Costumbres / 22 de febrero de 2018

Guía gourmet: restaurantes boutique

Las propuestas gastronómicas de excelencia en pequeños hoteles de lujo son tendencia. Siete recomendados para explorar puertas adentro.

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Es fácil pasarlos por alto. Sin vidriera directa a la calle, varios restaurantes de hoteles boutique son una propuesta gastronómica a la que vale la pena poner en el radar. Con cartas vanguardistas, chefs de gran vuelo y el plus de una tranquilidad certera, comer junto a turistas será una decisión acertada para seguir conociendo los distintos ribetes gourmet de una Buenos Aires cada vez más sabrosa. A continuación, siete recomendados para explorar puertas adentro.

Paz en plena ciudad

Uno de los principales desafíos de este tipo de restaurantes es la versatilidad, es probable que los huéspedes coman más de una vez allí. En Uco, la pata gourmet de Fierro Hotel, esto fue central al pensar la propuesta. “Elaboramos una carta basada en los productos y el sabor de cada plato, remarcando el concepto de cocina sin ego: el resultado final no es de un chef, sino de todo un equipo. Y se pensó con una regularidad que, abiertos casi 20 horas diarias, deja satisfechos tanto a los huéspedes como al público externo”, describe Sebastián Cardamoni, gerente. Así, el menú contiene algunos clásicos que no cambian y salen siempre iguales (como la hamburguesa Uco, con fritas de polenta o la paleta de cordero cocida durante 18 horas), al tiempo que se jactan de ser 100% caseros, incluso ahumando la trucha patagónica, curando la panceta, horneando el pan fresco del día y hasta preparando el propio helado. Además, su selección de vinos está a cargo de Andrés Rosberg, presidente de la Asociación de la Sommellerie Internacional.

En esta misma sintonía se inscribe Anselmo Resto & Bar, en Anselmo Hotel, en San Telmo. Recientemente renovado, ofrece una calma idónea para aprovechar luego de un paseo por la histórica Plaza Dorrego, en cuya íntima intersección de callecitas se encuentra. Su propuesta es de alta cocina, con entradas como mollejas con papines o burrata sobre focaccia de alcaparras, jamón crudo y olivas, mientras de sus platos principales se destacan el ojo de bife con puré rústico de papa con cebolla caramelizada y cúrcuma y los capelettis de zapallo cabutia, entre otros.Atravesando una fachada original del 1900 para llegar luego a un diseño moderno y de pleno confort, la propuesta conjuga además la gracia de sentirse turista por un rato.

Grandes alianzas

En ocasiones, el hotel mismo busca un socio ya reconocido, a fin de sumar atributos inmediatos a su oferta. Así parece haber sucedido en el Hotel Palermitano, que hizo alianza con el peruano Sipan, cuyo éxito en su sede de Punta del Este auguraba un rápido flujo de comensales. “Nos parecía atractivo no estar a la calle, porque priorizamos el boca en boca como estrategia. El Palermitano Hotel, con su diseño de vanguardia realizado por David Collins y su excelente ubicación, reunía todas las condiciones que estábamos buscando”, apunta Héctor Lanosa Escubet, socio del emprendimiento. Con casi 7 años de historia en esta locación, su propuesta gourmet de más de 50 platos (ideales para compartir) ha demostrado con creces la buena decisión de ambas partes. Su pisco bar, en plena zona de bares, es un éxito rotundo.

Luego de su bien ganado lugar en Belgrano R, sobre Plaza Castelli, Jolie es otro restó que encontró en un hotel boutique su espacio perfecto. Lo hizo en Vitrum Hotel, en Palermo, cuya estética moderna y con énfasis en el arte cuadra con la personalidad del restaurante. “Sentimos que su filosofía, así como el ambiente informal y el cuidado por el cliente coinciden con nuestros deseos y objetivos”, sostiene Fabián Vendramini, socio, quien además describe el foco de Jolie como un bistró “donde la cocina, el arte y la barra de tragos se fusionan para brindar un lugar acogedor a lo largo de todo el día”. Esto se logra tanto con panadería y pastelería artesanal como con platos de cocina de mercado, ajustados a la estación pero también a las últimas tendencias gourmet.

Asimismo, Bengal se suma a estas alianzas provechosas con su versión más adulta en el hotel CasaSur de Recoleta, pero además con una “deli” y distendida en Palermo, en CasaSur Bellini Hotel. Aquí, la propuesta más formal de cocina mediterránea e india que lo caracteriza hace tantos años se traduce en curries, sándwiches y ensaladas livianas, así como pastelería artesanal y cócteles. Y próximamente también habrá uno nuevo en la sede de CasaSur Pilar, convirtiéndose en el quinto de la familia.

Clásicos renovados

Finalmente, los hoteles boutique más clásicos también se están sumando a esta movida de restaurantes cancheros y sofisticados. En Recoleta Grand, los jueves de sushi son un gran hit, pero toda la semana se va notando afluencia a Club 31, su restó de “cocina argentina con estilo europeo”, como describe Lucas Luna, el jefe de cocina. Moderno y con mucha luz, este restaurante destaca como su especialidad las pastas artesanales, las carnes y pescados, además de ofrecer una opción libre de gluten y varias aptas para vegetarianos.

En un clásico de Retiro como el Feir’s Park, en tanto, la cocina de Robert’s, a cargo del chef Roberto Cardozo, también busca ampliar su público. Remodelado hace tres años, desde entonces este restaurante entre tonos verde agua y madera es pura luz, generosidad de espacios y cocina internacional a precios lógicos. Desde platos típicos de hotel como un buen Club Sándwich a otros más elaborados como lomo al malbec con puré de batatas caramel o pollo teriyaki sobre colchón de couscous, la carta contempla opciones para todos los gustos.