Personajes / 2 de febrero de 2018

Laura Catena: “Extraño el ritual de los domingos”

Acaba de publicar “Oro en los viñedos” y divide su tiempo entre California y Mendoza y entre la medicina y la enología.

Fotos: Marcelo Escayola.

Laura Catena baja corriendo la escalera de madera de la casa de sus padres, en Barrio Parque. Lleva puesto un vestido de noche negro, el pelo corto y oscuro, la piel blanquísima. Pero a pesar de que su look podría imponer distancia, como el de una actriz clásica de cine, su trato afable se impone, enseguida. En unos segundos decide cambiar la locación de la entrevista: no será en el living que da al jardín, prefiere la cocina mínima y luminosa, donde se acomoda en una mesita contra la pared, luego de preparar cafés. “Mi nono italiano me decía ‘lauchita’ porque nunca dejaba de moverme”, cuenta Laura en el prólogo de “Oro en los viñedos”, que acaba de publicar por Catapulta y reúne la historia de los mejores terroir del mundo para producir vinos, desde los de Romanée-Conti en Borgoña hasta los de Harlan Estate en Napa Valley o los de Solaia en la Toscana. Y también los que produce Catena Zapata en el viñedo Adrianna, un pedazo de tierra en Gualtallary, Mendoza, a 1.500 metros de altura, que muchos consideraban un paraje, pero gracias al empecinamiento del padre de Laura, Nicolás, terminó dando vinos de altísima gama, como el Mundus Bacillus Terrae, cuya cosecha 2011 recibió 100 puntos de la revista especializada Falstaff.

Noticias: ¿Por qué un libro sobre el vino ilustrado?
Laura Catena: Soy fanática desde chica de los libros ilustrados. Me acuerdo de “El príncipe valiente”, que leí a los 13 años. Miraba obsesivamente los dibujos. Hoy casi todo lo que pienso, desde un nuevo concepto en la bodega hasta cómo lanzar un vino, lo bajo en un dibujo y lo mando por WhatsApp.

Noticias: ¿Es buena dibujante?
Catena: No, no soy buena. Pero soy buena explicando ideas gráficamente. Lo que quería era que alguien escribiera un libro sobre los doce viñedos más famosos del mundo. Como no conseguí ningún periodista que lo quisiera hacer, terminé haciéndolo yo. Mandé todas las escenas dibujadas y un ilustrador las replicó.

Noticias: Es médica y bióloga. ¿Cuándo se dejó tentar por la empresa familiar?
Catena: A los 18 años ya viajaba con mi papá a Francia a probar vinos y hacerle de traductora. Una vez me pidió que representara a la bodega en una feria de vino en Nueva York. Veía las filas que se hacían para probar vinos franceses e italianos, y yo estaba solita en mi stand de vinos argentinos, que nadie conocía. Después de eso le dije a mi papá que quería trabajar con él. Durante veinte años estudié cómo hicieron las mejores bodegas para llegar a ser lo que son. Creo que al final es una cuestión de suerte.

Noticias: Al final también termina siendo una cuestión de gusto. ¿Cuál de todos los vinos le gustó más?
Catena: Creó que el Romanée Conti de 1989. El vino tiene que ver con quién lo tomás. Ese vino lo tomé con unos amigos a los que había ayudado con un tema médico. En agradecimiento, consiguieron esta botella de 12.000 dólares y la abrieron. Les dije que era mucho, que no me debían nada, y ellos me dijeron que me debían la vida. No hay muchas cosas en las que yo gastaría 12.000 dólares, el vino es algo que desaparece en media hora, pero valió la pena. No fue desperdiciada esa botella, dejó una huella.

Noticias: ¿Siente el desarraigo cuando está en los Estados Unidos?
Catena: Lo que más extraño es el tema del domingo: las reuniones familiares, hacer siempre lo mismo, el ritual que no pensás. Allá es hacer algo diferente todos los fines de semana. También extraño Mendoza y estar en el viñedo, comer el kale (repollo) de la huerta, el queso y la carne de ahí. En los Estados Unidos vas a la quesería y comprás un queso de Francia, ya sé que en la Argentina les gustan todas las cosas importadas, ¡yo odio las cosas importadas! Quiero estar en Mendoza y comer la verdura de la huerta y la carne del lugar. Tomar vinos de la zona.

Noticias: ¿Le costó abrirse camino en el mundo del vino, habitualmente copado por hombres?
Catena: Fue más difícil trabajar con la familia que el hecho de ser mujer.

Noticias: ¿Por qué?
Catena: Porque venía de otra rama y al principio me miraban como “la hija de papá”. Mi papá conseguía que todos hicieran lo que él quería sin levantar la voz, pero tenemos estilos muy diferentes. Yo soy más “power movement”.

Noticias: ¿Diría que su estilo es más aguerrido?
Catena: Mi estilo es muy directo. No es agresivo, pero soy directa. Fui criada en Harvard y Stanford. Cuando alguien me presenta algo, lo analizo y le doy feedback. En los Estados Unidos, cuando termina la rotación de un estudiante, le tengo que dar feedback, decirle algo positivo y algo negativo, y se acostumbran. Y te lo agradecen. En la Argentina no están muy entrenados en que los critiquen y esa es la única forma de crecer. Eso fue lo que más me costó, mucho más que ser mujer.

Noticias: ¿Cuándo sintió que hubo un cambio?
Catena: Fue una cuestión generacional, la gente más joven venía con mi estilo. Mi obsesión es que la gente mejore. Quiero que sean mejores que yo. No es fácil encontrar un jefe que realmente quiera que el empleado lo supere. Tal vez es más común en las mujeres. A las mujeres les encanta que al otro le vaya bien, debe ser algo medio maternal.

Noticias: ¿Cuánto queda de su apodo infantil de “lauchita”?
Catena: Sigo siendo así, corriendo. Soy un desastre. Me voy a morir corriendo. Tengo una visión de mi marido y yo de viaje caminando los dos rapidito, con un bastoncito. Mi marido me dice que no le diga eso, él es deportista y juega al golf, pero para mí es una visión romántica.

Noticias: ¿Cómo se conocieron?
Catena: Trabajando. Yo soy un año menor, pero era su superior. Era su jefa porque empecé todo muy joven. Y mi marido me re contra desobedecía. Él sigue pensando que esa es la clave de nuestra pareja. Dice que el día que me empiece a obedecer me voy a aburrir y lo voy a dejar, es su gran teoría. Mi marido es un genio, es norteamericano de origen irlandés, así que le gusta el vino, pero también el whisky. A mí un argentino me hubiera rajado al día tres, bah, un argentino al que le gusta que lo sirvan. Creo que los argentinos jóvenes ya no quieren eso, pero los de mi época todavía querían eso.

Noticias: ¿Desde hace cuánto están juntos?
Catena: Ay, mi marido lo sabe bien… 22 años.

Noticias: ¿Imagina a sus hijos en el mundo del vino?
Catena: El más grande está estudiando ingeniería de la música y biología en Boston. Mis hijos son muy artistas, los obligo a hablar español perfecto, inglés, tocar el piano porque a mí me hubiera gustado, en esto soy una madre terrible. Estudié guitarra y siempre me pregunté por qué no había estudiado piano. Todos tocan bastante bien. Y también hacen deporte, juegan bien al golf. Mi hijo del medio, Dante, es bastante fanático de la bodega, es el que más interés ha mostrado, mi hija quiere ser gobernadora de California.

Noticias: ¿Cómo evita hacer vinos aburridos?
Catena: Soy muy terroirist. Creo que cada vino tiene que preservar el sabor de su lugar y su variedad. No soy muy intervencionista. No me gusta usar demasiado roble. Los vinos de la bodega son balanceados. Cuando respetás el lugar automáticamente tenés un vino no aburrido. También me encanta todo lo que tiene que ver con la variabilidad de la cosecha, quiero que cada año el vino sea diferente. Es algo del vino que no tienen otras cosas, hay que celebrarlo. Un poquito de podredumbre también le da algo exótico que me encanta.

Noticias: Por ahora pudo combinar la medicina con el vino. ¿Planea seguir ese camino?
Catena: Tengo 50 años y no tengo nada con la edad. Me gusta decirlo. Me parece triste la gente que dice que no puede hacer ciertas cosas por la edad. Creo que mi vida laboral recién empieza, siento eso. Siento que las cosas importantes las voy a hacer desde ahora y que me estuve preparando para hoy. Tengo esa sensación.

 

Cecilia Boullosa
@chicaelectrica

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *