Cultura / 13 de marzo de 2018

Sara Facio y el peronismo

El 8 de marzo inauguró en Malba una muestra de la fotógrafa que mejor retrato al Justicialismo. Fotos icónicas y desconocidas.

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“No soy gorila. Lo único que le dije a Ataúlfo [Pérez Aznar] fue que no se le ocurriera hacer la muestra en el CCK, lugar que detesto. Hasta que no le cambien el nombre no quiero saber nada. ¿No te parece una vergüenza que el centro cultural más importante del país lleve el nombre de ese tipo [Néstor Kirchner] que seguramente nunca leyó un libro de literatura?”, le dijo Sara Facio a María Moreno, en una entrevista publicada en el diario que acompaña la imperdible exhibición “Sara Facio. Perón”. “Para nada [soy gorila]. Yo a los peronistas los quiero. No quiero a los que dicen que son peronistas para poder acomodarse y robar al Estado… Peronista es la gente a la que yo le saqué fotos”.

A los 85 años, Sara Facio sigue diciendo lo que quiere y cuando quiere. Tímida nunca fue y aunque habla bajo, siempre expresa sin titubeos sus firmes convicciones. En 1955 compró su primera Agfa Super Silette en Munich e inició su camino en 1957. Los retratos de escritores latinoamericanos (Borges, Bioy Casares, Cortázar, García Márquez, Neruda, Victoria y Silvina Ocampo, Onetti, Nicanor Parra, Pizarnik, Quino, Rulfo, Vargas Llosa, M. E. Walsh) se hallan entre sus series más conocidas. Su obra, suma un conmovedor ensayo con enfermos mentales, frescas vistas urbanas, mujeres “hechiceras”, protagonistas de la escena, músicos y cantantes, realizadores (Norma Aleandro, Roberto Goyeneche, Astor Piazzolla, Tita Merello como Lina Wertmüller, María Luisa Bemberg).

Fotógrafa, curadora, periodista y editora fue la creadora de La Azotea Editorial Fotográfica con Cristina Orive en 1973 y de la Fotogalería del Teatro San Martín en 1985. A pedido de su entonces director Jorge Glusberg, en 1995, Facio formó la colección de fotografía del Museo Nacional de Bellas Artes, que se inició con la donación de 50 fotos de memorables fotógrafos de su propia colección (ha donado al MNBA casi 200 imágenes, al margen de las de su autoría).

La exhibición. Una “gorila” nunca podría haber sacado el conjunto de honestas y potentes, respetuosas y osadas fotos que se presentan en “Sara Facio. Perón”, que inaugura en Malba el próximo 8 de marzo. Su mirada no es condescendiente. La selección de 115 imágenes (entre miles) trasunta la emoción de la fotógrafa y los sentimientos privados de los protagonistas (mayormente anónimos); hay rostros reconocibles como el de Carlos Menem, el jugador de fútbol José Sanfilippo en el palco blindado con Perón, José Ignacio Rucci, del mismo día de 1973 en que fue asesinado.
Su relación con el peronismo viene de lejos. “Mi padre trabajaba en la secretaría privada del presidente de YPF, el general Albariños; compañero y amigo del presidente Perón. Ese vínculo hacía que visitaran YPF a menudo con Eva. (…). Mi padre me invitaba a ir cuando había algún acto donde asistía Eva. Me fascinaba su belleza. Recordar que estudiaba arte y aún hoy lo bello me puede. Eva tenía una piel traslúcida y un cabello castaño claro de seda. Era una cabeza con luz propia. Pese a mi alma de contra, me encantaba verla”, contó a quien escribe estas líneas.

El curador y fotógrafo Ataúlfo Pérez Aznar coincide con Sara Facio en su amor y entrega por la fotografía. Fue el editor del libro antológico “Sara Facio” (Larrivière, 2012). Tuvo el privilegio de ver el trabajo de Facio de forma integral; allí descubrió las imágenes que integran “Sara Facio. Perón”, la mayoría hasta hoy desconocidas.
Las fotos en blanco y negro atrapan la vibración de esos 591 días, a partir del regreso de Perón a la Argentina tras su exilio en Madrid (1972) hasta el 1° de julio de 1974, cuando muere. Fueron jornadas eufóricas y trágicas; entonces ocurrieron matanzas (Ezeiza), asunciones (Cámpora, Lastiri, Perón, Isabel Perón presidentes), traiciones (Cámpora es forzado a renunciar), conflictos (Perón echó de Plaza de Mayo a los Montoneros), asesinatos de la Triple AAA (padre Carlos Múgica, 1974).

Esta galería de imágenes -producidas en reportajes periodísticos, junto a su amiga y querida colega Alicia D’Amico cuando colaboraban con una agencia periodística francesa- resume aquel peronismo en la calle, refleja entusiasmos y tensiones de la sociedad. Testimonio de las conmociones de esos días, las fotos capturan momentos y rostros de alegría y decepción, anhelo y aprensión, confianza y temor. “Su mirada sobre los acontecimientos que le tocó vivir interpreta un momento histórico que hoy ponemos a consideración del público para que saque sus propias conclusiones. (…) Es un material clave de la historia de la fotografía pero, sobre todo, es parte de la memoria colectiva de nuestro país”, acierta Pérez Aznar.

“Sara y Ataúlfo han sopesado cada fotografía de ‘Perón’, y el orden, para que el relato se transforme en un álbum político, que combine lo histórico con lo estético” concluye Moreno.

Es paradójico, con su “alma de contra” Sara Facio es quien registró la mayor cantidad de imágenes de esos años conflictivos; en los archivos de los diarios hay miles pero de diversos autores. Elocuente es la imagen de un hombre sentado en el cordón de la vereda –cerca del Congreso donde velaron a Perón- que está leyendo un diario (Crónica) con un título catástrofe que simplemente dice: MURIÓ. Algunos observadores buscarán conocer a los protagonistas, otros buscarán reconocer su accionar durante esos días irrepetibles.

Fotos: Sara Facio y Alejandra López. Gentileza Malba.