Personajes / 29 de noviembre de 2017

Carla Quevedo: “Lloro todos los días, aunque sea un ratito”

Coprotagoniza “El maestro” junto a Julio Chávez. Depresión, su vida en Nueva York y su experiencia con Winona Ryder y Oscar Isaac.

Fotos: Marcelo Escayola.

Ni en la mejor de sus fantasías Carla Quevedo soñó con ser actriz y hacer carrera en los Estados Unidos. “Se fue dando”, dice mientras toma su jugo orgánico. Alta, flaca y con piernas largas, lleva short, musculosa, el pelo atado y nada de maquillaje. Es cálida y sencilla.
Tuvo un comienzo promisorio. Debutó en “El secreto de sus ojos”, la película de Campanella, ganadora del Oscar. A los 21 se fue a Nueva York, donde vivió ocho años, y en enero se mudó a Los Ángeles. Participó en películas, como “How to Be Single” (con Dakota Johnson y Rebel Wilson), y fue una de las protagonistas de la serie “Show Me a Hero”, junto a Oscar Isaac y Winona Ryder.

Desde marzo está en Buenos Aires. Ya había venido para otros proyectos, pero es la primera vez que se queda tanto tiempo y que coprotagoniza en el prime time. Interpreta a una sufrida bailarina clásica en la miniserie “El maestro”, junto a Julio Chávez e Inés Estévez, por el Trece y TNT.

Sus agentes en los Estados Unidos la reclaman. Ella duda si volver o quedarse. Sólo sabe que estará aquí con su perro Ramón hasta fin de año.

Noticias: Si tuviera que trazar su propio perfil, ¿qué resaltaría?
Carla Quevedo: Soy muy obsesiva. Me gustaría vivir con más liviandad, pero también me enriqueció. Además, me ayudó mucho en el laburo. Me tomo todo muy a pecho: cada oportunidad como si fuera la única.

Noticias: Cuando tenía 16 años le diagnosticaron depresión y trastorno de ansiedad generalizada.
Quevedo: Sí, tenía miedos, un insomnio fatal, hormigueo en los brazos, lloraba mucho. Hasta que me trataron. Igual, lloro todos los días, aunque sea un ratito. Estos últimos meses no lloré tanto y me sentí extraña. ¿Quién soy yo sin mi llanto?

Noticias: Debe haber sido un desafío irse a vivir sola a Nueva York y hacer carrera como actriz.
Quevedo: Fue un salto al vacío. Tenía 21 años, nunca había viajado ni estado sola. Sufrí muchísimo. Con el ataque de pánico sentís que te morís, pero cuando van 259 y no te moriste, decís: “no me voy a morir”. Me sirvió saber que esto le pasa a mucha gente. Hay que desestigmatizar la enfermedad mental.

Noticias: ¿Cómo hace para lidiar con la angustia y la ansiedad en la vida cotidiana?
Quevedo: Es una lucha constante. Me río, leo y escribo mucho y hago terapia. Recurrí al psiquiatra y a la medicación cuando lo necesité. Muchas veces dije que no quería vivir más así, pero sin eso no sería yo.

Desde chica escribe poesía y diarios y ahora está traduciendo su primera novela, que escribió en inglés, para editarla primero en la Argentina. Además, tiene una marca de trajes de baño vintage, La Belle Rabelle. En la espalda lleva la imagen de una virgen crucificada. “Una fusión de Jesús y María. Parece un travesti. Fue mi primer tatuaje (tiene 13), me lo hice a los 16. Estaba obsesionada con las imágenes bíblicas”. En los antebrazos luce las Islas Malvinas, pero con los nombres Dalma y Gianinna. “Surgió jugando al TEG con mis primos. Hablábamos de Las Malvinas y yo dije que son más argentinas que las hijas de Maradona y que si las recuperamos habría que ponerles sus nombres. Y me las tatué. A Dalma le divirtió, pero me dijo que estaba completamente loca. Igual, me re banca y yo la adoro”.

Noticias: ¿Cuándo decidió ser actriz?
Quevedo: Se fue dando. Había dejado Diseño de Indumentaria y Letras en el CBC y laburaba en una oficina. Empecé a hacer publicidades, me salía natural, y mi primo, estudiante de cine, me convocaba para los cortos. Me gustaba y decidí estudiar teatro con Claudio Quinteros. Después, en Nueva York, fui a lo de Stella Adler y al Michael Howard Studios y tuve una coach personal.

Noticias: ¿Cómo fue su experiencia en “El maestro”? ¿Se entrenó intensamente en ballet?
Quevedo: Increíble y muy exigente. Las primeras semanas estaba muy estresada. Estoy agradecida al director, Daniel Barone, que me ayudó a atravesarlo. A principios de año me anoté en Align Ballet Method, un programa intensivo, en Los Ángeles. Al poco tiempo me confirmaron para “El maestro” y en marzo ya estaba acá, entrenando con el maestro Raúl Candal tres horas diarias, cinco días a la semana, durante tres meses. Después, mientras grabábamos, entrenaba dos veces semanales.

Noticias: ¿Cómo fue coprotagonizar con Julio Chávez? ¿Le pasó, como a su personaje, enamorarse de un maestro?
Quevedo: Un privilegio y una oportunidad profesional gigante. Los dos somos obsesivos y exigentes y las escenas fueron de una gran intensidad. Estuve enamorada de mi profesor de literatura en el secundario. Lo adoraba. Fue un amor imposible, platónico, pero me marcó su enseñanza. Leíamos a Copi, por ejemplo.

Noticias: ¿Cómo es ser actriz en los Estados Unidos?
Quevedo: Increíble. Tengo una agencia que me representa –Innovative Artists–. Hago casting como todo el mundo y disfruto la forma de trabajar. Hay mucho tiempo para ensayar y filmar con tranquilidad. Haber crecido viendo el cine de Hollywood y, de golpe, laburar ahí fue como un cuento.

Noticias: ¿Con qué actores entabló relación?
Quevedo: Oscar Isaac me marcó. Un día estaba un poco distraída, me invitó a cenar y fue durísimo, pero generoso. Me dijo que veía en mí algo que no veía en todos los actores, que tenía el plus de la naturalidad y que cuando estaba ciento por ciento en la escena, la rompía, pero que era una pena que no me tomara en serio. “Dejate de joder, pendeja”. Me quedé blanca. Es lo que me pasó siempre. De hecho, hasta hace dos años, me parecía un chantaje decir que era actriz. Sentía que me salía de culo. Ahí hice un click y empecé a tomarme en serio y a dar todo.

Noticias: ¿Y Winona Ryder?
Quevedo: Es divina, un amor, parece un ser de otro planeta. Es inteligente, hipercreativa, sensible. Otra mina rica e interesante es Catherine Keener, muy inteligente y politizada, laburó mucho con Charlie Kaufman, mi escritor y guionista preferido.

Noticias: ¿Se adaptó bien a la vida en Nueva York?
Quevedo: Sí, hay mucha seguridad, incluso de noche, y mucho respeto. No te gritan guarangadas y a nadie le importa lo que llevás puesto. Además, me encanta comer huevos con tocino y tomar cafés gigantes.

Noticias: ¿Por qué en su perfil de Facebook se llama Pibe Quevedo?
Quevedo: Con mis primos teníamos un grupo, yo era la única chica y cuando salíamos me ponía la camiseta de Platense de mi primo y un jogging. Me decían “el pibe” y que me parecía al chico de la película de Chaplin. En la intimidad soy bastante… salgo a pasear el perro en pijama.

Noticias: Pero tiene una impronta femenina.
Quevedo: Me siento más varonil de lo que se me ve. Hasta los ocho años le pedía a Dios ser varón, tenía curiosidad. Mi abuela me decía que me quedaban feas las polleras y los vestidos por mis piernas flacas y a mí no me gustaba usar pantalón siendo mujer. Después paré y empecé a pedir tetas.

Noticias: ¿Ahora está contenta con ser mujer?
Quevedo: Sí, no lo cambio por nada en el mundo. Las privilegiadas somos nosotras. Además, soy re Susanita. La familia es un valor muy preciado para mí.

Noticias: ¿Está en pareja?
Quevedo: Sí y no creo que le interese a nadie, salvo a mis íntimos. Me costó mucho mi carrera y prefiero que se hable de lo que hago y no de con quién salgo. (Estuvo de novia con un actor norteamericano y ya desmintió un romance con “Chano” Charpentier).

 

Cecilia Escola

 

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