Sociedad, Turismo / 29 de noviembre de 2017

Bordeaux, Francia: un paraíso medieval

La capital de la región Nueva Aquitania de Francia es una ciudad con vida de día y de noche. Sus construcciones de antaño enamoran a quienes la visitan. Mirá los videos.

Por

Existe una Francia más allá de París. Sucede que pocos viajeros se animan a conocer lugares que no sean los puntos turísticos emblemáticos de este hermoso país de Europa. Algunos, por falta de tiempo. Otros, por no saber de su existencia. Pero a veces es preferible invertir un poco más de tiempo y dinero para no perderse rincones maravillosos que quedarán guardados en sus recuerdos.

Uno de los casos más emblemáticos del territorio francés es “Nueva Aquitania”, donde sus poco más de 300 kilómetros de playas a orillas del Atlántico –gran parte de ellas vírgenes–, sus miles de años de historia guardados en la arquitectura medieval, sus refinados vinos (los más destacados de Europa) y su exquisita gastronomía hacen de esta región un lugar único e inolvidable.

La economía de esta zona se basa principalmente en la viticultura (los viñedos de Burdeos y de Cognac son reconocidos a nivel internacional), en el turismo y en la gastronomía. Aunque también tiene ciudades como Biarritz, ubicada al Sur, pegada al límite con España, donde el deporte es parte fundamental de su cultura, como por ejemplo el rugby, el golf y, como emblema de la ciudad, el surf.
Desde un punto de vista cultural, la nueva región está marcada principalmente por la cultura vasca. E, históricamente, es la sucesora indirecta de la Aquitania medieval.

Comenzaremos por la capital de la región, la ciudad de Bordeaux, a donde llegamos gracias a Air France, empresa aérea local que ofrece un vuelo diario directo a París desde Buenos Aires.

Conocé la Business Class de Air France:

Una ciudad con vida propia. Algo que particularmente recomiendan cuando se viaja a Francia es no ahorrar a la hora de comer, ya que los franceses son reconocidos mundialmente por su excelencia a la hora de cocinar. No tengan dudas, es así. Y el complemento ideal para esta virtud gourmet lo obtendrán en la región de Nueva Aquitania, ya que allí se conviven los chateau de vino más reconocidos de Europa.

Bordeaux está a poco más de una hora de vuelo de París (o dos horas de tren). Como centro de una zona vitivinícola, acuna al museo del vino, más conocido como “la Cité du Vin”: una hermosa maravilla arquitectónica que emula los recipientes que se utilizan para decantar esa tan preciada bebida. Allí, además hacer un maravilloso paseo virtual por la historia del vino en el mundo, también se puede disfrutar de una exquisita comida en el restaurante ubicado en el último piso del edificio, desde donde puede observarse la ciudad y el cauce del río Garona (un caudal de agua cuya conexión con el mar convirtió a esta ciudad en un punto clave para el comercio internacional de Francia).

Conocé el “museo del vino” por dentro:

Esta ciudad es considerada desde el 2007 como Patrimonio Mundial de la Unesco. Lo que más la destaca por sobre el resto de la región es que posee vida propia. Sus reconocidas universidades hicieron que muchos jóvenes la elijan para estudiar, muchos de los cuales se quedan a vivir. Gracias a ello, los bares y restaurantes distribuidos por toda la ciudad trabajan hasta altas horas de la noche. Los paseos de compra están a la mano de todos y puede recorrerse a pie y en un par de días. Incluso, la Secretaría de Turismo ofrece la tarjeta “City pass” (de 24, 48 o 76 horas), con la que abonando desde 25 euros puede armarse un recorrido free por los lugares turísticos más importantes, lo que incluye desde museos hasta el “Gran Teatro”. Y si lo que se desea es conocer los bares, por medio de la app “crikwi” pueden descubrirse diferentes paseos de bares donde podrán degustar los mejores vinos de Bordeaux.

Conocé la ciudad de Bordeaux:

Miles de años de historia se esconden en su arquitectura medieval. Imponentes iglesias creadas por los romanos y arcos de defensa que protegían la ciudad trasladan a los visitantes a una época pasada. Incluso, por unos pocos euros pueden organizarse paseos a alguno de los tantos viñedos que se encuentran a unos 40 o 50 km, donde podrán comer y conocer los secretos de la producción de sus vinos.

En todo viaje, el alojamiento es clave. El hotel Intercontinental de Bordeaux es un lujo de cinco estrellas y está ubicado frente a la Plaza de la Comedia, en el centro de la ciudad. Es excelente, pero también es cierto que no es la opción más económica (desde 5.500 pesos). Pero no se asusten, también hay opciones menos costosas, con hoteles menos lujosos que van desde los 1.500 pesos la noche (base doble) o hostel’s por 800 pesos. E, incluso, pueden alquilarse habitaciones de casas, por mucho menos. Con opciones para todos los gustos, Bordeaux es la ciudad ideal para instalarse y, desde allí, recorrer el resto de un territorio mágico.

Conocé el Intercontinental Hotel:

Medieval y subterránea. A unos 45 minutos en auto de Bordeaux se encuentra Saint Emilión, una pequeña ciudad medieval, de arquitectura a tono y pequeñas calles de piedras, casi como si se tratara de un set de filmación de una película épica. Su nombre es en honor a un monje, Emilio, que llegó a esta ciudad en el año 750 (escapando porque lo descubrieron robando pan para dárselo a los pobres) y decidió vivir 17 años en una cueva natural, sin ningún lujo y comiendo la poca comida que le acercaban los monjes del lugar. Y fue alrededor de esta cueva que se construyó el pueblo.

La particularidad de este lugar es que esta sobre montañas de piedra caliza, un material muy utilizado en las construcciones de esa época. Por eso, bajo su suelo hay un mundo subterráneo: cuevas, catacumbas y una enorme capilla que construyeron calando en la piedra, cuyo campanario de 15.000 toneladas es lo único que sobresale a la superficie. Por todas estas hermosas particularidades, Saint Emilión forma parte del patrimonio mundial de la Unesco.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *