Política / 17 de enero de 2018

Rogelio Frigerio, entre el sol y las internas

Pasó su cumpleaños en Punta. Tensiones con Vidal y Quintana. Más cerca de Peña.

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Rogelio Frigerio fue uno de los tantos funcionarios que disfrutaron unos días en Punta del Este. Junto a su familia, viajó el fin de semana del 6 y 7 de enero para celebrar su cumpleaños 48 en las playas uruguayas. Durante las fiestas y los primeros días de enero, el ministro del Interior dividió sus fines de semana entre Pacheco, donde alquiló una casa en un country para estar cerca de su amigo Emilio Monzó –presidente de la Cámara de Diputados–, quien tendría un chalet en el mismo barrio privado, y Villa Paranacito, en Entre Ríos, donde el ministro tiene propiedades. En Punta del Este se alojó en la casa de un familiar e hizo playa. Además acompañó a su hijo durante un partido de fútbol en el que jugó contra el hijo del ex delantero de la selección argentina Ezequiel “Pocho” Lavezzi. El equipo del hijo del ministro derrotó 6 a 2 al equipo de Lavezzi junior.

Política

Aunque tiene escapadas de fines de semana, las vacaciones recién se las tomará en febrero. A pesar de haber tenido un año intenso en materia política, el 2018 promete no aflojar para el ministro Frigerio, quien tendrá que participar de las negociaciones para poder sacar leyes clave para el Gobierno. Dos de los proyectos que hay en carpeta son la reforma laboral y la reforma política. Dos leyes muy sensibles, en especial para la oposición. El miércoles 10, el senador Miguel Ángel Pichetto estuvo en la Casa Rosada, donde se reunió con Frigerio. Durante este año, la negociación con Pichetto será clave a la hora de conseguir el voto del peronismo no K en el Senado.

En el Gobierno tienen planeado cambiar la estrategia legislativa porque pactar con los gobernadores para conseguir las reformas durante el 2017 no fue tan efectivo como habían pensado. Los jefes provinciales les habían asegurado el quórum y los votos, pero tras el escándalo que generó la reforma previsional, nadie se animó siquiera a sentarse en su banca. En esa semana, Frigerio tuvo que salir a negociar a la par de Emilio Monzó para conseguir, de mínima, el quórum. En esas charlas, los diputados llegaron a hacer pedidos insólitos. Por ejemplo, el salteño Alfredo Olmedo exigió que su discurso sea en el “prime time”. Prioridades.

Internas

A principios de la gestión, Frigerio había entrado en cortocircuito con María Eugenia Vidal y Marcos Peña. Ambos lo consideraban parte del bando de Monzó, quien se había enfrentado con estos dos alfiles de Macri. Con el paso del tiempo la relación mejoró, en especial con Peña. Frigerio entendió rápido que en el nuevo esquema de poder no alcanzaba sólo con tener buena relación con Mauricio Macri. También hay que llevarse bien con su jefe de Gabinete.

Hay otro factor que se debe tener en cuenta: el Ministerio del Interior es la cartera más política de todos, porque tiene relación con gobernadores e intendentes. Eso le da un plus de ventaja a Frigerio con respecto a Vidal, porque podría hablar –y habla– con los intendentes bonaerenses sin necesidad de pasar por la gobernadora, por ejemplo. Aquella larga noche de la votación de la reforma previsional, los frigeristas se ufanaban de que el ministro había conseguido más votos que Vidal, aún cuando la gobernadora es la política con mejor imagen. Ni siquiera el bloque de Massa, con quien ella tiene buena sintonía en la provincia, estaba convencido de apoyar la reforma.

Otro funcionario con el que también suele haber tensiones es Mario Quintana, integrante del tridente de la Jefatura de Gabinete junto con Peña y Gustavo Lopetegui. Por lo bajo, en los pasillos de la Casa Rosada se habla de que a Quintana le gustaría ser ministro del Interior. Entre Quintana y Lopetegui, Frigerio prefiere a este último, de quien destaca su rol en la gestión. A Quintana le desconfía más. Se disputan poder.

Uno de los golpes que recibió Frigerio el año pasado fue el escándalo de Joana Picetti, cuando la candidata a diputada fue impugnada por Elisa Carrió por supuesto maltrato infantil y la bajaron de la lista. Frigerio no pudo contener a su apadrinada y eso lo dejó mal parado como jefe político. Ahora, esa banca está en disputa judicial y la última palabra la tendrá la Corte Suprema, donde Picetti ya presentó un recurso extraordinario. El Gobierno mira con desconfianza ese expediente, porque el presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, podría inclinar la balanza en contra de los deseos de Carrió, con quien está enemistado.

Abuelo

Rogelio Frigerio viene de una familia con trayectoria política y en medios. Su nombre es una herencia familiar y un homenaje a su abuelo Rogelio Frigerio, quien fue uno de los fundadores del desarrollismo en la Argentina junto con Arturo Frondizi. Octavio Frigerio es el padre de Rogelio Frigerio (nieto) y en su juventud llegó a ser nada más y nada menos que secretario de Redacción del diario Clarín. Según distintos autores, la decisión de poner a Octavio Frigerio al frente del diario fue de su padre, Rogelio, el abuelo del ministro, quien en ese entonces tenía una fuerte influencia en Clarín. Otra de las medidas que también se le adjudican a don Frigerio es haber nombrado a Héctor Magnetto a cargo de la administración del diario.

Suéltame pasado

La llegada al Ministerio del Interior no es la primera experiencia de Frigerio en la administración pública nacional. A fines de la década del ‘90 Frigerio fue secretario de Programación Económica y más tarde viceministro de Economía, durante la gestión de Roque Fernández. Al igual que Macri, también comparte un pasado menemista.