Teatro / 3 de diciembre de 2017

“La empresa siempre perdona”: lograda radiografía social

De Rodolfo Santana. Con Sofía Gala Castiglione y Roberto Romano. Dirección: Rosa Celentano. El Tinglado, Mario Bravo 948.

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★★★★ El teatro se nutre de la experiencia humana. La historia del hombre es el surco de donde brotan las obras. Contribuye al desarrollo social en la medida que presenta –sin temor a los riesgos– nuevas estaturas al proceso de crecimiento de los pueblos” afirmó el notable, prolífico dramaturgo y director venezolano Rodolfo Santana (1944-2012). En sus más de cien piezas, muchas de ellas traducidas y representadas en diferentes países, el contexto de las historias narradas no puede ser desligado del devenir histórico, cultural y político de su época.

En el caso de “La empresa siempre perdona”, se cuenta la historia de Orlando (Roberto Romano), un sencillo empleado de una fábrica metalúrgica que a lo largo de veinte años de servicio tuvo un desempeño ejemplar hasta que, al presenciar el accidente de un joven aprendiz, literalmente enloquece y estalla dando golpes a las máquinas mientras grita y protesta contra la empresa, su dueño y hasta los ruidos que ya no soporta. A raíz de este hecho imprevisto, es citado por la psicóloga de la compañía (Sofía Gala Castiglione), para tratar de indagar en cuáles fueron las causas de un comportamiento tan desproporcionado. Gracias a la entrevista descubriremos el mundo de este trabajador humilde, detalles sobre la familia, su entrega de dos décadas al trabajo cotidiano y los pormenores que lo llevaron a modificar su acostumbrada pasividad.

La propuesta de Santana se mete de lleno en los meandros que separan la existencia del hombre abrumado por las injusticias y la terapeuta, en apariencia inflexible, que lleva adelante su tarea con ánimo profesional. Ella escarba hasta el tuétano y al descubrir el torbellino del drama que el hombre atraviesa, tendrá un gesto fraterno y conmovedor que invita a la reflexión del espectador.

Romano y Sofía Gala resultan ideales. Él recorre el amplio espectro que va del temor a la bronca y es enternecedor; ella demuestra sus quilates de actriz y revela una personalidad atrapante. Artífice de la excelente química alcanzada por los actores y la lograda puesta, es la mano férrea de la directora Rosa Celentano, una personalidad entrañable de nuestra comunidad teatral.

 

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