Sociedad / 27 de marzo de 2018

El padre de Malvinas que se quedó afuera del viaje histórico

Alberto Rodríguez asegura que el Gobierno nunca le informó que su hijo había sido identificado. Le dijeron que no había lugar entre los familiares, aunque volaron personas ajenas a la causa.

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Alberto Rodríguez (izq.) con su esposa y el excombatiente Hugo Robert.

Después de tres décadas de dejar flores en tumbas sin nombre, Alberto Rodríguez sabe dónde está su hijo José Luis. Pero todavía no pudo acercarse al lugar indicado para cerrar la herida. Este lunes 26 de marzo se quedó afuera del grupo de más de 200 familiares de 90 soldados identificados en Malvinas porque “no había lugar”. Sin embargo, la imágenes muestran a otras personas ajenas a la causa.

Rodríguez vio la emotiva visita por televisión en su casa de la ciudad bonaerense de Dolores. “Me enojé, me enloquecí”, dice a NOTICIAS del otro lado del teléfono. Ahora, espera que se haga realidad la promesa de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación para concretar el viaje en los próximos meses, cuando se avance con la identificación de otros 30 soldados

“Nunca me comunicaron que habían identificado los restos de mi hijo, siendo que yo participé hace 36 años de todo”, relata Rodríguez. Los análisis para lograr la identificación de su hijo se realizaron con muestras aportadas por la madre, de la que Alberto está separado “desde antes de la guerra”. Los resultados fueron comunicados también a esa parte de la familia y él dice haberse quedado afuera de la convocatoria.

“A mí no me tendrían que haber dejado de lado. Me dijeron que había sido comunicado todo en una reunión familiar, pero yo no estaba”, explica. Los lugares asignados para cada familia fueron ocupados por los otros dos hijos de Alberto, con los que no tiene relación, y cuando él intentó hacerse un espacio en los tres aviones que volaron a las islas, le respondieron que ya no era posible.

El pedido llegó al Juzgado Federal de Dolores. El Defensor oficial acompañó a Rodríguez a una reunión en la Secretaría de Claudio Avruj, donde ratificaron que todos los lugares estaban ocupados y se comprometieron a llevarlo antes de fin de año.

“Yo viajé en el 1991 y en el 2003, siempre poniendo una flor en una tumba que no correspondía a mi hijo. Tenía locura de poder viajar ahora”, se lamenta Alberto. En 1971, once años antes de la guerra, se separó de la madre de José Luis y lo llevó a vivir con él a Dolores. Su hijo mayor hizo el servicio militar en el Regimiento 7 de La Plata y fue uno de los 123 caídos en combate en Malvinas, donde se cuerpo descansaba bajo la placa “Soldado sólo conocido por Dios”.

Asientos ocupados. A raíz del reclamo de Rodríguez, el diputado nacional del FPV, Guillermo Carmona, denunció en su Twitter la presencia de un “colado” entre la comitiva y calificó de “repudiable” la decisión del Gobierno de haber “impedido que viajen familiares para subir al vuelo a alguien que no tiene vinculación con las familias ni participó en la identificación de los caídos”.

Se trata de Federico Gómez, un politólogo platense especializado en la causa Malvinas que posó entre los familiares en las islas. “Investigadores fui el único. Formé parte del equipo de colaboradores de los familiares. Y fui invitado por el Proyecto de Investigación sobre la cuestión Malvinas que desarrollamos en la Universidad Nacional de La Plata”, explicó Gómez a NOTICIAS.

Además, el investigador participa desde hace un año del Observatorio Parlamentario Cuestión Malvinas, invitado por el diputado nacional de Cambiemos Alejandro Echegaray.

 

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