Opinión, Política / 4 de noviembre de 2017

Gobierno adentro

Nunca, como hoy, nos sorprendió la sensación de tener un gobierno entero tras las rejas. | Por Edi Zunino

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La Argentina tiene ADN tumbero. En un tiempo, la Isla Martín García siempre estuvo cerca. Tuvimos un “tirano prófugo”. Años después su viuda y sucesora inauguró, presa en una distinguida mansión, la noche más negra y larga de nuestra historia, en la cual ir en cana era salvar la vida. Carlos Menem estuvo detenido casi de chiste en la quinta de un amigo… Nunca, como hoy, nos sorprendió la sensación de tener un gobierno entero tras las rejas. Hablo de sensación. De una ilusión óptica (e íntima de muchos) con destino virtual (y deseo concreto de muchos) de que tantos presos K terminen siendo nada más que un gran comité de bienvenida para cuando llegue la jefa de todos ellos.

“Todos chorros” es la definición más popular de los políticos cuando el hartazgo manda. “Roba pero hace” ha sido el axioma de los tiempos más piadosos, resignados al verbo que va adelante.
Hace mucho se sabía que los presos de hoy acumulaban méritos para terminar así. Pero hace mucho más que cuando los gobiernos están fuertes se los adula, se busca la ventajita y se deja para mañana lo que podía hacerse a tiempo. Los presos de hoy representan, en parte, nuestro cinismo de siempre. Nuestra hipocresía crónica.

Hay un “roba pero hace” judicial. Se lo resume en este pregunta: ¿y qué querías que hicieran antes los jueces, si los apretaban? Pero la pregunta es otra: ¿merece llamarse juez quien se dejó apretar sin decir ni mu, en caso de que así fuera y no hubiera estado haciendo, mansito, los deberes del momento? Un juzgado no es un laburito. Por más ruido que haga y shows y titulares que genere, una justicia comiteril no resuelve el problema, por una razón sencilla: es parte sustantiva de él. Y no se alarmen mañana si los apurones por detener de golpe ahora a los impunes de ayer termina siendo la excusa leguleya para, chicana va, chicana viene, anular lo actuado y volver a empezar.

¿Pesimismo? Nada que ver. A dos meses del 10 de diciembre, no sabemos si Menem asumirá su renovada banca o será encarcelado por una causa iniciada veinte años atrás que ya lo tuvo preso y liberado en 2001.

Hasta es posible fantasear con que el riojano y CFK vayan presos el mismo día y a la misma hora, para ovación de una hinchada que, como la anterior, aplaude más los zapallazos al pasado que lo que llega a percibir (y entender) hacia adelante. El peronismo ha sido brutal y el antiperonismo, salvaje. Del círculo vicioso de la historia debería salirse, curiosamente, con Justicia.

* JEFE de redacción de NOTICIAS.

 

2 comentarios de “Gobierno adentro”

  1. Muy liviana la explicación de una situación política y jurídica más compleja. Más prejuiciosa la opinión que simplifica la instauración de Isabel de una situación preparada por los militares desde 1973.

  2. ¡CUIDADO CON LA SOBREACTUACION DE ALGUNOS JUECES! Pareciera que están llevando adelante un “paro a la Japonesa”.Con toda la intencion de minar la credibilidad procesal, algunos apresuran decisiones que incluso podrían terminar con su apartamiento por lo grosero. Hasta el momento TODOS los que están PRESOS, están bien PRESOS, pero CUIDADO con saltear garantía procesales que desvalorizen el accionar de la JUSTICIA como INSTITUCION.Lo que no deben parar son los JUICIOS contra Magistrados denunciados en el CONSEJO DE LA MAGISTRATURA, por mas que ahoran aparezcan como “presurosos ejecutores de la ley”.

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