Teatro / 30 de diciembre de 2017

Balance teatral 2017: año intenso y variado

La escena porteña, a pesar de su intensa y variada actividad en todos los ámbitos, no aumentó espectadores. El Alvear cerrado, el Polo Circo inactivo y 3 ministros en 2 años definen la cartera del Ministerio de Cultura porteño.

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Ningún balance tiene sentido si sólo se detiene en lo más llamativo, es necesario también hacer foco en temas pendientes. Obviamente con una perspectiva tan subjetiva como sintética. La cartera del Ministerio de Cultura porteño, mantiene al teatro Alvear cerrado desde 2014, durante la gestión de Hernán Lombardi. En dos años tuvo tres ministros; al paso fugaz de Darío Lopérfido, siguió Ángel Mahler quien no consiguió salir del esquema rutinario de eventos. Al actual, Enrique Avogrado, designado semanas atrás, le espera el desafío de brindar al ciudadano una actividad cultural más significativa; por ejemplo, resucitar el olvidado Polo Circo.

Por fin reabrió el emblemático San Martín pero lo hizo con una ceremonia para el olvido. No hubo ningún actor sobre su escenario, únicamente números de sus cuerpos principales: el Grupo de Titiriteros y el Ballet Contemporáneo.

No obstante, más allá de la cuestionable programación nacional ofrecida en el Complejo Teatral, a cargo de Jorge Telerman, allí se vieron dos magníficas propuestas foráneas: la compañía gala Louis Broulliard con “Todo saldrá bien (1) Fin de Luis”, particular versión de cinco horas de duración sobre la Revolución Francesa y, dentro de la grilla expandida por toda la ciudad del XI FIBA, a “2666”, espectáculo multimedia de doce horas de extensión, dirigido por Julien Gosselin, basado en la novela homónima de Bolaños.

El Teatro Nacional Cervantes, regido por Alejandro Tantanian, consiguió colmar sus butacas de público joven al incluir en su agenda, entre otras opciones interesantes, dos autores antes ignorados en ese coliseo, como fueron la discutible pero exitosa versión conjunta de dos títulos de Copi; más el maratón de textos leídos de “Tato” Pavlosvky.

En el circuito comercial, de forma inusual, numerosas figuras populares encabezaron sus títulos: “Los puentes de Madison” con Araceli González y Facundo Arana, “Los vecinos de arriba”, liderada por Florencia Peña y Diego Peretti, “Un rato con él”, que aunó a Julio Chávez y Adrián Suar, o el retorno de Midachi en “Midachi Kindon”. Sin embargo, lo más destacado fue la megaproducción conjunta de Susana Giménez y Gustavo Yankelevich para reponer el musical “Sugar”, protagonizado por Griselda Siciliani, Nicolás Cabré y Federico D’Elía, con despliegue digno de Broadway. A pesar del éxito de estas obras, según AADET, no aumentó el caudal anual de espectadores.

El quehacer escénico alternativo, siempre poblado de ofertas interesantísimas, se benefició con el buen funcionamiento de los organismos de fomento estatales como PROTEATRO y el INT más algunas habilitaciones definitivas de salas independientes pero sigue bregando por mayor presupuesto ya que esa ayuda les permite paliar, en parte, el incremento tarifario. En definitiva, 2018 no será fácil.

 

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