Cultura / 22 de abril de 2018

La prisión de Mariquita Sánchez de Thompson por dentro

La quinta Los Ombúes de San Isidro fue el lugar donde la gran dama de la Independencia fue recluida por sus padres. Hoy es el Museo Beccar Varela, que acaba de renovar todas sus salas.

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“Seré tuya o no seré de nadie” le escribió Mariquita Sánchez de Velasco y Trillo a su primo Martín Jacobo Thompson, con dramatismo juvenil, a días de concretarse el matrimonio planeado por sus padres con Diego del Arco. Para alejarla del objeto de su pasión y de paso, castigarla; su padre, Cecilio Sánchez de Velasco, la recluyo en una quinta de San Isidro a la que, cuenta la leyenda, Thompson entraba disfrazado de aguatero para visitar a su futura esposa.

Esa quinta se llama Los Ombúes y es una de las joyas del patrimonio histórico de San Isidro. Allí funciona el Museo Beccar Varela que acaba de inaugurar cuatro salas totalmente renovadas, con nuevo guión y montaje, para rescatar la memoria de los personajes que vivieron o visitaron el lugar.

Una de esas salas recrea el dormitorio de Mariquita y promete ser la gran atracción de esta magnífica casa al borde del barranco que da al río, a metros de la Catedral y plaza principal de la ciudad.

La Quinta. El predio tuvo muchos propietarios y por sus salones desfilaron personalidades de la talla de José de San Martín, Juan Martín de Pueyrredón y Manuel Belgrano.

El último dueño fue Horacio Beccar Varela quien determinó en su testamento que la quinta pasara a manos de la Municipalidad cuando muriera el último de sus hijos. En 2005 se concretó la donación y en 2007 fue declarada Patrimonio Histórico Nacional. El lugar es también biblioteca y archivo de la ciudad. Y junto con el Museo Pueyrredón (a pocas cuadras de allí y también emplazado en la barranca) y el Museo del Juguete (General Lamadrid 197, Boulogne) transforman al municipio en uno de los más atractivos polos culturales y turísticos fuera de Buenos Aires. “Los tres espacios han sido objeto de un intenso trabajo de investigación y documentación”, explica Eleonora Jaureguiberry, subsecretaria de Cultura de San Isidro.

Una de las salas restauradas, el comedor, recrea una habitación destinada a este uso en 1903, tiempo en que Cosme Beccar y María Varela eran los dueños de la propiedad, a la que hicieron varias reformas para ampliarla. En este espacio, una pantalla interactiva ofrece información sobre la vajilla y demás elementos de decoración de la mesa que se utilizaban en la época. Allí también puede verse un cuaderno de recetas de María Varela. Cuando se inauguró la sala, el chef Diego García Tedesco interpretó cuatro de los platos típicos que se cocinaban en la casa.

María Varela era la hija de Florencio y a la figura de este periodista, político y escritor, pionero de la fotografía en la Argentina, está dedicada otras de las salas remodeladas: el salón.

“Buscamos poner en caja las piezas en función de una narración, de una lógica discursiva que los vinculara con la casa y sus habitantes”, explica el licenciado Patricio López Méndez, quien llevó a cabo la puesta museolótica de los espacios.

Historia. Todos saben como terminó la historia de la gran dama de de la Independencia argentina y su primo. Mariquita y Martín alegaron ante el Virrey tener un compromiso previo para impedir el casamiento con Del Arco. Y más tarde, ya muerto don Cecilio,

Mariquita inició un juicio para impedir que se la casara contra su voluntad. Al final logró su cometido y se unió al hombre por el que tanto había batallado. La sala montada en Los Ombúes es un excelente homenaje a la primera feminista del Río de La Plata. Allí pueden verse una cama de la época, objetos de higiene y escritura, cuadros y un bellísimo abanico de plumas y carey, objeto icónico que podría transformarse en emblema de todo el museo.

“Para el reequipamiento de las salas tuvimos la colaboración de vecinos y descendientes de la familia Beccar Varela, quienes donaron o cedieron diversos objetos de época que se sumaron a la colección original que posee el municipio desde la donación de la quinta”, explica Marcela Fugardo, directora del Museo.

Fuera de la casa, el jardín se extiende impecable como un espacio más del conjunto. Cuidado con esmero, es uno de los grandes atractivos de la visita y un objetivo en sí mismo.
La quinta puede visitarse martes y jueves de 10 a 18 hs. y sábados y domingos de 14 a 18 hs.. Los domingos hay visita guiada a las 15.30. La entrada es gratuita.

El paseo puede completarse con un recorrido por el casco histórico de San Isidro y el Museo Pueyrredón.