Política / 31 de octubre de 2017

De Vido preso: Cómo se acabó el blindaje

Los movimientos judiciales para acorralar al ex ministro. Sus requisitos en Ezeiza. El temor de CFK: ¿asume en el Congreso?

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El miércoles 25 de octubre, a los pocos minutos de aprobarse el desafuero de Julio De Vido en la Cámara de Diputados, la Gendarmería entró a su departamento de Palermo, sobre la calle Libertador, para detenerlo. No lo encontraron.

De Vido, en ese momento estaba en la casa de su hijo Facundo, el rocker que trabajaba para Jorge “Corcho” Rodríguez. Fue a almorzar allí para despedirse de su familia y evitar el linchamiento que le tenían preparados los vecinos. Zafó.

De Vido llegó a los tribunales de Comodoro Py acompañado por sus hijos y su esposa. También estaban sus colaboradores José María Olazagasti y Horacio Mizrahi, su vocero de los últimos años.

Los pedidos de detención de De Vido se firmaron en el 4to piso de Comodoro Py. Por un lado, el juez Luis Rodríguez firmó el pedido detención por orden de sus superiores de la Cámara Federal, tras un reclamo del fiscal Carlos Stornelli. Esta causa se conoce como Río Turbio y se investiga un desfalco económico con fondos del Estado. El otro juez es Claudio Bonadio, quien investiga las compras de gas en barcos para centrales termoeléctricas que se hicieron entre 2008 y 2015. Aquí se busca determinar si hubo administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública. En esta causa también Stornelli es el fiscal.

Stornelli y De Vido ya tuvieron un expediente de por medio cuando el fiscal investigaba el caso Skanska y estaba tras los pasos del ministro. En 2007 Stornelli se tomó licencia para ser ministro de la administración K en la provincia de Buenos Aires, cuando Scioli era Gobernador. En 2010 renunció y regresó a su despacho en la fiscalía. Siete años después pide detenerlo. Entre las diferentes presentaciones que hizo De Vido antes de quedar detenido, una fue recusar al fiscal.

Futuro. El 5 de diciembre De Vido tendrá que ir a Comodoro Py a declarar por otra causa que promete acaparar la mirada de la opinión pública. Es una investigación que involucra a la constructora Odebrecht, cuyo dueño está preso en Brasil por haber sobornado funcionarios públicos para obtener obra pública. En este expediente el foco está puesto en los gasoductos del norte. Esta causa el año próximo cumplirá 10 años, pero tuvo un derrotero llamativo e involucra al fiscal Alberto Nisman: la denuncia de Nisman, que involucraba a la ex presidenta había caído en el juzgado de Daniel Rafecas. Este desestimó la denuncia y provocó un escándalo. Luego de idas y vueltas procesales, el expediente terminó en el juzgado de Ariel Lijo. Gracias a una práctica muy común en los tribunales que busca compensar la carga laboral, Lijo le envió un expediente a Rafecas para “compensar” la llegada a su juzgado de la denuncia de Nisman. ¿Qué expediente envió? La investigación por los gasoductos del norte que involucra a De Vido y Odebrecht. Lijo tiene una ligazón con De Vido. Su hermano Alfredo, conocido como Freddy, es íntimo amigo de José María Olazagasti, el más fiel colaborador de De Vido. Es por esto que se señala al juez como uno de los defensores de De Vido en esos pasillos. Chismes palaciegos.

Política. El kirchnerismo duro tampoco pudo defenderlo. Apenas pudieron juntar a los más fieles para dar una conferencia de prensa entre pataleos y quejas por la “persecución judicial” a la que se enfrentan los ex funcionarios K. El grupo de diputados leal a Cristina hizo una defensa pública del ex ministro, pero no bajaron al recinto. No quisieron quedar expuestos ante la aplastante victoria del oficialismo. Atrás quedaron los tiempos en que los pingüinos dominaban la Cámara baja del Congreso. Hubo diputados que acababan de ganar las elecciones con el sello del Frente Para la Victoria que incluso votaron por el desafuero de De Vido, como el caso de la rionegrina María Emilia Soria, quien, con críticas al Gobierno, dio su voto afirmativo para permitir la detención del ex ministro. Esta votación podría servir como globo de ensayo para entender cómo será la dinámica peronista en el Congreso. Hoy, el kirchnerismo está quebrado.

Jaula K. Tal como la semana anterior había avizorado el presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales, Pablo Tonelli, De Vido cenó el miércoles 25 en Ezeiza. Bajo la atenta observación de varias cámaras, el ex superministro K pasó la primera noche en una celda que ya había usado otra persona vinculada al kirchnerismo, Leonardo Fariña. En ese lugar frío y despojado, De Vido tiene un colchón y una frazada. Muy poca luz y un inodoro metálico. Además tiene una pequeña mesa empotrada en la pared y una silla amurada al piso. Todo estático, negro y gris.

Las primeras horas fueron de estudios médicos: al cierre de esta edición, los resultados preliminares del trabajo de los médicos del Hospital Penitenciario Central no arrojó más de lo que ya se sabía. De Vido es diabético, insulinodependiente y debe inyectarse tres veces por día.

Un pedido especial que trascendió fue que el ex ministro no quería cruzarse con el empresario Lázaro Báez, el empresario santacruceño más beneficiado por el presupuesto del ministerio que De Vido comandaba.

El penal de Ezeiza está a alrededor de 40 kilómetros del Obelisco y desde el miércoles es el lugar donde está alojado De Vido. El pabellón donde quedó detenido el ex todopoderoso ministro es conocido en la jerga penitenciaria como “La jaula K”. Es el nuevo “hogar” de los presos por corrupción del gobierno de Cristina Kirchner. En aquel penal además de Báez, también están José López y Ricardo Jaime, dos alfiles de Kirchner que también trabajaron a la par de De Vido.

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