Política / 8 de marzo de 2018

8M: Mauricio Macri, más feminista y K que CFK

El Presidente reforzó su agenda de género lanzada en el Congreso hace una semana. Sus nuevos “enemigos” y la mano horizontal a las mujeres.

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Hagamos un ejercicio de memoria. Remontémonos un lustro atrás, al 8 de marzo de 2013. Supongan ustedes que alguien venía y les decía: “Mirá, dentro de cinco años vamos a tener un Papa argentino, Macri va a ser presidente y se va a abrir la discusión parlamentaria sobre el aborto”. Sin dudas, el emisor del pronóstico hubiese sido tomado por lunático. Pero así estamos. Así de imprevisible es este país, incluso en el corto plazo.

Estamos viviendo una especie de “rebelión de las mujeres”. Se trata de una rebelión “controlada” y de golpe liderada por el presidente menos pensado a tales efectos. Más allá de ciertas posturas extremas, anti-sistema, ha pasado a ser una lucha con el explícito patrocinio de la Casa Rosada. Macri es el mismo Macri que se reivindicó piropero y afirmó, aún jefe de gobierno porteño, en 2014, que “a las mujeres les encanta incluso que les digan una grosería, como qué lindo culo que tenés”. Pero también es otro Macri. Está en el medio de su mandato nacional, la economía no arranca, en el segundo semestre se lanzará de hecho la campaña 2019 y toda la coalición Cambiemos, empezando por él, está urgida de ampliar la base electoral hasta el límite más amplio posible. Quiere que la política se imponga a la economía.

 

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No deberían separarse las propuestas feministas de MM (igualdad salarial entre géneros, ampliación de licencias por paternidad, debate sobre el aborto) de la repentina confrontación con los “empresarios llorones”. ¡Justo Macri!, se asombra la progresía bien pensante, descolocada frente a mohínes que reconoce tan propios como ajenos a esta “derecha” que la confunde.

El para muchos increíble “yo izquierdista” de Mauricio Macri es una estrategia de construcción política. Reconoce su último antecedente en Néstor Kirchner, quien del 22% de los votos en 2003 pasó al 47% en la elección de su esposa, en 2007, y lo logró desarrollando una mayoría desde las minorías marginales, sexuales, culturales y generacionales sacadas de la cancha por la hecatombe de 2001. Discutir el aborto, por más que la discusión eventualmente termine en la nada, lo vuelve más K que CFK, quien tapó la boca institucional en ese tema y, si bien impulsó la legislación sobre la violencia de género, dilató su reglamentación y la asignación de presupuestos para aplicarla. Macri, preñado de “duranbarbismo”, ve una sola cosa en el #NiUnaMenos, los reclamos abortistas y las multitudinarias reivindicaciones de este 8M. Lo más novedoso, sin embargo, no es la agenda (la sociedad ya la había impuesto): es quien está haciendo todo para demostrar que la encabeza.

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* Jefe de redacción de NOTICIAS.