Restaurantes / 23 de febrero de 2018

El Burladero: pura vibra madrileña

El salón deslumbra por sus diversos espacios, los espejos y los cuadros, pocos pero contundentes, que decoran las paredes.

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Hay lugares que tienen un aura especial. A primera vista, es algo que deslumbra en la distribución del salón, la decoración, la iluminación. Afinando los sentidos salen a la luz rasgos más asociados a lo humano: la calidez del servicio y el espíritu de los comensales (¿será primero el huevo o la gallina?). El Burladero tiene esa aura particular. Quizás es el llamado primitivo de la Madre Patria, pero basta con entrar para sentirse en casa, si la casa de uno fuera en Madrid, aunque uno nunca haya viajado.

El salón deslumbra por sus diversos espacios –la barra principal, pequeñas barras contra las columnas, boxes, etc.–, los espejos y los cuadros, pocos pero contundentes, que decoran las paredes -una antigua bandera española enmarcada, toreros y monarcas varios–. Con las cortesías de la casa, llega el amor. Sidra y cerveza tirada mientras se espera, al sentarse un vasito de gazpacho y unas buenísimas aceitunas para despertar el paladar. Empezamos bien.
Los argentinos somos más de “la mesa” pero para sumarle al clima recomendamos sentarse en la barra. Allí los platos se sirven sobre individuales de tela –otro buen detalle–, tendrá cerca la canilla de sidra y verá cortar el jamón en vivo y en directo. En verano, lo mejor es picar: croquetas de calamar en su tinta (con salsa alioli y tomate picante), cojonudo (tortilla de papa con chipirones salteados y huevo frito), tortilla, boquerones, y la lista sigue.

Los arroces y los platos de cuchara también prometen. Deliciosas la cazuela de pescados y mariscos, con los ingredientes fresquísimos; la merluza en salsa verde; el rabo de buey (sin los huesitos) en vino tinto; el solomillo de cerdo con manzanas y cebollas; la paella a la valenciana (con mariscos y pollo); y el arroz negro con calamares y gambas. De postre, fundamental probar los churros. Son cortitos y crocantes, y vienen con salsas de chocolate y dulce de leche. Muy novedoso el volcán de naranja, con unos toques de chocolate para un buen contrapunto.
En lugares con este espíritu la sobremesa se hace larga. Disfrútela.

Pte. José E. Uriburu 1488, Recoleta. 4806-9247. Cocina española. Lunes a domingo de 12 a 16 y de 20 al cierre. Reservas. Tarjetas. Precio promedio: $ 600.

 

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