Restaurantes / 5 de abril de 2018

Que el vermú te acompañe

A la tarde, vermú con triolet de ingredientes a elección. A la noche, buñuelos de acelga, milanesa a caballo y fainazzetta entre otros.

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En ese limbo entre el fin de la jornada laboral y la hora de comer se desatan todas las inquietudes, euforias, angustias, ilusiones o cualquier otra emoción desmedida. Nuestros antepasados planeaban en caída directo al bar de la esquina, aterrizaban en su mesa amiga y pedían un vermú. Así lo llamaban, vermú (del nombre oficial, vermouth o vermut): un vino macerado con hierbas, casi una poción mágica, que tradicionalmente se rebaja con soda (de sifón) o agua tónica y se acompaña con algo para picar. Abre el apetito y predispone a la charla. Por suerte todas las modas vuelven y hoy, gracias a proyectos como La Fuerza, llegó para quedarse.
La Fuerza es un vermú y es un bar, ubicado en una esquina estratégica, a un paso de Colegiales, Villa Crespo, Palermo y Chacarita. Es una típica ochava porteña con esa impronta old school aggiornado que tan bien domina Julián Díaz, dueño del 878 y Los Galgos. Martín Auzmendi y Agustín Camps, socios fundadores de BAC (La semana de la coctelería) se sumaron al proyecto y, para la elaboración del producto, se asociaron con los hermanos Sebastián y Miguel Zuccardi, a cargo respectivamente de los vinos y los aceites de oliva de la reconocida bodega mendocina. Miguel seleccionó las hierbas, todas autóctonas de la zona andina, y Sebastián aportó el vino, malbec para el rosso, torrontés para el bianco. Los cinco maceraron, probaron, fueron y vinieron, y lograron el producto soñado.
A la tardecita, el vermú se acompaña con un triolet, tres ingredientes a elección. Si va por el lado clásico pueden ser aceitunas, salame de Tandil y queso Mar del Plata; y si va por el lado audaz, aceitunas rellenas, porotos
pallares y pickles. Si la tarde se hace noche y la sed se convierte en hambre, hay una buena variedad de platos chicos: buñuelos de acelga, provoleta con berenjenas asadas y
albahaca, milanesa a caballo, fainazzetta (cruza de fainá y fugazzetta), entre otros.
¿Por qué La Fuerza? Por la de los inmigrantes, los que hacen el vino, los que trabajan en los bares y los que están del lado luminoso de ese agitado viaje que es la vida.