un eventual atentado sigue en duda.

“No tenemos la determinación de que, efectivamente, hubo intervención de terceros, sino que tenemos la posibilidad de que sí hubo intervención de terceros”, dijo  Mario Carroza, el juez a cargo del caso, tras recibir las conclusiones de los 16 expertos de  España, Francia, Dinamarca, Estados Unidos, Canadá y Chile.

Uno de los expertos, el español Aurelio Luna, señaló que “lo que es rotundamente cierto, al cien por ciento, es que el certificado (de muerte de Neruda) no refleja la realidad del fallecimiento”.

El documento de defunción expedido por la clínica Santa María, donde fue internado días después del golpe militar que derrocó a su amigo, el presidente socialista Salvador Allende, señalaba que el poeta había fallecido el 23 de septiembre de 1973 víctima de una caquexia cancerosa (falta de apetito, debilidad y pérdida de peso, entre otras,) derivado de un avanzado cáncer de próstata.

“Del análisis de los datos, no podemos acertar que el poeta se encontrara en una situación (…) de muerte inminente” al momento de ingresar a la clínica, añadió Luna.

“Si todo va bien, en el plazo de un año tendríamos una respuesta concreta y clara a los estudios de genómica bacteriana. En función del perfil genómico, si se tratara de una bacteria que se ha cultivado en un laboratorio, es evidente que estaríamos ante la intervención de un tercero y que se había administrado con una finalidad criminal la bacteria al cuerpo (del poeta)”, afirmó.

Las conclusiones del trabajo de los expertos fueron entregadas al juez Carroza, quien había ordenado el 8 abril de 2013 la exhumación del cadáver de Neruda para despejar las dudas sobre su muerte.

Las pericias fueron ordenadas en base a una querella presentada por el Partido Comunista, formación en la que militaba el poeta, fallecido a los 69 años. El abogado querellante en el caso, Eduardo Contreras, dijo no tener dudas de que el Nobel de Literatura 1971  fue ejecutado por el régimen castrense.

La tesis del asesinato fue respaldada, entre otros datos, por declaraciones del asistente y chofer de Neruda, Manuel Araya, quien lo acompañó hasta los últimos minutos de su existencia: “Estuve con él y sé que alrededor de las cuatro de la tarde de ese día (el de su muerte) le pusieron una inyección en el estómago. Me dijeron que era dipirona para el dolor”, según declaró a medios locales.

Horas más tarde, Neruda fallecía en la clínica, a la que había ingresado el 19 de septiembre 1973. Actualmente y después de ser exhumados, los restos descansan en una tumba en Isla Negra, un pequeño balneario sobre la costa del océano Pacífico, a unos 120 kilómetros al oeste de Santiago, donde el poeta tenía una de sus viviendas.

Informe: DPA

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *