Costumbres / 12 de febrero de 2018

Deco de verano: Estilo playas

Las casas junto al mar tienen ambientación y formato de construcción propios. Desafíos para vivirlas más allá de la temporada.

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Cuando al estudio Mazzinghi-Sánchez le encargaron la creación de una casa en José Ignacio, la premisa fue clara: una construcción orgánica. A diferencia de las casas urbanas y de country, por lo general más ostentosas y llamativas, la premisa al construir junto al mar apela al exacto contrario. El estilo playa, en términos de arquitectura y decoración, se caracteriza por una estética sencilla, fresca y en armonía con el contexto, combinada con un gran confort interior.

En comunión

“El volumen central de esta casa es de piedra uruguaya”, ilustra Jorge Mazzinghi, del estudio homónimo. “A la vez, dentro se ubicó una suerte de camino con conchilla y arena del lugar y hay mucha madera de demolición reciclada. Y en las galerías se usaron pinos uruguayos”. Casi como si emergiera de la tierra, esta construcción a 200 metros del mar logra una armonía más que natural con el entorno, tanto en materiales como en colores. Sin pasillos oscuros ni recovecos, si no más bien ambientes unidos por un área común, todos plenos de luz,destaca la idea de unir sin estridencias la vida más social con la personal.

En términos de decoración, podría decirse que la principal tendencia siguen siendo los colores claros y luminosos. Blanco, marfil, visón y arena son reyes del interior, que admiten perfectas combinaciones con destellos de azul, turquesa, verde agua, naranja y fucsia. “Lo que prima es la paleta de la naturaleza del lugar, y los tonos más estridentes se dejan para detalles”, apunta Mazzinghi.

Eso mismo puede verse en la obra realizada por Estudio Gibrat en las sierras Los Caracoles, a 50 kilómetros de Punta del Este. Con cercanía a la playa pero aún en territorio campestre, las socias tomaron esta construcción y terminaron de darle forma con detalles de arquitectura, diseño y decoración que, ante todo, primaron la veta orgánica de la casa. Así, pisos de madera blanca con otros de microalisado, vidrios que parecen empotrados en piedra (todas de la zona) y columnas de la galería de palmera, entre otros detalles, hacen a una casa tan atractiva como cálida. Dentro, materiales como lino, yute, madera y fibras naturales componen una decoración que toma sobre todo los tonos de la tierra para mantener la armonía y simpleza. “Casi todos los muebles fueron hechos allá, con mano de obra y materia prima local”, ilustra Caia Gibrat, quien además destaca la construcción “steel frame”, con placas de yeso en interior y exterior, pero un revestimiento especial de acero en este último sector, a fin de hacerla más eficaz térmicamente. Las salamandras son las mejores aliadas del invierno, habiendo incluso dos en un impactante volumen de piedra que divide el living del comedor.

Algunos desafíos

Al construir en la playa, se presentan ciertos desafíos. Para Isabelle Firmin Didot, dueña y creadora de Estudio Didot, el mayor es “lograr un buen equilibrio entre la comodidad y lo estético sin ser ostentoso”. Para ella, las casas de mar deben ser flexibles y creativas, con espacios pensados para actividades relajadas y de disfrute para las que en la vida cotidiana no se tiene tanto tiempo, como cocinas y galerías generosas. “Son casas que se viven con ropa más cómoda, y quienes las habitan quieren lugares igual de cómodos para estar tranquilos, dormir una siesta, leer un libro o tomar el té”, ilustra.

Por otro lado, el viento es un factor vital. La búsqueda de zonas reparadas para crear patios o galerías hará que el aire libre se disfrute incluso en los días en los que no es posible ir a la playa. Lo mismo sucede con la orientación y el sentido del sol y sus juegos de luz y sombra, deben tenerse presentes para sacar el máximo provecho del espacio. “Hay que saber acompañar a la naturaleza y no pelearla”, apunta Firmin Didot, “y eso se logra escuchando lo que dice el lugar, para dar una respuesta simple y equilibrada”.

Para el interior, en tanto, el arquitecto Tomás Magrane, de Estudio Magrane, resalta la importancia de que las alternativas de planta puedan adaptarse a casas que quizás estén llenas de gente una semana y a la siguiente, casi vacías. “Una buena solución es armar plantas en módulos distintos y separados”, apunta, al tiempo que destaca que esto es especialmente importante en la calefacción, para poder habitarla en invierno sin que sea un tema que requiera mucha preparación. A su vez, pondera la unidad y flexibilidad de los espacios, desdibujando límites y logrando una integración descontracturada y natural en las viviendas de vacaciones.

Y así como los materiales deben tener coherencia con el entorno, también deben ser de gran calidad para resistir la afrenta del tiempo y, sobre todo, la salinidad del ambiente.“Estas son casas que requieren mucho mantenimiento, por eso es vital elegir materiales que faciliten su cuidado”, sostiene Magrane. Mazzinghi adhiere: “Los cerramientos deberían ser de PVC o aluminio, la madera tener dureza para resistir el efecto de hinchazón del aire de mar y las paredes ser dobles, para aislar térmicamente”.

Lo que se dice un equilibrio perfecto, que aúna sencillez y elegancia, para un disfrute que va mucho más allá de la temporada.

 

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