Sociedad / 2 de junio de 2018

Alejandro Burzaco, “el gran arrepentido de la mafia del fútbol”

Adelanto del libro de Facundo Pastor en el que reconstruye la historia del empresario. La conexión argentina con el mayor escándalo de la FIFA. El dinero negro de Grondona.

El escándalo de corrupción más grande de la historia del fútbol tiene un arrepentido argentino. Se llama Alejandro Burzaco. Fue CEO de la productora Torneos y amasó una fortuna. Julio Humberto Grondona lo trató como a un hijo. Su hermano es un alto funcionario del gobierno de Cambiemos. Consiguió escapar a la gran redada que el FBI les tendió a los principales dirigentes de FIFA en Zúrich. Se mantuvo prófugo de la Justicia norteamericana. Negoció su entrega. Y luego de cerrar su trato judicial, admitió haber repartido más de 150 millones de dólares en coimas. Burzaco entregó información y datos suficientes como para que la causa explotara y salpicara a funcionarios y empresarios de todo el continente. El FIFAgate cambió la historia del fútbol. Y la declaración de Burzaco puso en jaque al negocio.

“El Gran Arrepentido”, el nuevo libro del periodista Facundo Pastor, revela detalles jamás contados de los sobornos del Fifagate pero también bucea en el oscuro mundo de las empresas off shore que se usaron para transferir dinero negro a manos de Julio Grondona y otros dirigentes argentinos. ¿A dónde fueron a parar los millones de dólares que le giraron a la familia Grondona utilizando un banco suizo? ¿Qué pasó con esa fortuna incalculable cuando murió el presidente de la AFA?

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El banquero. Alejandro Burzaco siempre se refería a Jorge Luis Arzuaga como “mi banquero”. Y, cuando eso sucedía en alguna reunión importante, Arzuaga fruncía tímido el ceño, acomodaba su pelo fino y canoso; y retrucaba con sarcasmo.

“No soy tú banquero, Ale. Nadie puede comprarse a una persona, por ahora no estoy a la venta”, bromeaba generando las carcajada de los presentes y la mirada cariñosa de Burzaco.

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Ese sentimiento de propiedad nacía como una metáfora de la amistad sincera que forjaron en los años 80, cuando compartieron la comunidad del College, la secundaria del St George’s de Quilmes, ese colegio pupilo que cambió la vida de ambos.

Arzuaga era un alumno ejemplar que solía destacarse en las ciencias exactas, lo suyo siempre fueron los números. Burzaco no se quedaba atrás, y en ese clima de feroz competencia escolar solía mirar con devoción cómo se manejaban “los más grandes” por el increíble predio de veintisiete hectáreas que el colegio aún conserva en la zona sur del gran Buenos Aires. Arzuaga es mayor que Burzaco, pero esa diferencia generacional no les impidió estrechar una relación de confianza que se extendió por varios años.

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Después de terminar la secundaria, volvieron a cruzarse en el comienzo de sus vidas laborales. Los dos terminaron trabajando en el Citibank donde dieron sus primeros pasos en el ámbito financiero adquiriendo una gran experiencia. A los dos les tocó trabajar, interactuar y recibir órdenes de otros dos ex alumnos del St George: Raúl Moneta y Richard “el Gato” Handley, nombres clave del mundo financiero de los años menemistas.

Burzaco comenzó a incursionar en el área de “capitales de riesgo”. Era un joven callado y obsesivo para el trabajo, el perfil ideal para enfrentar la presión que requería la Argentina de las privatizaciones.

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No tardó en ser promovido e integrar un grupo selecto de gerentes a los que se les permitió comprar acciones del City, una suerte de privilegio al que unos pocos podían acceder. Burzaco ganaba, por entonces, un sueldo que superaba la media del sector privado: 300.000 dólares por mes. A esa cifra debía sumarle los bonus anuales, cercanos al millón de dólares, y las ganancias que percibía por algunas operaciones bursátiles. En poco tiempo, logró acumular su primer millón de dólares y en años, se convirtió en un joven millonario. Con el Fifagate logró triplicar su fortuna.

Burzaco le hablaba seguido a Grondona de “su banquero” predilecto, pero sobre todo se esforzaba en hacerle entender que Arzuaga era una persona de absoluta confianza. Don Julio lo quiso conocer.

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Desembarco en la AFA. Los caprichos de Grondona eran órdenes que Burzaco ejecutaba. Bastaron un par de reuniones para que Don Julio diera su consentimiento y Arzuaga pasara a ser “su banquero”. Esa noche, Burzaco festejó porque sintió que daba un salto importante en su relación con el titular de la AFA. El gesto de Grondona era el acto de mayor confianza que tuvo tras el cimbronazo de 2009, cuando la relación se resquebrajó durante la guerra con Clarín por el negocio del fútbol.

Nombramiento. Tras varias cenas secretas en el año 2010, Arzuaga comenzó a ser el banquero de los pagos clandestinos del fútbol. Y movió cifras millonarias que garantizaron que la productora Torneos retuviera los derechos de transmisión del fútbol sudamericano. Coimas para todos.

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El primer desafío con el que se encontró el banquero fue el de diseñar un sistema clandestino sólido que le permitiera mover millones de dólares sin exponer el apellido del titular de la AFA. “Es la única condición que pongo, ante todo quiero cuidar a mi familia y el honor de mi apellido”, le advirtió Don Julio al banquero.

Para enmascarar las coimas y que nadie relacione esa operación con Grondona, creó una empresa fantasma llamada FPT Sports S.A.

Las transferencias que hacían a esas cuentas se escondían como “servicios de consultoría”, y cada mes el titular de la AFA exigía un reporte de los movimientos bancarios. Así Arzuaga llevaba un registro de cada pago ilegal y asentaba cada paso con palabras que pocos lograban decodificar: “Banco Julius Cta. Nro. 2 de FPT (papa)”. Arzuaga movió más de 25 millones de dólares en beneficio de Don Julio.

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Tras la muerte de Grondona, Arzuaga tuvo que sentarse a negociar con sus herederos. Burzaco se convirtió en el garante de ese acuerdo clandestino. El banquero propuso armar un “contrato de asesoramiento” para poder enviar el dinero que existía en las cuenta de FPT Sports a otras a nombre de varios integrantes de la familia Grondona. La fortuna empezó a repartirse en operaciones que encendieron todas las alarmas del sistema financiero.

*Adelanto del libro “El gran arrepentido de la mafia del fútbol”

 

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