Showbiz / 15 de febrero de 2018

De MTV a YouTube: clips modernos

El presente de la industria musical pasa por lo audiovisual, pero con nuevas reglas impuestas por el gigante de los videos.

Siete de los diez videos musicales más vistos durante el 2017 en YouTube pertenecen a artistas latinos (“Despacito”, de los puertorriqueños Luis Fonsi y Daddy Yankeel, fue el más popular con 4mil millones de reproducciones). La plataforma de video de Google es además quien domina el mercado musical audiovisual, antes liderado por MTV (como punta de lanza de las señales), y el recambio tecnológico que le permitió a la industria del videoclip un renacer. Al punto que lo recaudado por las views se convirtió en algunos casos en incentivo para los artistas a la hora de grabar videos de casi todos sus temas. Incluso de hacer más de una versión, y hasta planear acústicos y vivos sólo para sus canales. NOTICIAS reunió a tres de los directores argentinos referentes de la industria clipera para bucear en el fenómeno.

Generación X.

En un bar de Palermo, Andy Caballero (36), Carlos Oliván (37) y Gabriel Grieco (38), charlan sobre el backstage de la industria musical audiovisual. Oliván, fundador de la productora WetDog y director de más de 100 videos entre los sobresalen “Plan B: Anhelo de Satisfacción” de Catupecu Machu, y “Señor Kiosquero” de Intoxicados, fue abanderado de la generación de nuevos directores de clips que floreció en la última década. “Lo bueno de hacer videos era que desde la cuestión creativa te dejan volar mucho más, y cobrabas medianamente bien”, se ríe Oliván.

Caballero, que este año dirigió los videos de Maxi Trusso (“Always A Reason”) y Fidel Nadal (“Dejame Pasar”) entre otros, marca con mirada en el negocio, el clic que reseteó la industria: “Antes las bandas se morían por tener su videoclip para salir una y mil veces en MTV, hoy quizá esa energía la depositan en sus redes sociales”. Y la producción se acomodó. “Si antes se hacía video del corte difusión con un presupuesto alto, hoy se divide ese monto en varios. La lógica de diversificar, y de escalonar la presencia en redes entre un disco y el siguiente”, refuerza.

“Yo entré a filmar videoclips cuando se estaba terminando el auge de MTV y se estaba posicionando mejor YouTube”, rememora Caballero que hoy lleva su pasión rockera al cine: se encuentra en plena pre-producción de su ópera prima “Solo El Amor”, con Franco Masini al frente del musical adolescente.

“Cambió todo. Yo cuando arranqué lo hacía en parte para ver mi nombre en la televisión. Los videos para YouTube no los andás firmando. Igual todavía se producen cosas muy piolas”, refuerza Oliván.

Tanto cambió el negocio que hasta las señales del género como MTV, hoy apuestan más a una programación full realities que a los videos musicales las 24 horas. “En Estados Unidos o Europa todavía existen las señales de música. Pero al latino lo gano YouTube”, remata Caballero.

Producción

Gabriel Grieco, es director audiovisual de las productoras Crep Films y Ad-One (dedicada a la publicidad), y resume el cambio en el mercado: “Internet obliga a la inmediatez y la baja calidad”.

“En los ’90 la producción local nos convirtió en potencia de la industria clipera. Las discográficas venían a filmar al país porque había calidad y estábamos bien rankeados a nivel costos. Estábamos en la vidriera”, sigue Grieco. Pero esa presencia menguó lentamente en la última década con la pérdida de protagonismo también de las bandas y solistas argentinos en la escena mundial. “Nuestra música, pese a Internet, no llega al exterior. Acá entran todos, nosotros no entramos casi en ningun lado”, dispara el director de películas como “Hipersomnia” (2017) y “Naturaleza muerta” (2014) en el cine.

Con 120 videos en su filmografía, y fundador de la productora Hijo Único Films, Andy Caballero ingresó en el mercado durante los primeros clicks de YouTube. “Hace una décad todavía eramos competitivos en Latinoamérica y los videos dejaban ganancias razonables. Pero los costos se dispararon: aumentaron los sueldos de actores y equipo técnico según lo establecido por sindicato, y los presupuestos apenas crecieron. Con esa lógica, a veces terminás perdiendo plata”. Oliván coincide: “En el 2005, en Argentina, un video costaba 30 mil pesos y una jornada de publicidad 200 mil. En el 2017, el día en publicidad se pagó 750 mil pesos y un videoclip entre 40 y 50. Perdimos el estándar presupuestario y la industria se pinchó”.

Oliván, que en el 2006 posicionó seis de sus videos en el ranking de los 10 primeros de la revista Rolling Stone, destaca además que una gran parte de sus trabajos se realizaron en fílmico: “una lata está entre 200 y 300 dólares y eso sin contar el revelado. ‘Señor kiosquero, por ejemplo, está filmado en 36 mm. Si el presupuesto de un video actualmente es entre $35.000 y $50.000 pesos argentinos y tenés que usar arriba de 5 latas, ¿cómo hacés?”.

Según el planillero de precios del Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina, Animación, Publicidad y Medios Audiovisuales (SICA-APMA) a partir de enero 2018, una maquilladora debería ganar $4911 por jornada de 12 hs., más el 50% de aportes, o sea, cerca de los $7500 pesos sin horas extras. Un director de fotografía, en una jornada de 8 hs. superaría los $10.000 pesos. Un equipo completo para rodar un día en exterior, tiene alrededor de 15 o 20 personas más traslados y catering. Costos que superan claramente a los parámetros que las bandas pueden afrontar.

Como contrapartida, Directores Argentinos Cinematográficos (DAC) logró recientemente que la ley de propiedad intelectual incluya a los videos musicales. Y los realizadores de videoclips ahora cobrarán las repeticiones en la tv abierta o cable.

Competencia

“¡Vos salís con un video realizado en Argentina con 40 mil pesos y tenés que competir en la misma plataforma con uno de Shakira de un millón de dólares!”, se ríe Caballero. “Argentina era una plaza muy competitiva, pero por cuestiones inflacionarias hoy resulta más caro venir a filmar al país”, enlaza Greco.

“Recuerdo que hice tres publicidades para Bolivia y de $1.500.000 pesos de presupuesto inicial, mi ganancia fue de $5000. Ahora me llevo la producción a otro país”, concuerda Oliván. La salida es por la veta creativa, como el caso de “Un lago en el cielo”, el video del tema de Gustavo Cerati que se construyó con fragmentos audiovisuales de fans enviados tras una convocatoria. Tiene más de 11 millones de visualizaciones en YouTube y se erige como una manera de acotar costos con originalidad.

“Eso fue un gol, utilizaron recursos de marketing para bajar los costos de producción”, festeja Grieco entusiasmado con la iniciativa. “Yo grabé un video con un Iphone. Hay veces que te gusta la banda y no querés decepcionarlos y hacés magia”, explica Caballero, el más prolífico de la industria local en los últimos años. “Además, como el 80% de los videos se ven en el teléfono, eso también es una cuestión importante a tener en cuenta. Eso más que otras cosas influyó directamente en la producción de videoclips”, reconoce.

YouTube

La red social de video de Google perdió 250 anunciantes premiums en el último tiempo. Sabe que no puede descuidar el contenido, y eso está en relación directa con lo que monetizan los videos: a nivel local ese coeficiente sufrió en el último tiempo y eso afecto a youtubers pero también a bandas de rango medio que financiaban sus futuros videos con los ingresos de sus canales. YouTube hoy paga entre 60% y 70% menos debido a que ahora discrimina las visualización dependiendo del formato.

Y aunque los números de YouTube todavía son colosales (superó las 1000 millones de horas diarias consumidas por los usuarios, con ventas por 5600 millones de dólares en publicidad), la plataforma está buscando tras las quejas, la forma de mantener a sus usinas creativas contentas. Y vicebersa: “Nosotros hoy estamos pendientes de las estadística de Youtube porque, más allá del número de visualizaciones, las métricas internas arrojan otros valores menos visibles, pero que tienen su impacto a la hora de desarrollar un video”, reconoce Oliván.

“Lo primero que te enseñan es que a los 5 segundos vos le tenés que dar todo para mantener al espectador pegado. Y tiene que haber disparadores también a los 30 segundos y al minuto. Eso terminá condicionando el rodaje”, suma Caballero sobre su experiencia con YouTube. Los tres enfatizan también en el monitoreo y moderación en las redes para cuidar como se exhibe el clip: “un video que tiene 1000 pulgares arriba, pueden tener 90 comentarios fuera de lugar, y eso es lo que llega a las discográficas”, agrega el director.

A pesar de las dificultades, y de cierta desaceleración de la industria local en el último lustro, el rubro sigue vivo. “Todavía dirijo videoclips para Disney con presupuestos de hasta $30 mil dólares”, explica Grieco, enfocado tambien en su carrera como director de cine. “Hubo dos años que hice entre 30 o 40 videos, pero hoy bajé a un tercio”, cierra Caballero que enfoca energías en su primer largometraje. Mientras que Oliván se reparte con la publicidad: “Hoy por año estoy haciendo tres o cuatro videoclips, porque la publicidad tiene más exigencias. Pero a los clips les ponés el corazón”.

 

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