Televisión / 19 de abril de 2018

Que no se corte la crema

Con las manos en la masa. Un grupo variopinto, elegido entre muchos aspirantes, compite por 500.000 pesos y el título de Gran Pastelero.

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★★★ Empecemos por el plato principal y dejemos el postre al final. La única novedad del reality de cocina dulce que inauguró Telefe es la conducción de Paula Chaves, una cara del Trece, en especial, de los productos de Ideas del Sur y muy asociada a los chimentos mediáticos. La ex modelo, que también surgió de un reality –el “Super M 2003”–, tiene todo lo que hay que tener para manejar con gracia y empatía las ansiedades del concurso. Sin duda, su carrera es la gran ganadora del programa.
Todo lo que sigue es más –que menos– conocido: otra marca exitosa en el mundo que Turner Latin America y Telefe producen para la Argentina. Como en “Masterchef”, también en “Bake off Argentina”, un grupo variopinto, elegido entre muchos aspirantes, compite por 500.000 pesos y el título de Gran Pastelero, decisión que dependerá del jurado integrado por un clásico de Telefe y los realities de cocina: el ya famoso chef ultrafrancés Christophe Krywonis y dos debutantes en la arena de la tevé abierta pero con gran prestigio en su profesión, los pasteleros Damián Betular, del Park Hyatt, y Pamela Villar, dueña con Jessica Trosman del Yeite café, uno con pinta de joven mayordomo y la otra, más cerca de los complementos dietarios que del dulce de leche: cuestión de imagen nomás porque se muestran súper cancheros en su rol.
En medio de un campo impoluto, entre pájaros y sol radiante, se instalan dos carpas blancas: una para los doce participantes y la otra, para las reuniones del comité deliberador. En la gran carpa, todo está en orden, cada uno en su mesada con sus instrumentos. Ya lo vimos varias veces: se tira la consigna aterradora y ¡a hornear!, dice Paula. Es magia. Los espectadores nunca sabremos cómo hacen lo que hacen. Tampoco qué hacen. Merengue con agua de rosas y garrapiñada de pétalos fue una de las creaciones elogiadas pero resulta un puro misterio de la fe. Por algo la hizo el participante sacerdote, un tipo muy simpático y una de las pocas atracciones del grupo. La otra es una suboficial muy bajita y llorosa, pero que ya quedó afuera, y la más querible y real de todos, Elsa, una señora cordobesa de 66 años y 48 de casada (¡felicitada por el jurado por ese logro!). Los demás no se recortan del resto o son muy previsibles: el nerd malo obsesivo, la chica buena onda pero hipercompetitiva, etc.
Este tipo de programas, un día de estos, va a morir de edición. Es abrumador. Hasta venden que “es otra jornada” y aparecen con la misma ropa. Y los comentarios de los partici-
pantes sobre sus propias conductas parecen un chiste demasiado gastado. No hace falta que le pasen tanto rastrillo. “Bake off” es un programa perfecto pero cuyo sabor no se siente. Igual que esas tortas de supermercado, todas iguales, todas prolijas: cumplen a la hora del té pero las olvidaremos al otro día.

Bake off Argentina. Reality de pastelería. Domingo a las 22.30 por Telefe. Conducción: Paula Chaves. Jurado: Damián Betular, Pamela Villar y Christophe Krywonis. Producción: Turner Latin América para Telefe.