Cultura / 15 de mayo de 2018

Paul Auster en Buenos Aires: Sus noches de insomnio

Fue uno de los visitantes célebres de la Feria del Libro, adonde presentó su última novela. Rutinas y recuerdos de infancia.

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Paul Auster pasó su estancia en Buenos Aires casi en estado de vigilia permanente. O al menos no durmió demasiado en los cinco días lluviosos que duró su visita, invitado por su editorial a presentar en la Feria del Libro su reciente novela “4321” (Seix Barral). Y no supo por qué. Tal vez fue la maratón de notas, presentaciones –también en la Biblioteca Nacional, y en el MALBA junto al escritor John Coetzee-, almuerzos con amigos y cenas con editores que se transformaron en amigos a las cuales accedió gustoso, tal vez el vino blanco –su favorito. O quizá fue que después de una gira por quince países extrañó más que nunca la máquina Olympia donde tipea sus libros a la vieja usanza, y su casa en Brooklyn, donde lleva una vida recoleta junto a la escritora Siri Hustvedt, con quien está casado hace 35 años y a quien no dejó de nombrar con adoración –y admiración- en toda entrevista.

Y posiblemente fuese también esa ligereza que dice sentir cada vez que termina un libro que ocupa el centro de su vida por meses e incluso años, como es el caso de “4321”, una novela monumental de casi mil páginas –finalista del Man Booker Prize, bestseller de “The New York Times”-, donde Auster construye cuatro versiones de la vida de Archie Ferguson, un personaje que tiene muchos elementos de su propia vida; aunque remarque que son sólo piedras de toque hacia la ficción.

En “4321”, el escritor juega una vez más con las infinitas posibilidades de lo inesperado. Cuatro historias, sutilmente diferentes, que reverberan juntas y hacen pensar en las posibilidades que clausuran o abren en una vida tanto las circunstancias como las elecciones. O como dice una frase de John Cage que aparece en la novela y conmueve a una de las versiones de Archie Ferguson: “El mundo es prolífico. Cualquier cosa puede ocurrir”.

Noticias: Algunos libros comienzan a tomar forma mucho tiempo antes de que se escriba su primera frase. En ese sentido, ¿cuándo y cómo nace “4321”?
Paul Auster: Lo recuerdo muy bien: fue en marzo de 2013, un sábado por la mañana, tomando té y leyendo el diario. De repente, la idea de un libro en donde hubiera versiones paralelas de la vida de una misma persona se me apareció de la nada. Nunca antes una novela mía había comenzado con la idea formal, siempre nacen de un incidente, o un personaje, o un sonido incluso. Pero en este caso fue al revés: apareció primero la estructura. Lo que fue extraño es que después de una hora, ya tenía al protagonista, Archie Ferguson. Por lo tanto creo que él debe haber estado ahí, sin que yo lo supiera, por cierto tiempo.

Noticias: Cada una de las vidas de los diferentes Ferguson son una suerte de novela de iniciación. ¿Está de acuerdo?
Auster: En principio creí que iba a meterme a fondo y contar toda su vida. Pero unas treinta o cuarenta páginas dentro de la escritura me dije: no, esta es una novela sobre el desarrollo humano, voy quedarme con los primeros veinte o veintidós años, los más importantes en la vida de cualquier ser humano, donde uno pasa de una nada indefensa a ser un adulto. El desafío fue graduar las diferencias de cada edad y articularlas. Traté de capturar esas transiciones.

Noticias: ¿Qué pasa por las emociones de un hombre de 70 años como usted para estar tan en contacto con lo que puede sucederle a un niño o un joven?
Auster: No lo sé, es que simplemente nunca lo olvidé. Puedo proyectarme a mí mismo hacia atrás y recordar lo que sentía. No siempre es cien por ciento preciso, pero me siento muy cercano a mi infancia, especialmente ahora, cuanto más viejo me hago. Creo que esto es así para muchas personas. Recuerdo cuando mi abuelo estaba muriendo: tenía 85 años, y yo lo llevaba al hospital, lo visitaba. Y un día me dijo: “Me acuerdo cuando era chico en Toronto, el olor del pan que repartía los sábados por la mañana junto a mi hermano Archie” (amo ese nombre y amé a mi tío abuelo). Fue muy conmovedor y creo que mi abuelo era muy feliz pudiendo viajar a su pasado. La madre de Siri, mi esposa, tiene 95 años. Y puede recordar más detalles de su primera infancia que de cosas sucedidas hace veinte años. El pasado se convierte en algo próximo al presente cuando uno se hace viejo. Se vuelve al comienzo.

Noticias: Uno de sus críticos se preguntó por qué usted no inventó versiones aún más diferentes de cada Ferguson. ¿Cómo se decidió por esas cuatro?
Auster: Nunca leo las reseñas, son tan estúpidas (risas). La mayoría de los críticos no tiene mucho tiempo, están mal pagos, no leen los libros con atención…escriben así nomás. Yo no quería escribir un libro tan tonto. Sí, claro, podría haber hecho a un Archie astronauta, a otro ladrón de bancos; a un tercero, cowboy…pero eso no es sutil, no tiene gracia. Primero creí que iba a escribir nueve versiones: era demasiado. Fui descartando y me gustó la idea de cuatro: el cuadrado perfecto, las cuatro estaciones, los cuatro elementos…

Noticias: Empezó a escribir el libro a los 66 años, y ha dicho que tenía una suerte de obsesión con terminar esta novela. ¿Por qué?
Auster: En realidad creí que iba a ser un trabajo muy largo y pensé en lo triste que sería ir por la página quinientos y morir súbitamente. Empecé el libro a la misma edad en que murió mi padre, y tenía esa extraña sensación de haber llegado a ser mayor que él. ¿Si era una manera de sobrevivirlo? No lo sé. Pero pensé que me llevaría siete años de trabajo y terminé “4321” en tres años y medio.

Noticias: ¿Cómo es su proceso de escritura?
Auster: Me gusta improvisar, la espontaneidad, la aventura me parecen importantes en un escritor. Cuando era joven tenía muchos libros en mi cabeza. Pero ya no me sucede. Solía irme a la cama pensando no en la novela en la cual estaba trabajando, sino en la próxima que quería escribir. Hasta hace unos quince años, tal vez hasta “Broo-klyn Follies”. Luego me sentí vacío, no tenía nuevas ideas.

Noticias: ¿Le dio miedo sentirse así?
Auster: No, solo era diferente. Y no sabía en verdad si iba a volver a escribir una novela. Lo que pienso hoy es que mi escritura ha cambiado. Suelo escribir más rápido que antes, pero los plazos entre libros se espacian. Por ejemplo, me tomó casi el mismo tiempo escribir esta última novela que “El libro de las ilusiones”, que tiene un tercio de la longitud de “4321”.

Noticias: En una de las versiones de Archie, él le dice a un primo: “Nunca sabes si has elegido bien o mal”, porque no se conocen los hechos de antemano. A esta altura de su vida, ¿usted cree que eligió bien?
Auster: Bueno, no tuve alternativa. Escribir es lo único que siempre he querido hacer. Y me siento afortunado. No tantas personas tienen la suerte de poder hacer lo que realmente quieren.

Noticias: ¿Y qué viene luego de esta novela, que muchos han catalogado como cumbre en su carrera?
Auster: Es cierto que todo mi trabajo tendió hacia acá. Pero quien sabe, quizá mi gran libro, ese que esperé toda la vida, sea el próximo. ¡No lo sé! Estoy en mitad de un trabajo sobre la vida y obra de Stephen Crane, el primer escritor moderno americano. Nació en 1871 y vivió solo 28 años. Un genio. Escribió novelas, cuentos, historia, periodismo…

Noticias: De alguna manera, entonces, vuelve a un personaje joven…
Auster: Si, a veces pienso: ¡este es Archie 5, pero real! Y cuando termine, empezaré una nueva novela, pero aún no tiene forma. Voy a seguir escribiendo hasta el final, no voy a parar.

 

Fotos: Juan Ferrari

 

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