Política, Sociedad / 9 de enero de 2018

Cumelén: Las razones del refugio veraniego de Macri

El country patagónico donde el Presidente pasa sus vacaciones reúne a empresarios y amigos del Poder. Bolilla negra y discreción.

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Ricos, poderosos y con pretensiones de discreción. Esos son los requisitos fundamentales que deben cumplir aquellos que deseen quedarse una temporada en Cumelén, el exclusivo country de Villa La Angostura que eligió, una vez más, Mauricio Macri para pasar sus vacaciones. Alejado del caos porteño y acompañado por Juliana Awada y Antonia, descansó, jugó al paddle, al fútbol, al golf y se reunió con amigos. Alguna vez dijo que Cumelén es su lugar en el mundo y una de las razones de semejante elección es la libertad que le ofrece este recóndito barrio cerrado del Sur. Probablemente, no haya otro sitio de la Argentina donde el Presidente pueda caminar sin que alguien lo frene para hacerle un reclamo o para pedirle una foto. Esa “magia”, que únicamente puede suceder con vecinos acostumbrados a cruzarse con la más alta alcurnia, no enamoró sólo a Macri: la reina de Holanda, Máxima Zorreguieta, y la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, serán dos de las personalidades que se quedarán en el country durante la segunda quincena de enero. Vidal se enamoró del lugar el año pasado, cuando lo conoció invitada por la Primera Dama.

Cumelén está ubicado a orillas del lago Nahuel Huapi, en un predio de más de 30 hectáreas de bosques de araucarias y arrayanes. Su característica principal no es el lujo. Allí, lo que más cotiza, es la privacidad. Por eso, no cualquier millonario puede llegar e instalarse. Para ser socio del “Club Cumelén”, que administra el complejo, se debe contar con la invitación de otro miembro y con el visto bueno de la mayoría. Nadie quiere un escándalo. “Acá no es como el Jockey Club, que pagás y te hacés socio. Se filtra mucho y hay bolilla negra. Si va Maradona a buscar una casa, no la va a conseguir”, confiesa una vecina.

Por eso, no todos están cómodos con la atención mediática que capta el matrimonio presidencial aunque la toleran con resignación, sobre todo, porque tanto Macri como Awada forman parte del selecto grupo que frecuentaba el country desde mucho antes de llegar al Ejecutivo Nacional. Allí tienen amigos y se mueven con familiaridad. Al cierre de esta edición, pasaban los últimos días de sus vacaciones y se preparaban para volver a la Capital Federal.
Macri y Awada se hospedaron en la casa que usan siempre, la del empresario Jaime Fernández Madero. Esta propiedad es una de las pocas que fue fotografiada por la prensa oficial. Allí fue donde, en diciembre del 2016, Macri recibió a Alfonso Prat Gay luego de pedirle su renuncia como ministro de Hacienda. En aquel momento, Presidencia no informó el contenido de la reunión pero hizo circular imágenes de ambos conversando en el deck y caminando por los jardines. Toda una novedad para este vecindario fóbico a las cámaras.

Vecinos y negocios

“Este es un club de familias. Ese fue el objetivo y no hacerlo comercial”, cuenta el propietario de una casa dentro de Cumelén. Este barrio cerrado no ostenta las mansiones que se pueden ver en otros countries, las calles son de ripio y no hay instalaciones de lujo. Las casas algo más imponentes son las que dan al lago, entre las que se encuentra la que habita Macri. NOTICIAS pudo reconstruir, a través de registros inmobiliarios de la provincia de Neuquén, este sector del barrio (ver infografía) donde todos se conocen –y hacen negocios– entre sí y por donde se camina sin custodios.

Ni siquiera por estos días, con la visita presidencial, se alteró el ritmo del lugar. El operativo de seguridad que se montó fue discreto. Uno de los pocos cambios que se notaron en los últimos días fue que se comenzó a anotar las patentes de los autos en la entrada al country. En los alrededores se observa una garita del Grupo Geof y en el lago se ve una lancha de Prefectura día y noche.

A pesar de estar a poca distancia, cada casa está aislada y bien separada de la otra. Los árboles y los caminos sinuosos otorgan una privacidad más que valorada. Macri se mueve por esas calles con tranquilidad, a veces caminando y otras veces en una camioneta Nissan. Siempre manejando solo. Juliana se repartió el tiempo entre los paseos con Antonia y los partidos de tenis. Juntos compartieron algunas cenas en el Club House. “Macri entra, saluda y punto. A Juliana la ves siempre divina, sin una gota de maquillaje. Acá nadie los mira ni les están encima. Entran al restaurante del club, saludan y punto”, cuentan desde adentro de Cumelén.

Durante su estadía en el country, Macri visitó cada mediodía la casa de Nicolás Caputo, el empresario de la construcción y más íntimo amigo del Presidente. “Nicky” tiene desde hace años una cabaña llamada “Kitty Mapu”. Esta es una de las propiedades más antiguas de Cumelén y perteneció (hasta su muerte) a Juan Badessich, suegro de Gianfranco Macri, el hermano de Mauricio quien estuvo en el centro de la polémica luego que se conociera que había blanqueado 620 millones de pesos.

Las relaciones familiares no terminan allí. Muy cerca de lo de “Nicky” está Luis “Toto” Caputo, el actual ministro de Finanzas, quien suele viajar con su esposa y sus seis hijos. Él es el único funcionario y miembro del Gabinete nacional que es propietario de una cabaña dentro de Cumelén.

Antes que los políticos, los que pisan fuerte dentro del paraíso presidencial son los empresarios. Entre los propietarios están Alejandro Roviralta, del Laboratorio Andrómaco; Ignacio Blaquier, del sector agropecuario; y Pablo Roemmers, dueño del laboratorio farmacéutico y Luis Otero Monsegur, accionista de la citrícola San Miguel, una de las beneficiadas por el acuerdo comercial para vender limones en Estados Unidos.

Otro de los empresarios con casa en Cumelén es Carlos Miguens, ex dueño de Quilmes y quien, hace apenas una semana, compró el proyecto Calcatreu, en Río Negro, a través de la firma “Patagonia Gold”. La adquisición de los activos mineros fue por 15 millones de dólares. La relación de Miguens con el suelo patagónico va mucho más allá de la observación del imponente paisaje desde su casa frente al lago.

En el límite de Cumelén, ya dentro del barrio “Las Balsas”, tiene su casa Eduardo Cohen, muy cercano a Macri. El hombre, dueño de joyerías en la Capital Federal, siempre fue señalado como amigo de Awada y, durante las últimas visitas al sur, trascendió que había invitado al matrimonio presidencial a una fiesta en su cabaña.
En algún momento se especuló con que el presidente y la Primera Dama se hospedaban en la casa de Cohen. Sin embargo, fuentes cercanas a Macri y vecinos de Cumelén confirmaron a NOTICIAS que la casa elegida fue la del abogado Jaime Fernández Madero. Los impuestos de esa casona llegan a nombre de la empresa Paihuen SA.
Aristocrático. Desde que se fundó, Cumelén fue pensado como el refugio de la elite nacional. Exequiel Bustillo, que era miembro de la aristocracia porteña y fue el primer presidente de Parques Nacionales, fundó el lugar en la década del ‘30 y le imprimió sus propios códigos de clase. Fue él también quien convenció a su hermano, el pintor y arquitecto Alejandro Bustillo (que diseñó el hotel Llao Llao), para que le imprimiera su impronta a las primeras construcciones del lugar, caracterizadas por aprovechar los materiales de la zona, algo innovador para la época.

En su libro “El despertar de Bariloche”, Exequiel Bustillo contó por qué decidió bautizar la zona de esta manera: “En la biblioteca del Jockey Club, que la barbarie peronista casi hizo desaparecer algunos años después, pedí un diccionario araucano.

Hice una prolija búsqueda hasta que di con el vocablo Cumelén, de buena eufonía y cuyo significado equivalente a ‘Sans Souci’ en francés, me pareció que expresaba con propiedad el propósito que nuestra fantasía colonizadora deseaba alcanzar”, escribió. En ese mismo texto, el abogado se enorgullece de haber sido anfitrión de miembros de la nobleza inglesa y de haber conectado Cumelén con el resto del país a través del telégrafo.

En la década del ‘40, Cumelén se terminó de consolidar como el lugar de descanso de artistas, políticos e intelectuales de la época. Bustillo, que escribió su libro con notable orgullo sobre su obra, describió: “Fue por esa misma época que recibimos también al doctor Ramón Castillo, al general Edelmiro Farrel y al teniente coronel Eduardo Lonardi, que después llegarían a presidir los destinos de la República”. Casi un siglo después, el lugar continuaría teniendo la misma impronta y recibiría al presidente Macri y a su familia y a la reina de Holanda, Máxima Zorreguieta.

Rutinas

No fue tanto lo que cambió del Cumelén original hasta la fecha. En el predio, en el que hay canchas de fútbol, de tenis y de paddle y una pequeña cancha de golf de nueve hoyos, no hay supermercados ni proveedurías (como sí en otros countries cercanos y similares). Para realizar cualquier actividad se debe ir hasta Villa La Angostura, a tan solo tres kilómetros. El restaurante “Las Balsas” y el “Tinto Bistró” (propiedad de Martín Zorreguieta, el hermano de Máxima) son los sitios preferidos a la hora de salir del predio.

Sin embargo, la mayoría prefiere las reuniones en el interior de las cabañas, las salidas en lanchas para recorrer las islas de los lagos (ver recuadro) y las caminatas por los senderos montañosos. De hecho, la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal contó en una entrevista con NOTICIAS que su estadía en Cumelén será para compartir tiempo de tranquilidad con sus tres hijos, algo que sus huéspedes parecen encontrar en este refugio de la cordillera.

 

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