Sociedad / 22 de enero de 2018

Venden la casa donde creció Macri: ideal para fetichistas

Por 380.000 dólares se puede adquirir la propiedad en Tandil de su familia materna.

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Las camas están tendidas y la ropa colgada en los placares. Pero nadie altera la quietud de las habitaciones desde hace años. Sólo un casero desactiva la alarma de la propiedad de la familia Blanco Villegas en Tandil, donde el presidente Mauricio Macri pasó su primera infancia. Dos veces por semana, el empleado recorre las dos plantas, estilo neoclásico francés, para controlar que todo esté bien y guiar a los posibles compradores.

La casona, ubicada en la empedrada Avenida Colón al 1300, no tiene cartel, pero lleva unos cinco años en venta y más de una década deshabitada. Pese a la seductora oferta web de la inmobiliaria Silvia Archuby, todavía no apareció un cliente dispuesto a desembolsar 380.000 dólares para adquirir la propiedad de la familia materna del Presidente.

Son 420 metros cuadrados donde vivieron los abuelos de Macri: Debilio Blanco Villegas y Argentina Cinque, una prestigiosa familia de la ciudad. Allí nacieron su tío Jorge y su madre, Alicia, que a los 16 años dio a luz al primero de sus cuatro hijos, el hoy jefe del PRO, fruto de su relación con Franco Macri.

“Mauricio tenía la habitación en la planta alta”, recuerda un amigo de la infancia del Presidente. En el fuerte familiar, el nieto mayor se transformó en el consentido de la abuela y festejó sus primeros cumpleaños. Estaba a unas quince cuadras del Jardín de Infantes (hoy Nº 901) donde compartió salita con el parricida y polémico empresario Sergio Schoklender, y el abogado, hoy concejal de Tandil, Mauricio D´Alessandro. La coincidencia fue revelada por el periodista Franco Lindner en su libro “La cabeza de Macri”.

Humedad. “La propiedad está en muy buen estado de conservación y mantenimiento, sólo precisa algunos arreglos menores, por lo cual se puede prescindir de grandes inversiones”. La oferta inmobiliaria minimiza los problemas de humedad de la construcción, que en los últimos años generaron conflictos con los vecinos.

Las paredes y techos descascarados forman parte del paisaje en la construcción de 1930, declarada edificio histórico por el Concejo Deliberante de Tandil. La ordenanza que la preserva prohíbe la demolición total o parcial y cualquier tipo de modificación en la fachada, de casi 13 metros, con una puerta doble y siete ventanas. También la beneficia con la eximición del pago de tasas por servicios municipales.

La extensión total del lote es de 722 m2. Con casi 70 metros de fondo, el terreno cuenta con un pequeño jardín y una vivienda para caseros en el fondo. En la planta baja de la casa principal tenía su consultorio el abuelo Debilio, un reconocido médico de Tandil que falleció a los 56 años, a mediados de la década del `50. Su hijo Jorge donó los fondos para construir el hospital pediátrico de la ciudad que hoy lleva su nombre.

En la planta alta están las cuatro habitaciones principales y los dos baños, uno en suite. El estilo original se conserva, pero algunos espacios reflejan la falta de intervención ante el paso del tiempo: en un rincón, frente a dos sillones individuales manchados, un antiguo televisor de tubo reposa sobre una mesa con rueditas.

Los muebles valen más que la casa”, exagera la vendedora para destacar el estilo de las lámparas colgantes, y las mesas y las sillas de madera tallada que ocupan el living. Los objetos abandonados no están incluidos en el precio del inmueble, pero los intermediarios no descartan que se puedan quedar donde están, a cambio de algún pago extra.

Fuentes cercanas a los Blanco Villegas aseguraron a NOTICIAS que la vivienda es propiedad de Alicia, su cuñada Graciela Quintans y su sobrina, Luciana. Tras el fallecimiento de Jorge en 2011, las tres también administran otras propiedades, entre ellas la estancia La Carlota, donde Mauricio se casó con Juliana Awada.

Aunque hace más de diez años que nadie habita la casona del centro, la madre del Presidente suele recorrerla en sus visitas a Tandil. “Siempre va a ver cómo está”, contaron allegados a la familia. Una de las últimas veces que la vieron fue a pocos días de la última Navidad. Dio un paseo por las habitaciones silenciosas, dejó todo como estaba y se fue.