Sin categoría, Televisión / 21 de marzo de 2018

Historia del fuego

La vida de Sandro resumida en la miniserie de trece capítulos que ofrece Telefe.

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Sandro de América, la serie. Miniserie. Lunes a jueves a las 22.30 por Telefe. Elenco: Agustín Sullivan, Marco Antonio Caponi, Antonio Grimau, Luis Machín y Vanesa Butera, y otros. Libro: Esther Feldman, Marisel Lloberas, Joaquín Bonet, Mariano Vera, Adrian Caetano y Nora Mazzitelli, basados en el libro “Sandro de América”, de Graciela Guiñazú. Producción: The Magic Eye y General Video. Dirección: Israel Adrián Caetano.

Las leyendas y los mitos nacieron así. Hubo un hecho, un germen comprobable, un temblor auténtico que el relato, los poetas y el tiempo convierten en algo más grande que la realidad, la condensación de los deseos de todos en uno solo, el que recogió el guante del destino y lo torció a su medida. Como Evita, el Che, Gardel y pocos más (seguramente en el futuro, Maradona), Sandro es esa clase de personajes rodeados de espesura. Siempre quedará tela y misterio a desentrañar porque están enlazados en los pequeños detalles de nuestras vidas.
Única biografía autorizada por Roberto Sánchez, la periodista Graciela Guiñazú escribió “Sandro de América” (Planeta) y a partir de ese material, un equipo de guionistas liderados por Esther Feldman (Marisel Lloberas, Joaquín Bonet, Mariano Vera, Adrian Caetano y Nora Mazzitelli) creó esta serie que dirige Caetano (“Pizza, birra, faso”, “Tumberos” y en preparación con Sebastián Ortega “El marginal 2”). Producida por The Magic Eye y General Video, con el apoyo del Incaa para Telefe, el resultado es de una enorme felicidad, un término inusual para reseñar una ficción. Pero Sandro fue un inusual nacido para la desmesura y la serie explota con esa belleza.
Si bien todavía no vimos a Marco Antonio Caponi (que interpreta al Sandro cuarentón), tanto las apariciones de Antonio Grimau en el rol del Sandro maduro, de vuelta de todas las hazañas y narrador de la historia, como la consagratoria actuación de Agustín Sullivan para la primera etapa, son impecables: no hay imitación superficial sino un acercamiento profundo con el personaje. Sólo por momentos parece desajustado el play back en los recitales que, por otra parte, están muy bien ambientados. Es importante la oportunidad televisiva a cuasi ignotos, como Sullivan, y a artistas con trayectoria teatral como Paula Ransenberg, la gran actriz que compone a la mamá; Vanesa Butera como Gladys, la fundadora del club de fans; y Julián Kartun, como uno de Los de Fuego. Entre los intérpretes conocidos por el público, se destaca Luis Machín en el papel de Oscar Anderle, el representante de Sandro; y fue un alivio ver a Gastón Soffritti (otro de Los de Fuego) hacer algo alejado de lo de siempre.
Enorme personaje, muy buen elenco, importante producción nacional: el mayor acierto de esta serie, además de lo ya mencionado, es cuando no pierde el hilo de la gran historia, la transformación de este pibe de Valentín Alsina en ídolo de multitudes y el sacrificio de Roberto Sánchez en el altar del tiránico Sandro. Por momentos, se pierde en la narración fáctica y en un clima costumbrista que la avejenta (por ejemplo, Jorge Suárez como el papá Sánchez se pasó de melodramático e Isabel Macedo como pareja, de hierática). Pero habíamos hablado de felicidad y ahí nos quedamos: para llenarse y disfrutar.