Sociedad / 13 de diciembre de 2017

María Epul, la machi de la familia Perón

Eva recurrió a la lider mapuche cuando se enfermó de cáncer, aunque ya era tarde. Una obra de teatro recrea su vida.

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Antes de Betiana, la machi que guía las tomas de la Resistencia Ancestral Mapuche, existieron otras machis que vivieron en Argentina, pero ninguna tuvo tanta trascendencia como María Epul de Cañuqueo, integrante y líder de una comunidad mapuche que habitaba en Cerro Negro, en pleno corazón de la meseta chubutense.

En vida, Epul se convirtió en una personalidad buscada por integrantes de la comunidad aborigen y también por otros lugareños que le atribuían capacidades para curar padecimientos. Además de una capacidad de diagnosticar a través de la orina. Se dice que fue María quien determinó que ya era demasiado tarde para curar a Evita del cáncer. Juana Sosa Toledo, la madre de Perón, también solía visitarla. El vínculo con Perón fue tal que el presidente intercedió ante Gendarmería para lograr su liberación cuando la machi fue apresada por “práctica ilegal de la medicina”.

La figura de María Epul sigue siendo central en la cultura mapuche. Tanto, que hay hasta una obra de teatro. “Sueños de agua”, que recrea la vida de la machi que murió a los 100 años, en 1960.

 

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