Política / 22 de enero de 2018

Novia de Boudou: la única que ama a Amado

Secretos de la mexicana que lo convirtió en padre de mellizos. Libertad y mudanza.

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Amado Boudou y Monica Garcia De La Fuente.

Un mes antes del nacimiento de los mellizos de Amado Boudou y su mujer, Mónica García de la Fuente, los nombres parecían decididos: “Llegamos a un consenso y se llamarán León y Facundo Boudou García”, le había dicho la ex diputada mexicana a la periodista Cynthia García. La lucha había sido furiosa: el ex vicepresidente llegó a proponer nombres mexicanos y su novia los vetó. Pero no terminaría allí, a pesar del convencimiento de la mujer. Ya detenido en Ezeiza, el ex funcionario siguió la discusión y terminó por cambiar uno: León y Simón Boudou García nacieron el miércoles 17 en el Hospital Italiano, una de las clínicas privadas de mayor prestigio de Buenos Aires.

La flamante madre conoció a Boudou en mayo del 2015. Ella, 18 años menor, terminaba su mandato como diputada en México (su única intervención en la política) y él estaba en los últimos siete meses como vicepresidente. Los escándalos ya rodeaban la vida del ex funcionario K y acumulaba varias causas por corrupción. Pero a la mexicana le valieron más los centenares de mensajes que el carismático ex vice le dejó y hasta la canción que le compuso.

Se convenció de que Boudou era una víctima de los medios y (tras dejar el poder) de la Justicia. “Yo lo voy a acompañar hasta el final y voy a estar con los compañeros que quieran apoyarlo”, dijo en una reunión con los pocos ex dirigentes que la contuvieron cuando Boudou quedó detenido. Para la abogada de clase media acomodada de Aguascalientes, que había hecho una buena carrera como asesora del Grupo Televisa, fue el peor momento de su vida.

La detención. La madrugada anterior a que Prefectura irrumpiera en su departamento, Boudou y García de la Fuente habían ido a buscar a la madre de la mujer al aeropuerto de Ezeiza. Era la presentación oficial de Boudou con su suegra, pero la primera impresión estaría lejos de ser la mejor. El sillón del living que oficiaría de cama para la mexicana no la dejaría dormir plácidamente.

El 3 de noviembre, oficiales de seguridad golpearon a la puerta y la mujer corrió hacia la habitación de Boudou. Descalzo y en jogging, el ex vice atendió a quienes lo llevarían detenido tras dos horas de leerle los derechos e intentar imprimir infructuosamente el acta. Las mexicanas debieron esperar encerradas en el dormitorio.

Los últimos dos meses de embarazo, García de la Fuente los pasó visitando a su novio dos veces por semana en la penitenciaría de Ezeiza. Viéndolo en la sala de visitas, sentados en banquetas y mesas empotradas al suelo, lejos del lujo de Puerto Madero. Alguna vez era acompañada por amigos de Boudou, como el periodista Daniel Tognetti o el dirigente Gabriel Mariotto, uno de sus principales pilares durante los 70 días de encierro del ex funcionario K; otras iba sola. Condenada a hacer la cola y a tomarse el ómnibus que la llevaba al Módulo 1, como cualquier mujer de un detenido. Sin privilegios. Un viejo refrán carcelario le daba vueltas en su cabeza: la prisión castiga al que está adentro, pero también a los afectos que quedan afuera.

 

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Pero el viernes 12 la suerte cambiaría: la Sala I de la Cámara Federal confirmó su procesamiento, pero le concedió, por unanimidad, la excarcelación en la causa por los viáticos truchos.

A su salida la pareja ya no volvió al departamento de Puerto Madero, sino que se mudó a Barracas. El nuevo hogar fue prestado por un allegado para que no tuviera que seguir pagando el alquiler, según hicieron trascender en su entorno, y está en un barrio más humilde, aunque tiene tanto lujo como su ex departamento. Montado sobre una ex fábrica, el edificio de lofts donde Boudou y García De la Fuente criarán a sus mellizos tiene piscina, gimnasio, sauna, salón de usos múltiples y jardín para chicos, entre otros amenities. Todo lo necesario para no extrañar su departamento anterior.

Causas abiertas. Apenas 24 horas después de haber sido padre, Boudou visitó Comodoro Py nuevamente. Fue a recusar al juez federal Ariel Lijo, quien lo investiga por lavado de dinero y fue el responsable de su detención. “Espero poder dar explicaciones ante un juez imparcial”, dijo cuando salió apurado de los tribunales.

Pero esa no es la única causa que Boudou tiene que afrontar. Tiene múltiples frentes abiertos que le darán más de un dolor de cabeza: mientras continúa el juicio oral por la causa en la que fue acusado de intentar quedarse con la empresa Ciccone, avanza un expediente por truchar viáticos cuando era ministro de Economía y es indagado por enriquecimiento ilícito.

Al menos, el ex vicepresidente multiprocesado ahora tiene una buena noticia en qué pensar. Lejos del poder, son pocos los que quedaron a su lado: su mujer fue uno de ellos. García De la Fuente y sus dos hijos, con nombres de revolucionarios, serán su zona de confort mientras lucha por no volver a Ezeiza.