Política / 7 de marzo de 2018

La Iglesia sobre el Día de la Mujer: “Hay que erradicar toda forma de violencia contra ellas”

En medio del debate por el aborto, la Conferencia Episcopal emitió un comunicado sobre el 8 de marzo titulado “Vida plena para las mujeres”.

Por

Oscar Ojea y Mario Poli, Presidente y Vice de la Conferencia Episcopal.

A sólo horas del Día de la Mujer la Iglesia sentó su postura con un medido comunicado: “Vida plena a las mujeres”, es el sugestivo del texto que llega en medio de un caldeado debate por la despenalización del aborto. “No sólo hay que hablar a favor de la dignidad de las mujeres, sino también emprender un trabajo concreto para erradicar toda forma de maltrato, violencia o inequidad contra ellas”, dice el artículo, que lleva la firma de la Comisión de Laicos que está dentro de la Conferencia Episcopal.

La Iglesia local, liderada por el obispo de San Isidro, Oscar Ojea, sigue atenta los debates por la despenalización del aborto. Días después de que el Gobierno, mediante el Presidente Mauricio Macri, oficializara la postura de permitir la discusión dentro del Congreso de la interrupción voluntaria del embarazo, la Comisión Episcopal sacó un comunicado para “defender la vida”. “¿Hay que optar por una vida y eliminar a otra?”, se preguntaban en ese texto. Y ahora vuelven a meterse de lleno en un tema que, para el mundo religioso -donde las mujeres nunca tuvieron el acceso a los mismos cargos que los hombres-, es polémico.

El texto completo

Día de la mujer: Vida Plena para todas las mujeres

07/03/2018
El Día Internacional de la Mujer conmemora el denodado trabajo que hacen las mujeres por su participación en la sociedad y en su desarrollo integral como personas, en igualdad con los varones. Es un día para pensar acerca del valor y la dignidad de cada mujer, dignidad que se vio y se ve opacada en muchos momentos de la historia y en muchos lugares del mundo. De hecho, la cuestión de las mujeres es un signo de los tiempos (GS 9,4)

No hablamos de “la mujer” como una idea abstracta sino de las mujeres concretas que viven, trabajan, estudian, crecen, luchan, gozan y sufren. Los rostros conocidos y los desconocidos.
Desde nuestra fe cristiana, tenemos, además, muchos motivos para avalar la común dignidad de varones y mujeres. Desde el inicio, la Biblia nos habla de ese valor, al decirnos que Dios creó al hombre varón y mujer y al finalizar su obra ve y goza con la maravilla que ha creado (Gn. 1, 26-31).
Jesús tiene discípulos y también discípulas que lo acompañaron en su misión, lo siguieron hasta la cruz y fueron testigos de la resurrección. El documento de Aparecida, fruto de la reunión de la V Conferencia Episcopal Latinoamericana, habla en diversos lugares de la necesidad de trabajar en la promoción integral de las mujeres (nº 451-458). Y la reflexión del Papa Francisco sigue por esa línea, en la exhortación sobre el amor en la familia, él ve “una obra del Espíritu en el reconocimiento más claro de la dignidad de la mujer y de sus derechos” (AL, 54).
Francisco da un paso más y denuncia la violencia ejercida contra ellas: “No se terminan de erradicar costumbres inaceptables. Destaco la vergonzosa violencia que a veces se ejerce sobre las mujeres, el maltrato familiar y distintas formas de esclavitud que no constituyen una muestra de fuerza masculina sino una cobarde degradación (…) Pienso en la grave mutilación genital de la mujer en algunas culturas, pero también en la desigualdad del acceso a puestos de trabajo dignos y a los lugares donde se toman las decisiones.” (AL, 54).
Yendo a nuestra realidad argentina, queda claro que no sólo hay que hablar a favor de la dignidad de las mujeres, sino también emprender un trabajo concreto para erradicar toda forma de maltrato, violencia o inequidad contra ellas. Es una tarea que tenemos que reclamar a las instituciones y a las autoridades pero que comienza también en nuestras casas, entre nuestros amigos y en nuestras comunidades.
Anhelamos la vida plena, justa y digna, especialmente para aquellas mujeres pobres, marginadas, que no tienen acceso a la salud o a la educación y que a menudo crían solas a sus hijos, atienden a los mayores de la familia y trabajan duramente en medio de enormes dificultades. Ellas nos dan continuamente testimonio de la defensa de la vida. A todas las mujeres, pero especialmente a ellas, saludamos en este día, nos comprometemos a trabajar para que tengan una vida más justa y digna y le pedimos al Señor por intercesión de María, la mujer nueva, que las bendiga, las cuide y acompañe.

Departamento de Laicos (DEPLAI) – Área de la Mujer
Comisión Episcopal de Laicos y Familia (CELAF)
Conferencia Episcopal Argentina

 

El texto original del comunicado.
 

7 comentarios de “La Iglesia sobre el Día de la Mujer: “Hay que erradicar toda forma de violencia contra ellas””

  1. Feliz día a las mujeres de verdad, las bravas y grandes como la Virgen María, mi esposa y todas las que han dado tanta vida y avances a la humanidad. Y, no me agradan aquellas que promueven la mayor violencia contra la mujer : Matar la vida incipiente (quizas de otra mujer) en el vientre de una mujer, o sea el cruel asesinato que llaman aborto. Dios se apiade de sus almas…

  2. º
    “Vida plena para las mujeres”
    Si esta gente lo dice estoy de acuerdo, que no sea solo un laguillo episcopal para quedar bien en la sociedad.
    Estos retrógrados, arcaicos y degenerados seres ni deberían opinar ni figurar en este tema porque son la más perfecta organización mentirosa que todavía sigue sosteniendo por más de dos siglos que un adelantado judío pícaro le disputó el diezmo con sus seguidores a la sinagoga de aquellos tiempos.
    Estoy harto de esta parásita gente que cogobierna desde las sombras del en el estado nacional con su indulgente bonhomía para incrédulos y flojos de conciencia.

  3. Empecemos por casa : la Iglesia tiene que erradicar de sus oscuras filas a los abusadores pedófilos , luego se verá como sigue el cuento

  4. Si hablamos de cristianismo, la fe es cristiana y no católica. Todo lo dicho es real para el bien de la humanidad, pero sobre todo para los cristianos. Considero al papa al mismo nivel mío ante Dios, otro cristiano. Pero cuidado de inmiscuirme en otras sociedades y en otras culturas. “Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios

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