Economía / 17 de noviembre de 2017

El plan del Gobierno para reducir la cantidad de sindicatos

Trabajo intimará a las organizaciones que en los últimos cinco años hayan incumplido sus obligaciones legales.

Por

El presidente Mauricio Macri reveló hace unas semanas que en el país existen más de 3.000 sindicatos y sólo 600 firman paritarias. El Gobierno buscará reducir esa cantidad y los gremialistas desconfían de las intenciones del presidente. Los sindicalistas no tienen tregua con Cambiemos, están con los ojos bien abiertos, en estado de alerta, esperando el garrotazo de Macri. La búsqueda de achicar la cantidad de gremios tensionó aún más las relaciones. Las dudas entre lo que manifestó el presidente de que se necesitan “sindicatos fuertes” y sus verdaderas intenciones mantienen en vilo a los representantes de los trabajadores.

En el Ministerio de Trabajo hay registrados 3.263 sindicatos, de los cuáles 1.668 tienen personería gremial y 1.595 con simple inscripción (sin representación mayoritaria, no negocian paritarias ni pueden retener automáticamente la cuota sindical del salario). La intención del presidente es limpiar el padrón de gremios que en muchos casos están acéfalos hace años o no realizan actividades. “Vamos a intimar a las organizaciones que en los últimos cinco años no hayan cumplido sus obligaciones legales a regularizar su situación. De no hacerlo, se los da de baja”, explicaron desde el Ministerio de Trabajo.

“Es un gobierno de empresarios. Para ellos, el mundo ideal es el que no tenga organizaciones sindicales”, manifestó el secretario general de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), Hugo Yasky, que añadió irónicamente: “El presidente definirá un número a discreción que lo consultará con su gabinete, harán un sorteo y les saldrá un número X y en función de eso van a actuar. La verdad que es ridículo”.

El Gobierno tiene la potestad para dar de baja esos sindicatos abandonados. Sin embargo, económicamente esto no repercute en nada para el Estado ya que los gremios se autofinancian. Según comunican desde el Gobierno, sería simplemente limpiar el padrón. Con la excusa de “volver a tener sindicatos fuertes”, según declaró Macri en su anuncio. La duda que despertó en los involucrados es, al no existir beneficio económico, cuál es el verdadero motivo por el cual el presidente haya declarado con tanto ímpetu contra una cantidad desproporcionada de sindicatos.

“No se explica en qué se beneficia. Será una cacería de brujas, ya viene ocurriendo con la intervención de muchos sindicatos, demoras en homologar paritarias o elecciones. Es un apriete constante, de esta manera tendrán una herramienta más para seguir condicionando la actividad sindical”, contó el presidente de la Asociación de Abogados Laboralistas (AAL), Matías Cremonte. “No lo puedo entender de otra forma que como una amenaza”, sentenció Yasky.

El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, habilitó la creación sólo de cuatro sindicatos en su gestión. Una política totalmente opuesta a la etapa kirchnerista, cuando se crearon alrededor de 650 gremios entre 2003 y 2014 -casi 60 por año-. Desde el Ministerio de Trabajo creen que la política anterior “muchas veces buscaba atomizar el poder” permitiendo establecer gremios sin representatividad.
Todos los sindicatos concuerdan en las sospechosas intenciones del Gobierno, pero disienten en la cantidad de gremios necesarios. “Apoyamos siempre a Cristina, pero no estábamos de acuerdo en el aumento de los sindicatos. La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) históricamente está a favor del sindicato único por actividad, queremos gremios fuertes. De todas maneras, a Macri no le creemos absolutamente nada”, contó el secretario adjunto de Capital Federal del gremio de los metalúrgicos, Roberto Bonetti -dirigente cercano al líder del sindicato Antonio Caló-.

Según la AAL, los trabajadores tienen derecho de organizarse sin injerencia del Estado, y éste tiene prohibido intervenir, según las normas vigentes, como el principio de autonomía sindical (ley 23.551) de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). “Es inconstitucional. Yo puedo pensar que lo mejor es que haya un sindicato solo, pero lo que importa es lo que decidan los trabajadores, no lo que decida el Gobierno”, explicó el abogado laboralista Cremonte.

Dentro de la actividad sindical también hay diferencias entre los gremios más fuertes y los de menor reconocimiento. “El que tiene inscripción no es sindicato. Son gremios cuando tienen personería jurídica y gremial. La inscripción es una simple intención de tener un sindicato”, aseguró el secretario de Comunicación de la organización de los colectiveros -Unión Tranviarios Automotor (UTA)- Mario Calegari.

En la estructura gremial de los choferes de micros existen varias ramas que se distancian de UTA. Por ejemplo la Unión de Conductores de la República Argentina (UCRA) a nivel nacional -sólo tiene inscripción-. Además, en las distintas provincias también hay alternativas como la Asociación Obrera de la Industria del Transporte Automotor (AOITA) en Córdoba o el Sindicato del Personal de Micros y Omnibus de Mendoza (Sipemon), ambas con personería gremial. En Rosario, también está la Asociación Obreros Transporte Automotor (AOTA) que está sólo inscripta por un conflicto con el Ministerio de Trabajo. “La UTA zapateó y el ministerio nos sacó la personería -en 2012, seis meses después de obtenerla- porque supuestamente hubo un error en el sistema. Estamos en juicio con ellos. No podemos entrar en paritarias provinciales por culpa de un error de sistema”, aseguró el secretario gremial de AOTA, Luis Rameta.

Desde la UOM también se apunta a otros sectores políticos que fomentan la creación de gremios menores y disidentes. “La izquierda es la que promueve estos sindicatos sin representatividad. Nuestra idea es que las discusiones se den dentro de las organizaciones y que, si no están de acuerdo con las decisiones y quieren competir por el liderazgo, lo hagan dentro del gremio. El principio básico del peronismo, el que tenga la mayoría gobierna, y los demás acompañan. A nosotros nos quisieron abrir un sindicato de rellenadores de extintores. Eso no es un sindicato, es una joda”, expresó Bonetti.

Por otro lado, los gremios menores tienen otra perspectiva de la situación. “Lo de achicar sindicatos es una amenaza para que aprueben la reforma laboral. Los grandes sindicatos están muy sucios entonces Macri le buscó la vuelta por ahí para borrar los derechos de los trabajadores”, contó Rameta.

Los 3263 sindicatos se pueden explicar en organizaciones de primer, segundo o tercer grado. Un gremio de primer grado agrupa a los trabajadores, el de segundo grado es una federación nacional que agrupa a los sindicatos del primer grupo, y una confederación de tercer grado agrupa a esas federaciones -como la Confederación General del Trabajo (CGT) o la CTA-. “Estás contando tres sindicatos pero no son paralelos. Pueden tener personería todos o puede ser que algunos sean sólo inscriptos, pero todos cumplen una función”, comentó Cremonte. Esto sucede con las federaciones de comercio o de municipales que discuten las paritarias nacionales delegadas por los sindicatos de base.

“Si quieren reducir la cantidad de gremios, el Gobierno tendría que dar a conocer una lista de aquellos sindicatos a los que unos se puede adherir, y existiría prohibición de constituir otros. Si existe eso se viola el convenio de libertad sindical de la OIT. Eso pasa en los países totalitarios, no en los democráticos”, Hugo Yasky.

Argentina es el segundo país de América con más sindicalización.  Se estima que la tasa de sindicalización en el país es del 37%, según un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de 2011. La “densidad sindical”, que es el promedio entre el número de afiliados a un gremio y la cantidad de asalariados, es la segunda mayor de América, sólo por debajo del 71% de Cuba. Por otro lado, Brasil tiene 18% , Estados Unidos y México, 11%, y Chile, 12% . Los de mayor promedio son los países nórdicos como Islandia (74%) o Suecia (71%). Sin embargo, las potencias europeas no alcanzan el nivel de Argentina ya que Italia tiene 33% de sindicalización, Reino Unido, 28%, Alemania y Holanda, 20%, y España, 17%.

Pero en promedio hay más asociaciones empresarias que organizaciones de trabajadores. Los sindicalistas defienden su afirmación de que Macri piensa como empresario mostrando las cifras de la cantidad de cámaras empresarias. “Hay más de 2 mil entidades para 650 mil patrones. Pero al presidente le preocupan 3 mil sindicatos sobre 16 millones de trabajadores”, ejemplificó Cremonte.

Una situación clara sucede en el transporte de larga distancia: las paritarias, en las cuáles todavía no llegaron a un acuerdo, necesitan las firmas de cuatro cámaras empresarias, pero de sólo un sindicato, que es la UTA. “Imaginalo al revés, mañana viene un presidente que dice ‘no quiero que haya Sociedad Rural’, vamos a redefinir la organización empresarial”, comentó  Yasky.

 

Comentarios de “El plan del Gobierno para reducir la cantidad de sindicatos”

  1. Con solo DEROGAR EL DECRETO DEL DICTADOR ONGANIA, por el cual los FONDOS DE LAS OBRAS SOCIALES van para los SINDICATOS,suficiente. Hasta el mismo J.D.Perón no estaba de acuerdo con esa medida, pues apostaba por una SALUD PUBLICA SUSTENTABLE para TODOS LOS TRABAJADORES y los que estuviera ocasionalmente sin trabajo y JUBILADOS (se podrían integrar hasta los fondos del PAMI). Ese si era un MODELO SOLIDARIO y no para PRIVILEGIADOS, según la “fortaleza política-economica” del sindicato. Esos FONDOS deberían ser administrados por un ente autarquico(con representación,sindical,jubilados,ministerio de salud,economía) y a su vez auditado por la AGN. Tanto que se llenan la boca de JUSTICIA SOCIAL y de EQUIDAD, el gobierno debería embaderarse en estos principios para argumentar el FIN DE LA CODICIA SINDICAL.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *